Los Hijos del Diablo

Jueves, 11 de Febrero de 2016 | 11:29 am | No hay comentarios

Título original:

The Woods

Dirigida por:

Corin Hardy

Duración:

97 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Joseph Mawle, Bojana Novakovic, Michael McElhatton, Michael Smiley

El verano y las películas de terror es una atractiva combinación, o al menos eso es lo que aseguran muchos. Por ello, un estreno como “Los Hijos del Diablo” pareciera ser coherente en una época como esta, donde la continua llegada de nuevas y variadas cintas domina en la cartelera, y el género pareciera imperar más que en ninguna otra temporada. Apelando al bosque como centro neurálgico de historias de terror y como territorio de espíritus, la ópera prima del inglés Corin Hardy quizá no se convierta en la que produzca mayor terror en los espectadores este año, pero en su totalidad ofrece momentos y recursos que de pronto logran inquietar y pueden dar uno que otro susto si uno finalmente se deja envolver por ésta.

THE WOODS 01Adam (Joseph Mawle) y Claire (Bojana Novakovic) son una joven pareja londinense que junto a su pequeño hijo acaban de mudarse a una antigua casa aledaña a un bosque irlandés. Arrastrados a este sitio por el trabajo de Adam, quien oficia como una especie de botánico que revisa el bosque para su inminente deforestación, la familia recibirá varias advertencias de un sombrío vecino (Michael McElhatton) respecto a su cambio de residencia. No obstante, no será hasta cuando sean testigos de extraños ruidos y situaciones, que empiecen a tomar realmente en serio los peligros de vivir allí.

Con un comienzo que se dibuja como el más común de un filme del género –lugares oscuros, letras del título que se desvanecen, perros que sienten cosas que las personas no y una música de cuerdas que intenta alimentar la inquietud–, “Los Hijos del Diablo” pareciera ser un nuevo refrito de las producciones del terror. Pero, a diferencia de lo que uno podría esperar, ha sido articulada con un poco más de inteligencia y honestidad que lo regular, puesto que no confía simplemente en sus recursos –por lo demás, idénticos a los de sus congéneres–, sino que en una historia moldeada en un guión más veraz que el promedio. Si bien produce temor en bajas dosis, generando algo más THE WOODS 02parecido a la repugnancia de vez en cuando, la película opta sobre todo por el suspenso, que ha sido aunado de modo tal que su devenir deja margen para la incertidumbre sobre el destino de los protagonistas y las criaturas que enfrentan.

Cimentada en la idea del bosque como un potencial capital económico (que es lo que motiva la llegada de la familia), pero también como espacio en el que confluyen espíritus, en este caso, negativos, “Los Hijos del Diablo” se sostiene, más que en el uso de sonidos fuertes o imágenes escabrosas, en cómo la testaruda racionalidad puede cegarnos de ver lo evidente y lo terrible, o en cómo es el tránsito hacia confiar en que lo lógico puede no brindar una real explicación a lo que sucede alrededor nuestro. Es por ello que las decisiones de Claire y Adam, como evitar tomar ciertos resguardos sobre algún posible peligro, parecieran ser atendibles, así como también que la existencia de sus antagonistas pudiera tener cierta justificación, en tanto el bosque es uno de los lugares que transversalmente ha sido considerado como el territorio de seres extraordinarios. Esto, por supuesto, no asegura el miedo, pero al menos aleja un tanto la sensación de permanente cuestionamiento hacia lo que resuelvan los protagonistas, y permite dejarse llevar por la producción.

THE WOODS 03A esto se le suma que hay un manejo de tiempos que permite mantener el suspenso. Y en parte ahí reside la gracia, pues aunque los elementos de apoyo son los mismos (música que señala situaciones de riesgo; fotografía que prefiere lo oscuro y tomas que evoquen lo desconocido y lo enigmático; efectos especiales que realzan lo repugnante y lo atemorizante) ,sirven para lo que tienen que servir: ser un ingrediente extra y no el acicate de terror de la película. Quizá no alcanzan por sí solos a generar aversión de casi ningún tipo, pero hay un control adecuado de ellos, o al menos, han sido pensados un poco más estratégicamente.

Tal vez “Los Hijos del Diablo” no dejará sin sueño a los espectadores, pero al menos no será una promesa tan falaz como otras producciones. Desarrollada con cuidado, pareciera estar más arriba del promedio de los filmes que se estrenan de este tipo, y aunque quizá no genere en abundancia gritos ni saltos, dejará por lo menos la sensación de haber visto algo que no fue simplemente hecho para cumplir el piso mínimo de las cintas del género.

Por Javiera Quiroga

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