Laberinto de Mentiras

Jueves, 19 de Noviembre de 2015 | 11:03 am | No hay comentarios

Título original:

Im Labyrinth Des Schweigens

Dirigida por:

Giulio Ricciarelli

Duración:

124 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Alexander Fehling, Andre Szymanski, Friederike Becht, Johannes Krisch, Hansi Jochmann, Johann von Buelow, Robert Hunger-Buehler, Lukas Miko, Gert Voss

Como medio artístico para tratar temas de relevancia social y política, el cine es quizás uno de los más expuestos. Debido a que mezcla tanto sonido, como imagen y narración, su frontalidad puede resultar al mismo tiempo una ventaja como un peligro. De acá que la habilidad para desarrollar una historia de las manos detrás de una cinta hagan tanta diferencia, especialmente si el tema en cuestión es uno que debe calificar entre los más difíciles que hay: el campo de concentración de Auschwitz.

IM LABYRINTH DES SCHWEIGENS 01A pesar de la obviedad que se asume a la hora de calificar un hecho como este, el afrontar su historia resulta un tema muy complejo. Un exceso de detalle puede caer fácilmente en el morbo, y un respeto exagerado puede terminar rayando en lo aburrido. En este sentido, lo que hace el director Giulio Ricciarelli en “Laberinto de Mentiras” no puede ser más acertado: distanciarse fugazmente de la médula del tema hasta encontrar una arista novedosa, por medio de la cual termina revelando mucho más que si se hubiera sumergido en la tragedia.

Corren los primeros años de la década del 60 en Alemania, y el joven y vigoroso abogado Johann Radmann (Alexander Fehling) verá cómo toda su carrera cambia de la noche a la mañana al momento de ser elegido para liderar la investigación en torno al campo de concentración nazi de Auschwitz, ubicado en Polonia. A pesar de su idealismo y compromiso, Johann deberá hacer frente a una madeja de interrogantes y cabos sueltos, los que en más de una ocasión lo llevarán a cuestionarse todo lo que cree saber.

El acercamiento que ha tenido Alemania hacia los crímenes contra la humanidad llevados a cabo durante la Segunda Guerra Mundial, se puede calificar a lo menos de valiente. Sin nunca dejando de reconocer lo ocurrido, la política del país siempre ha girado en torno a la reparación y la memoria, IM LABYRINTH DES SCHWEIGENS 02posicionando casos como los de Auschwitz como espantapájaros para cualquier persona que piense en hacer oídos sordos al pasado de su nación. “Laberinto de Mentiras” sitúa su narración en el proceso de cómo llegó a forjarse esta postura. Y si hemos de creerle, esto no fue nada fácil. Empezando porque en ese tiempo las heridas del holocausto aún no estaban del todo cerradas, y había mucha gente que no estaba dispuesta a dejar que cicatrizaran, como dice uno de los personajes de la cinta.

Con este fin es que la película se va armando como una suerte de thriller legal, con Johann entrevistando testigos y acusando a criminales en un momento, para después luchar contra sus propias dudas y la inevitable paranoia de estar rodeado por sus enemigos. Pero donde se nota la diferencia con el estilo del cine norteamericano, es cómo esto es situado en segundo plano: la cinta no busca acelerar el pulso de su público, sino que ir enseñándoles sobre una parte importante de la historia moderna de occidente. En este sentido, trabaja muy a su favor la cinematografía. Usando tomas rápidas y planos más amplios únicamente cuando estén del todo justificados, “Laberinto de Mentiras” decide avanzar sólo cuando ha terminado de trabajar uno de sus aspectos por completo. Es de esta manera como logra el complicado equilibrio entre llenar al espectador de la información suficiente y mantener un ritmo que resulte atractivo.

IM LABYRINTH DES SCHWEIGENS 03Así, el arma secreta de la película son los breves destellos humorísticos que emplea de vez en cuando. Son chistes muy sutiles y un poco absurdos, pero que vienen en los momentos más adecuados, como si su propósito fuera recordar que en la vida no sólo hay tragedia. En este sentido se asemeja a otra gran película europea reciente, “Calvary” (2014). A lo que lleva todo esto, es a una obra que nunca busca rodear su tema central, sino que lo abraza, pero entregándolo ya procesado, con todos sus matices y complejidades a plena vista. Es así como uno de los temas fundamentales que subyacen a la cinta es el perdón, ahondando en el límite al que este puede llegar: cuándo es adecuado juzgar, y cuándo no queda más que aceptar ciertas realidades y seguir adelante.

No cabe duda de porqué esta fue la cinta elegida por Alemania para que la represente en la carrera por el Oscar a Mejor Película Extranjera de este año. “Laberinto de Mentiras” es una obra de una silenciosa majestuosidad, que presenta un tema conocido por todos, pero de una forma más madura, quizás un reflejo de cómo ha ido evolucionando la relación de un país con un hecho catastrófico del que nunca podrá desmarcarse, pero sí aprender a llevarlo con dignidad.

Por Lucas Rodríguez

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