Los Jetas

Jueves, 11 de Diciembre de 2014 | 11:47 am | No hay comentarios

Título original:

Los Jetas

Dirigida por:

Emilio Romero

Duración:

77 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Rodrigo Pardow, Tamara Tello, Roberto Fuentes, Catalina Zarhi, Nadine Frost, Pascuala Rengifo, César Covecino, Sebastián Arrigorriaga, José Palma, Juan Peragallo, David Peragallo, Ana María Concha, Dilia Muñoz

“Viralizar” es un concepto que se ha estado repitiendo bastante en el último tiempo, siendo ubicada la palabra como una de las favoritas en los discursillos argumentativos más falaces, o bien en esos que son más elaborados. El término, que técnicamente se usa en estrategias de marketing para posicionar un producto, pero que a día de hoy se sitúa popularmente para denotar todo lo relacionado con la publicación de material audiovisual, hace referencia al contenido que se reproduce a través de distintos canales de difusión, independiente de su forma (texto, audio, imagen, etc.) y que sólo cuenta con lo llamativo en su oferta para tener la posibilidad de llegar a enganchar cada vez a más gente. Con la omnipresencia de YouTube y la Internet 2.0, este es un ejercicio que ha servido como un nicho para quienes, astutamente, han visto la plataforma virtual como el relevo ya consumado de los medios como los conocíamos. Es en este contexto que se desarrolla “Los Jetas”, película que nace a partir de la serie homóloga de transmisión online, cuyas dos temporadas han logrado conectar con una parte no menor del público en la web.

LOS JETAS 01Tomás Echeverría (Rodrigo Pardow) y Manuel Viera Riesco (Roberto Fuentes) son dos tipos que, en la madurez de su juventud y en el particular mundo interno de falsedades en el que viven, desarrollan proyectos publicitarios que después intentan vender apelando a la multired de contactos que poseen, pero que no siempre sirve para hacerlos triunfar. Negándose a abandonar la irrealidad en la que se desenvuelven, de la que ellos bien no son conscientes o simplemente no quieren asumir, finalmente logran concretar un negocio con una acaudalada familia italiana de Caldera. Es en su viaje hacia esas tierras donde despegarán definitivamente o se caerán desde muy alto.

Como dijera el mismo Roberto “Poroto” Fuentes, uno de los creadores y protagonistas de este título, y también de la serie original: “La película se hizo con el material sobrante de la segunda temporada”. El resultado de “Los Jetas” versión largo no puede ir más de la mano con aquella sentencia. Sin perjuicio de que la cinta estuviese concebida en la medida que la serie fuera un éxito en el ítem espectadores (que lo fue), la decisión de apurar los tiempos en la construcción del largometraje, entendiendo que existen distintos tipos de audiencias y que se requiere mucho más que algún material eventualmente calificado como elemento en la génesis de un filme, fue, a todas luces, una determinación errada.

LOS JETAS 02Asumir de partida que el público que irá a ver la cinta sólo es aquel que por lo menos sabe de lo que se trata la serie, es una equivocación. No porque sea necesario disponer de información respecto a lo que se está ofertando –incluso, en ocasiones, una pasada por el cine es mucho más disfrutable cuando no se tiene noción alguna de la película que, en el random, finalmente se verá-, sino porque en la introducción, lugar vital para sentar la estructura de un relato, no existe un marco lógico que sea bien centrado; no hay contexto para entender qué es lo que se muestra luego. Acá, las primeras situaciones en la historia se perciben tempranamente fuera de lugar, como si de algún nuevo capítulo de la serie que no hemos visto tratara.

Lo anterior, se suma a la configuración del montaje. Respecto al tono en la sucesión de secuencias que existe en su acotada duración, no hay lugar a dudas cuando decimos que “Los Jetas”, por el contrario en la cohesión de una película bien labrada, se dedica a mostrar un compendio de imágenes mal organizadas, que tratan de ser el soporte de un argumento que no tiene claridad, revestido de espacios en blanco. Motivos que en la serie funcionan de muy buena manera, aquí, o se extravían en el curso del relato, o simplemente nunca fueron provistos. El desarrollo de los personajes no se logra, LOS JETAS 03siendo esto una razón para situar al remate textual de las situaciones que se presentan como la única instancia en la oportunidad de soltar una carcajada. Muy buen ejemplo de aquello son pasajes donde Tomás y Manuel, en su enajenación por ocupar anglicismos rebuscados de la publicidad, no se logran entender entre ellos.

Dicho todo esto, se puede afirmar también que “Los Jetas” es una película honesta y, eso, por muchos reparos que se puedan hacer respecto a la calidad del producto que se nos entrega, es recibido de buena forma. La cinta no intenta ser más que la serie, por lo tanto la idea de la última queda emplazada sin daños; el retrato cómico de no sólo un círculo temático, también de una escala socio – económico – laboral completa, apostante de las apariencias estéticas, de las cortinas de humo sobre poderes adquisitivos falsos, de la enfermiza negación hacia la realidad personal o de aquel Santiago juiciosamente más violento y, por consecuencia, más indeseable. En lo que finalmente puede ser una ironía, “Los Jetas”, por más ventajosa que sea su posición en carteleras nacionales, acaba por ser un producto desechable.

Por Pablo Moya

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