La Mentirita Blanca

Jueves, 1 de Junio de 2017 | 1:04 am | No hay comentarios

Título original:

La Mentirita Blanca

Dirigida por:

Tomás Alzamora Muñoz

Duración:

80 minutos

Año:

2017

Protagonizada por:

Rodrigo Salinas, Catalina Saavedra, Ernesto Meléndez, Daniel Antivilo, Jonas Sanche, Daniel Candia, Alejandra Yáñez

El cine chileno, al menos en el último tiempo, ha ido demostrando una tendencia a explorar nuevas temáticas y a asumir más riesgos en cada nueva película que se nos entrega. Sin embargo, aún quedan los miedos infundados sobre su poca calidad o su humor exagerado y sexual, que golpean a cada nueva producción y la ponen en tela de juicio casi automáticamente. Es en ese difícil escenario en que “La Mentirita Blanca” busca demostrar que aquellos temores deben ser dejados atrás, para abrir paso a películas que están muy comprometidas con su estética y propuesta; a una cinematografía cada vez más consolidada, que depara más de una sorpresa para el espectador acostumbrado a juzgar la producción nacional antes de tiempo.

Escrita y dirigida por Tomás Alzamora Muñoz, un joven director que nos deleita con su primer trabajo en largometrajes, la película nos presenta la historia de Edgardo (Rodrigo Salinas), un reportero del diario de la localidad de La Punilla, quien lucha por sacar el periódico a flote ante la falta de noticias. Para remediarlo, y siguiendo los consejos del fotógrafo del diario (Ernesto Meléndez), Edgardo comienza a crear noticias falsas que lo llevarán a comprometerse verdaderamente con el oficio del periodismo y con el destino de La Punilla.

Sin duda, uno de los puntos fuertes de esta película es su narrativa fluida, inteligente y creativa, que nos lleva por una seguidilla de clímax sin volverse pesada o repetitiva. La trama que en un comienzo pudiese parecer una excusa para enlazar un tono humorístico fácil, se transforma lenta pero decididamente en un trabajo impecable, que logra transitar entre el uso de fuentes documentales y la narración de ficción. Es en la forma en que se plantea el relato de las andanzas de Edgardo en que el director saca a relucir toda su experiencia como guionista, al presentar de manera clara y audaz una historia que contiene muchísimas más y que, al final, termina convirtiendo al personaje en un mapa del destino de su pueblo.

La música, por otra parte, es otro de los puntos clave para catalogar esta película como uno de los inicios más prometedores que nuestro cine nacional ha lanzado en el último tiempo. El trabajo sonoro se presenta desde dos aristas que actúan de maneras diametralmente opuestas: por una parte, la predilección de utilizar el ruido de fondo como elemento para dibujar la idiosincrasia de La Punilla, tanto en los gritos de su gente como en la música envasada y pasada de moda que busca retratar el jolgorio que vive el pueblo rural. Mientras que, por otra parte, se utilizan elementos musicales modernos para alterar la rítmica de la película y apoyar los puntos de tensión narrativa que se pliegan en interesantes coreografías al son experimental de su banda sonora.

Sin embargo, es precisamente en los momentos de distensión donde la película presenta una de sus mayores debilidades. La forma en que se disipa la tensión dramática parece desdibujarse con un trabajo de cámara poco decidido y una rítmica que no sabe cómo salir del clímax narrativo sin hacer uso de recursos repetidos y predecibles. Junto a esto, unos primeros veinte minutos soporíferos que no proponen ninguna novedad y descansan casi únicamente en las impecables capacidades actorales del elenco, pero que se hacen totalmente perdonables ante todo el resto que ofrece la película y su evolución hacia los dos tercios finales de viaje fílmico.

En conclusión, “La Mentirita Blanca” es una muestra de un director decidido y que, sin duda, puede apuntar a ser uno de los grandes cabecillas de nuestra industria fílmica. No obstante, es también una película que tiene problemas a la hora de definirse a sí misma; intenta abarcar demasiado y termina por no decidirse del todo (en especial a nivel del trabajo de cámara), pero que, aun así, posee grandes aciertos que la hacen un film disfrutable, que atrapa entre sus redes al espectador con una historia cautivadora, compensando cualquiera de las fallas que pueda presentar dentro de su primer tercio.

Por Ricardo Tapia

Enlace corto:

Comentar

Responder