Las Niñas Quispe

Jueves, 11 de Septiembre de 2014 | 11:00 am | No hay comentarios

Título original:

Las Niñas Quispe

Dirigida por:

Sebastián Sepúlveda

Duración:

83 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Alfredo Castro, Francisca Gavilán, Digna Quispe, Catalina Saavedra, Segundo Araya

En un Chile víctima de una cruenta dictadura que hacía poco había empezado, el caso de las hermanas Quispe, ocurrido en el norte del país, impactó la prensa roja. El acontecimiento, que sucedió en 1974, inspiró una reconocida obra de teatro titulada “Las Brutas” de Juan Radrigán, y llamó la atención del debutante realizador nacional Sebastián Sepúlveda para dar vida a su versión cinematográfica. La curiosidad por abordar el tema no es para menos, si el desenlace del trío de hermanas descendientes de la etnia Colla fue tan escalofriante como misterioso. Y aunque el caso se LAS NIÑAS QUISPE 01cerró como un suicidio colectivo instigado por lo que algunos creyeron fue una especie de posesión demoníaca, otros aseguran que fueron asesinadas por militares a raíz de colaborar con perseguidos políticos para que huyeran a Argentina.

Corre el año 1974. En medio de un paisaje desértico igualmente bello y desolador, las hermanas Justa, Lucía y Luciana Quispe viven el día a día realizando diversas tareas de pastoreo que les permiten subsistir. Acechadas por el recuerdo de una cuarta hermana fallecida, un régimen autoritario que amenaza con matarles los animales y la progresiva soledad del área, el destino de las mujeres se torna más pesimista que nunca.

Con notorias semejanzas al tratamiento observacional del documental, la ópera prima de Sepúlveda corresponde a un delicado trabajo fílmico que, si bien no alcanza a lograrse del todo, tiene fallas rítmicas y guarda cierta imparcialidad que le quita profundidad, se presiente hecho con respecto y honesto interés por tan trágico evento. La película se mantiene fiel a una propuesta que no es fácil de digerir a primeras, sólo logrando procesarla una vez que se analiza lo visto con perspectiva. Extensos planos donde superficialmente no ocurre nada, economía de diálogos, un subtexto interesante, y un hincapié en la enormidad del paraje nortino, a momentos cuesta creer que se tratan de decisiones de una producción chilena. Lo cual es una virtud, porque realmente se siente como un inesperado aire fresco en un ambiente local que, salvo algunas excepciones, parece desconocer la relevancia de la sutileza.

LAS NIÑAS QUISPE 02La fotografía de Inti Briones es sin duda alguna la cualidad que resalta, arrebatando la atención plano tras plano, y con justa razón. Es el desierto, después de todo, el principal antagonista de las Quispe, tanto como espacio físico y simbólico, y así se preocupa de reflejarlo la cámara. A través de hermosos pero hostiles contraluces, sombras y vastos planos de la montaña que en sumatoria constituyen una amenaza silente, van comunicando al espectador que nada bueno se avecina para estas tres mujeres que, conforme avanzan los minutos, se vuelven más indefensas. La calidad de los encuadres, no obstante, deja la vara muy alta para una labor de dirección de actores que, aunque correcta en su generalidad, a instantes tropieza en exceso de debilidad en el caso de Gavilán y exceso de dureza en el de Saavedra. Son falencias menores, mas no insustanciales para un relato tan intimista, de igual forma que el aletargado ritmo de sus textos.

Denominarlas “niñas” en la película no es antojadizo. Los personajes en efecto se comportan e interactúan con un dejo de inocencia e infantilismo que se contrapone a todas las labores de “mujeres grandes” que deben realizar para abastecerse. El trío está alejado no sólo de la creciente urbanización que experimenta el país, sino que también es ajeno al sentido de sociabilidad y a las experiencias asociadas a la adultez. Así, su frustrada sexualidad es tratada cual fantasma invisible que se niega a abandonarlas, asomándose en diversos detalles que son decidores pero no estrictamente explícitos. El pequeño rol de Alfredo Castro como un atractivo contemporáneo a ellas, en ese sentido, no solamente cumple con representar la ayuda que las hermanas le dieron a los exiliados.

LAS NIÑAS QUISPE 03No es sólo el desierto el enemigo de tan abandonados personajes, a fin de cuentas. Es una sociedad ignorante que no tiene clemencia con sus propias raíces, y un sistema que sólo aspira a la modernización física para que de afuera se hable bien; no por nada el hecho aconteció cuando  uno de los grandes responsables de nuestra pobreza cultural llevaba sólo unos meses andando. Quizás lo más triste que queda después de ver la cinta, es la amarga sensación de que un suceso así puede fácilmente ocurrir en nuestro Chile de hoy. Un país que olvida y relega, que se desinteresa y reniega de su propia sangre no dejará de ser testigo de nuevos casos como el de las Quispe, figurativamente hablando o no. Ese aroma a metáfora que plantea la película entre líneas merece ser valorado.

Por María José Álvarez

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