Interiores

Lunes, 28 de Mayo de 2012 | 2:44 pm | Comentarios (1)

Título original:

Interiors

Dirigida por:

Woody Allen

Duración:

93 minutos

Año:

1978

Protagonizada por:

Diane Keaton, Kristin Griffith, Mary Beth Hunt, Geraldine Page, Maureen Stapleton, E.G. Marshall, Sam Waterston

Continuando con la tradición que lo ha caracterizado los últimos cuarenta años, Woody Allen estrenó “Interiors” un año después de su película anterior. Su precursora, “Annie Hall” (1977), terminó llevándose el Oscar a Mejor Película y convirtiéndose en el mayor éxito del director hasta ese momento, por lo que la expectación por ver lo que Allen produciría después era grande.

El resultado no pudo haber sido más distinto a lo que sus seguidores estaban acostumbrados. “Interiors” es quizás la primera película en alejarse del sello personal que había creado Allen, quien, conocido hasta el momento por sus comedias y sketches humorísticos, por primera vez se arriesgaba a crear un filme puramente dramático. “Interiors” también tiene la particularidad de ser la primera película que Allen dirige en la que no actúa, limitándose al trabajo detrás de cámaras en el guión y la dirección.

La cinta trata sobre una familia conformada por el frágil matrimonio de Eve (Geraldine Page) y Arthur (E.G. Marshall) y sus tres hijas adultas, Renata (Diane Keaton), Joey (Mary Beth Hunt) y Flyn (Kristin Griffith). La matriarca, una perfeccionista y rígida diseñadora de interiores, sufre un colapso nervioso cuando su esposo decide separarse de ella y casarse con una amante que conoció recientemente. Las hijas, cuyas vidas no pueden considerarse más estables que las de sus padres, reaccionan de maneras distintas a las noticias.

Eve padece una depresión severa y sus tendencias suicidas la han dejado hospitalizada en más de una ocasión. Es una mujer manipuladora que mantiene el control de sus hijos y marido a través de la culpa que ejerce sobre ellos. No es de sorprender, entonces, que la mujer que el padre busca para convertir en su nueva esposa sea una persona mucho más simple y menos estructurada. Pearl (Maureen Stapleton) es un espíritu libre, una mujer ruidosa con afición por el tarotismo, que no acostumbra leer y viaja por el mundo. Su aparición altera la dinámica a la que los familiares están acostumbrados y, por supuesto, no pasa mucho tiempo antes de que las hijas le adviertan a su padre que se trata de una mujer vulgar.

Sin embargo, esta no es la única preocupación en la vida de las hijas. Aún sin encontrar su rumbo e incapaz de conseguir un empleo que la satisfaga, Joey siente la necesidad de expresar algo, pero no sabe qué ni cómo transmitirlo. También es vista de esta forma por su familia, incluyendo su hermana Renata, que la define como “alguien con toda la angustia de una persona artística, pero sin el talento”.

Pero Renata, a pesar de ser una autora publicada y exitosa, se cuestiona el valor real de sus obras, además del legado que dejará tras su muerte. Flyn, por el otro lado, es una actriz que no consigue papeles serios y está acostumbrándose a ser vista como una simple cara bonita de la televisión, al punto que ella también empieza a verse de esa forma. Es más, los integrantes de esta familia están tan absortos en sí mismos y sus propios problemas que no es extraño sospechar que el título de la película puede no estar refiriéndose exclusivamente a los impecables espacios cerrados en los que se desenvuelve la trama.

Cada uno de los personajes lucha con sentimientos de culpa, inferioridad y competencia que son producidos por la tensión entre los familiares, y vale la pena preguntarse si la razón por la que siguen juntos y en contacto es simplemente para preservar una definición de la palabra “familia”, que ya no se aplica a la tumultuosa realidad que están viviendo.

A pesar de que se trate de una desviación del tipo de cine que Allen estaba acostumbrado a realizar, hay elementos en la cinta que delatan, efectivamente, al hombre detrás de la cámara. Los personajes principales son una familia neoyorkina de clase media alta; individuos cultos de tendencia liberal y relacionados con el mundo de las artes. No es difícil sospechar que hay elementos autobiográficos en los temas que Allen explora en “Interiors”, especialmente en las preocupaciones que atormentan a las hijas con respecto a sus respectivas vocaciones, la inseguridad con relación a las propias capacidades y la búsqueda de la perfección artística.

La neurosis típica de Allen, que suele inyectar a sus personajes, se hace presente aquí también, sólo que con la gran distinción de no ser usada para efectos cómicos. Por primera vez en su filmografía, muestra el lado negativo de este padecimiento, reflejando la ansiedad que puede conllevar la búsqueda de la perfección y cómo es vivir sumido en un inconformismo creado por la altura en que uno fija sus propias expectativas.

Ahonda en temas humanos con una dirección cautelosa y detallista. Desde el uso del color –una paleta de débiles tonos pasteles que tiñe vestuarios e instalaciones, para luego verse alterada por los chillones vestidos que lleva Pearl-, hasta las estáticas tomas que dan un carácter reflexivo a la atmósfera, son manejados con precisión y fluidez, de manera tan realista que podría considerarse teatral.

La filmografía de Allen nunca ha estado exenta de comparaciones. “Stardust Memories” (1980) es considerada un tributo a Fellini, y es posible reconocer en la filmografía del americano la influencia de Bergman, a quien Allen considera el mejor director de la historia. Con respecto a los paralelos con las obras del legendario Bergman, Allen respondió que consideraba a “Interiors” más en la vena del dramaturgo Eugene O’ Neil y, aunque la influencia del director sueco no puede ser negada, tiene sentido que Allen comparara “Interiors” con una obra de teatro.

Aunque fue el primero, “Interiors” no fue el último drama del director. Otras obras de este género incluyen “September” (1987) y “Another Woman” (1988), las cuales no causaron una repercusión mayor, mientras que otras como “Manhattan”(1979) y “Match Point”(2005) tuvieron una mejor recepción. Lo cierto es que, a la hora de incursionar en la filmografía de Woody Allen, es fácil descartar los dramas, queriendo buscar algo más “característico” del neoyrokino. Como resultado, muchos espectadores se pierden los aportes del director en este género, y es por eso que películas como “Interiors” son subvaloradas y poco conocidas hoy en día, pero la verdad es que sería un error de parte de ellos seguir ignorando la faceta dramática de este director.

Por Ignacio Goldaracena

Enlace corto:
(1)
  1. benja says:

    Recomiendo escuchar la canción “death of an interior decorator”, de Death Cab for Cutie, la cual es un digno tributo a la película.

Comentar

Responder