La Memoria del Agua

Jueves, 27 de Agosto de 2015 | 11:21 am | No hay comentarios

Título original:

La Memoria del Agua

Dirigida por:

Matías Bize

Duración:

88 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Elena Anaya, Benjamín Vicuña, Néstor Cantillana, Sergio Hernández, Antonia Zegers, Pablo Cerda, Silvia Marty, Etienne Bobenrieth, Alba Flores

Cuando la vida nos da la espalda, nada parece tener sentido lógico. Y cuando perdemos a un ser amado, es muy fácil refugiarse en los recuerdos mientras olvidamos nuestro presente, e incluso no recordamos quiénes somos o qué hacíamos en el mundo hasta antes de la pérdida. Para alguien que lo ha vivido, no le es difícil empatizar con lo arduo de sobrellevar el sufrimiento o conmoverse cuando una historia intenta exponer desde la intimidad, y con sus propios métodos, el laborioso intento de la vuelta a la normalidad. Esta delicada fragmentación de la existencia, que desde su aspecto amoroso ha sido un tema recurrente en las obras de Matías Bize, ahora se torna más trascendente y reflexiva al tocar el tema de la muerte y cómo es capaz de afectar profundamente a aquellos que nos quedamos en este lado.

LA MEMORIA DEL AGUA 01La incipiente vida familiar de Amanda (Elena Anaya) y Javier (Benjamín Vicuña) se desmorona repentinamente tras la trágica muerte de su pequeño hijo. Para evitar que el dolor siga apoderándose de su existencia, ambos emprenden una búsqueda desesperada por la paz mientras rearman sus vidas lejos el uno del otro. Sin embargo, conocerán que el camino que quieren iniciar es mucho más duro de lo que esperaban, aunque la posibilidad de reencontrarse no es algo totalmente inalcanzable.

La intimidad de la atmósfera que se forma con “La Memoria del Agua”, genera un sentimiento cercano y devastador que no puede obviarse, ya que en un primer nivel conecta no sólo con los que han vivido una experiencia similar en alguna de sus formas, sino que con cualquiera que no haya perdido el sentimiento de la compasión. La búsqueda de reconciliación con la muerte se toma desde uno de sus puntos más delicados a través de una familia primeriza, sin embargo, lo que realmente atañe es la sensatez con que el ser humano, en su adultez y con todas las complicaciones sentimentales, laborales y sociales que incluye, es capaz de sobrellevar el tremendo cambio del vacío. Hasta ahí todo bien. Mas esta historia, con tintes románticos y contada a través de las acciones de los padres, comienza por cambiar su hilo y sumirse ante un guión demasiado digerido, usando un arsenal de frases pre-construidas que, más que demostrar sentimientos realistas, terminan por sonar algo presuntuosas –aspecto difícil de aceptar en este caso- junto a una aparente sobreactuación de las enunciaciones.

LA MEMORIA DEL AGUA 02Este, el principal inconveniente de la cinta, desequilibra más de lo necesario y provoca la pérdida de la atención en lo que realmente importa. Además, hay otro componente que no se puede desatender por el ruido que causa, aunque no sea algo que esté presente exclusivamente en esta producción, sino que se repite en varias otras obras nacionales. Guste, moleste o sea indiferente, no se puede dejar de reconocer que realmente hablamos mal, y cuando alguien lo hace correctamente en una cinta, choca y, en suma, distrae. Aunque, claro, no es algo que se pueda cambiar y es más una advertencia para el espectador no acostumbrado, que una queja libre.

El personaje de Javier, interpretado por Benjamín Vicuña, pese a que sigue una dirección clara en la cual se nota un trabajo sólido del actor, pierde a ratos el atractivo fundamental desarrollado en cuanto se cruzan diálogos irregulares y repetitivos. A nivel de guión, los dos personajes principales se desequilibran en su progreso personal y en el foco que se pretende otorgar a los actos dramáticos, especialmente en el tratamiento del personaje de Amanda, la que es llevada a momentos radicales en su concepción y contradictorios en su acción. Por fortuna –aunque con algunos traspiés-, Elena Anaya sabe cómo llevar adecuadamente un papel complejo a lo largo de una película.

LA MEMORIA DEL AGUA 03Ahora bien, los elementos que despuntan y subrayan la aclamación internacional de esta cinta, radican no sólo en una historia –discutiblemente- completa, sino que por la excelente banda sonora a la cabeza de Diego Fontecilla que acompaña las tomas, y también la bella fotografía, que armoniza paisajes nacionales escogidos con pinzas para retratar ciertas emociones casi indescriptibles. Sin opacar completamente el triunfo en estos aspectos, esta armonía lograda se desprende momentáneamente de su dirección por los cambios radicales que sufre el entrecortado montaje en ciertos instantes. Es posible que haya sido un recurso intencional que contribuyera al desenvolvimiento de un relato imprevisible en su totalidad, pero este supuesto se puede descartar por los no pocos saltos en el guión y en el reflejo que genera la construcción de los personajes, algo disparejos en su entorno y que ensalzan exageradamente su título.

El carrusel de emociones: soledad, angustia, rabia, decepción, incertidumbre, esperanza, alegría, amor y desamor que se funden en esta producción impredecible y visualmente noble, invitan atractivamente a presenciar una historia humana, con toques de realismo mágico inclusive, en la que se pone en la disyuntiva si realmente es conveniente borrar el pasado y seguir con la vida, o ampararse por siempre en un dolor que no sanará. No hay puntos medios; es cómo nos imponemos, individual y en conjunto, frente al tormento y el pesar repentino. Esto es lo que “La Memoria del Agua” logra engendrar honorablemente, aunque haya momentos en que se incline a patinar en aspiraciones fuera de su alcance, pero no imposibles de dominar.

Por Daniela Pérez

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