Las Plantas

Miércoles, 19 de Octubre de 2016 | 12:04 pm | No hay comentarios

Título original:

Las Plantas

Dirigida por:

Roberto Doveris

Duración:

93 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Violeta Castillo, Mauricio Vaca, Ernesto Meléndez, Ingrid Isensee, Juan Cano, Simón Mercado

Reduciendo el umbral de exigencia, cualquier cosa tiene algo que decir. Y es que, filosóficamente si se quiere, incluso el no tener nada que aportar expresa algo. La presencia ausente del sentido permite, por tanto, encontrar material en los productos más cuestionables, expandiendo la generosidad de los parámetros artísticos. El dicho profesa que la belleza reside en los ojos que miran, lo que no deja de ser cierto como tampoco deferente en exceso. Entonces, ¿para qué nos esforzamos si hasta la negligencia de calidad es premiada como mero acto incomprendido?

las-plantas-01Florencia (Violeta Castillo) es una adolescente que, con su madre hospitalizada y un padre ausente, debe hacerse cargo de su hermano que se encuentra en estado vegetal. Para distraerse de esta realidad, Florencia pasará el resto del tiempo leyendo una tira cómica, haciendo coreografías con amigos y explorando su sexualidad.

El título hace tanto referencia al cómic con el que Florencia se fascina, como a la caracterización alegórica de los personajes que componen el universo ficcional. Este concepto se pretende extrapolar desde el nombre de la protagonista, pasando por los diversos planos de vegetación, hasta el estado clínico del hermano. Autoproclamación de profundidad metafórica que no alcanza a roer la cáscara y que, por tanto, mantiene el cuerpo repleto de nada; es que con un guion tan pálido difícil es llenarlo de algo.

De qué trata la cinta, es la pregunta. Vale consultárselo a los mismos creadores que, juzgando por el vaguísimo resultado, parecieran compartir la curiosidad. A ver si sale algo de esto, por suerte o las-plantas-02defecto, habrán pensado. A ver si algún espectador ingenioso salta con alguna teoría rebuscada que le encaje y nos hace el trabajo. Cabe enfatizar en el uso justo de la representación del personaje común y corriente que también merece su espacio igual que aquella figura cinematográfica apasionante, pero el asunto es que Florencia no tiene nada bueno ni malo ni intermedio que ofrecer, no evoluciona ni involuciona. Sólo existe, deambula, realiza un par de acciones y se acabó la película.

Decisiones autorales que componen una ofensa al minimalismo, puesto que “Las Plantas” arranca desde la suposición de que el espectador estará interesado en la rutina de una muchacha que sufre de inexpresión crónica, y entonces salta la interrogante: ¿por qué habría de hacerlo? ¿Qué novedoso ofrece la cinta aparte de múltiples primeros planos de genitales masculinos? (superficial noción de transgresión, por cierto). Se mira –y aspira– a esa crudeza indiferente tan propia de la visión pragmática europea, proponiendo una performance de Castillo donde la contención actoral se vicia hasta tornarla fantasmagórica. En efecto, la obra completa parece la conjunción de los fetiches de su director en vez de un trabajo pensado para compartirlo con el mundo.

El discurso está, porque todo comunica algo, incluso una página en blanco. Coartada entregada en bandeja para este tipo de obras, que lógicamente se amparan en la premisa académica de que todo es las-plantas-03discurso para filmar irrelevancias. Es que es cine intimista, por supuesto, y la culpa es nuestra por no traducir los códigos. Qué fácil es castigar al cine chileno en presencias de filmes como este. Qué fácil es apuntar con el dedo a cierto nicho pasado a esnobismo post-moderno, donde la exposición del elemento más azaroso es justificada con ensayos intelectualoides.

De positivo, un par de planos bellamente fotografiados. Y en relación a esto, es probable que lo más logrado del largometraje sea el trabajo visual; con una fotografía gélida y grisácea que acompaña el ambiente desolado de Florencia, y un trabajo de cámara que persevera en su idea de mantener la distancia con lo que se está mostrando. De identidad local ni hablar, eso ni siquiera se asoma por el horizonte, “Las Plantas” podría ser una producción húngara y nada delataría lo contrario (porque, de nuevo, Europa es la brújula). Relato somnífero que confunde lo frágil con lo volátil y la simpleza con el vacío. Como llegó, se fue.

Por María José Álvarez

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