Leontina

Martes, 21 de Agosto de 2012 | 11:32 am | Comentarios (1)

Título original:

Leontina

Dirigida por:

Boris Peters

Duración:

70 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Documental

El documental “Leontina” ha sido planteado como un relato íntimo acerca de la inmensidad del amor y la soledad en la tercera edad. En efecto, a través del mismo, es en la vida de la propia abuela del director en la cual seremos introducidos, acercándonos a la etapa de vejez por la que atraviesa y encontrándonos por medio de ella no tan sólo con un homenaje a la figura de esta anciana, sino que además con una serie de situaciones clave acerca de la eterna problemática humana sobre el futuro y los posibles temores que el mismo conlleva.

De esta manera, esta realización en formato documental no sólo nos introduce en el testimonio actual de la vida de Leontina (la octogenaria abuela del realizador), sino que retrata junto con ello, las huellas que el avance del tiempo denota haber dejado tanto en su cuerpo como en su historia, además de la idea de cómo el paso de los años hará inevitablemente mella en cada uno de nosotros. El habitar actual de esta anciana en el sur de Chile, sola y sin ningún miembro de su familia como compañía, evidencia la triste realidad a la cual suelen enfrentarse, tarde o temprano, muchos de los miembros más longevos de nuestra sociedad.

En cuanto al peso de la memoria de la propia protagonista de esta cinta, la misma será sin duda fundamental para el desarrollo argumental de la historia. Advertencia de ello es, por ejemplo, la configuración de los primeros encuadres del metraje, en los que se nos mostrará a esta mujer de espaldas a la cámara, como si con ello pretendiera adelantarnos el hecho de que todo lo que estamos a punto de ver no es más que el recuento de una historia que le pertenece, y que conforma y da origen a lo que actualmente ella es.

Será así que con el relato en primera persona de la voz en off de Leontina, en conjunto con la presencia de fotografías de antaño y de antiguas costumbres y creencias, iremos ingresando de a poco en su mundo, para lograr finalmente develar su más lamentable y devastador recuerdo: el derrumbe de sus sueños producto de un accidente mortal. Desde allí, seremos capaces entonces de involucrarnos aún más en las motivaciones y miedos de Leontina, entendiendo también cómo ella, a sus avanzados 81 años, que aún parece dispuesta a sentirse optimista y alegre, pese a todo el dolor y el desgaste físico del que vamos siendo testigos.

Este contraste, entre una vejez solitaria y las ansias joviales de la protagonista, será representado también visualmente a lo largo de la cinta. El uso recurrente de primeros planos intimistas sobre la figura de esta anciana ajada por las décadas, en contraposición con una gran cantidad de planos generales y travellings evocando el desbordante ímpetu de la naturaleza sureña, será una de las maneras con las que Peters dejará de manifiesto la dicotomía, o más bien la coexistencia de los dos inmensos fenómenos humanos correspondientes a la vida y la muerte. Por otro lado, el filtro saturado a través del cual vemos cada una de las escenas que componen esta cinta, con un colorido que resulta a veces, incluso, exagerado, acompañará los días de Leontina como una muestra clave de la luminosidad con la cual ella misma va enfrentando ahora las últimas etapas de su existencia.

La manipulación del trabajo de cámara tendrá en “Leontina” primordial importancia. La constante presencia en pantalla de las manos de esta mujer mientras cocina, por ejemplo, no sólo se encuentra allí planteada como un indicio de las arrugas y manchas propias de la vejez presente en las mismas, sino que ayuda más que nada a fomentar las características que el realizador pretende destacar en la conformación de esta abuela suya. La insistente aparición de las mencionadas manos lavando, pelando y picando verduras en medio del vapor de las ollas, resulta necesaria en la construcción de su imagen en este relato, pues es en ellas en donde podemos encontrarnos con la estampa de la matriarca sureña y su alimento como sustento.

En “Leontina”, más allá del hecho de encontrarnos con un retrato personal y perteneciente a la vida familiar de este director, parece preciso destacar la maestría con la que finalmente Peters consigue involucrar a la audiencia en una historia que, a todas luces, pudiese parecernos indiferente. La vida actual de una desconocida y solitaria abuela llevada a la gran pantalla, probablemente no parezca seductora en lo más mínimo, por lo que sorprende (y gratamente) el hecho de poder enfrentarnos a la misma y conseguir dejarnos llevar sin culpas por medio de este relato honesto y humano, capaz de sensibilizarnos muy hondo con cada una de sus armoniosas y bien logradas aristas.

Por Macarena Bello

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  1. domi says:

    Me diste ganas de verla.

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