La Sospecha

Miércoles, 18 de Diciembre de 2013 | 11:12 am | No hay comentarios

Título original:

Prisoners

Dirigida por:

Denis Villeneuve

Duración:

153 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Hugh Jackman, Jake Gyllenhaal, Viola Davis, Maria Bello, Terrence Howard, Melissa Leo, Paul Dano, David Dastmalchian, Dylan Minnette, Erin Gerasimovich, Kyla Drew Simmons, Zoe Soul, Len Cariou, Wayne Duvall, Sandra Ellis Laffert

De vez en cuando el cine nos sorprende con historias llenas de suspenso y emoción. Lejos de ocupar los elementos propios del género de terror –a saber, sangre, sucesos sobrenaturales e inexplicables y posesiones demoníacas-, las películas que se categorizan como thriller muchas veces logran lo que sus símiles no pueden: provocar miedo y sufrimiento real. Ocupando como motivo aparente el secuestro, “La Sospecha”, del director canadiense Denis Villeneuve, cumple al pie de la letra el objetivo de aterrorizar, ya sea por lo cercano como por lo real que todo parece ser.

La historia transcurre en un pequeño pueblo norteamericano, donde Keller Dover (Hugh Jackman) es un carpintero religioso que siempre ha intentado estar preparado ante cualquier situación. Él y su familia deciden pasar el Día de Acción de Gracias junto a sus vecinos Franklin (Terrence Howard) y Nancy Birch (Viola Davis), cuando la hija menor de Keller, Anna (Erin Gerasimovich), se extravía junto a la hija de los Birch. Luego de una búsqueda sin resultados, deciden llamar a la policía: el encargado del caso de desaparición queda entonces en manos del detective Loki (Jake Gyllenhaal), quien tiene el record de nunca haber fallado un caso, y que hará todo lo posible por encontrar a las niñas con vida y detener al culpable.

Los sucesos que ocurren en “La Sospecha” son crudos y siguen una línea argumental con altos y bajos. Si bien comienza con una escena tranquila de la vida diaria, de pronto se transforma drásticamente en un laberinto sumamente enredado, que invita a descubrir crímenes escondidos y predecir ilusiones vanas, conjeturas apresuradas y una que otra esperanza real. La confusión se presenta muy rápidamente y propone distintos caminos mentales por el cual se advierten posibles soluciones.

PRISONERS 02El desarrollo de personajes es una complicada labor dentro de toda obra, pero al parecer en “La Sospecha” le resultó bastante “fácil” a Denis Villeneuve lograr deleitarnos con dos papeles principales llenos de un vigor aplastante y bastante complejos en lo que a evolución respecta. La obsesión y el trastorno con el que deben lidiar Keller Dover y el detective Loki conquistan y hacen olvidar toda escena accesoria, y sus intérpretes se desenvuelven con bastante agilidad y presteza, ambientando y dando sentido a cada detalle que aparece, por muy inadvertido que haya pasado.

El tema de secuestro de niños nos es recurrente en las noticias, y he ahí el punto que une la realidad con la ficción: somos conscientes de que esto pasa, y muy seguido. Pero la historia del secuestro que se presenta en el filme es, dentro de todo, sólo una excusa explícita para introducir el verdadero tema en cuestión: hasta dónde se es capaz de llegar por venganza.

La atmósfera que encierra la película es principalmente lóbrega. En el pueblo, todos los días amanece nublado o comienza a llover, advirtiéndonos que lo que sucederá más adelante no será nada bueno. En general, los efectos de luces y sombras juegan un papel fundamental en la historia, en sintonía con los sentimientos que los personajes se adjudican. Complementando, todo lo demás se envuelve en la PRISONERS 03oscuridad, desde el vestuario y color de las locaciones, hasta la la música que acompaña las escenas, las cuales siguen una línea sucesiva, pero que triunfan en confundir al espectador y al hacer creer que todo está dicho, cuando en realidad es lo contrario.

Si bien en momentos hay escenas innecesariamente extensas y agotadoras, pronto son olvidadas para darle el pase a una especie de aventura que conjuga los deseos innatos de los seres humanos por saber la verdad, encontrar la respuesta y, sobre todo, vengarse por la (mala) suerte. Los giros dramáticos y absolutamente inesperados, en algunos casos, revuelven y dan vida a la representación de los personajes, haciendo creer que todos son sospechosos de algo. Las contadas escenas perturbadoras llegan a dar repulsión por lo desagradables, pero contribuyen y ceden el dramatismo esperado en esta clase de entregas y confieren otra pincelada del realismo que se espera. Al final, la película termina siendo un “sube y baja” que juega con nuestros sentimientos, en el que cada minuto creemos estar en lo correcto, suponiendo que los buenos son malos y viceversa. Los papeles se van cambiando a diestra y siniestra, pero de forma efectiva, dando como resultado un macabro relato donde nada es lo que se cree.

Por Daniela Pérez

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