La Madre del Cordero

Jueves, 26 de Noviembre de 2015 | 2:28 am | No hay comentarios

Título original:

La Madre del Cordero

Dirigida por:

Rosario Espinosa y Enrique Farías

Duración:

80 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

María Olga Matte, Shenda Román, Patricia Velasco, Violeta Vidaurre, Sonia Mena, Teresa Munchmeyer, Daniel Antivilo, Pedro Villagra

Diversas son las cintas de la actual industria del cine chileno que han ido posicionándose con mayor frecuencia y protagonismo en diversos espacios y festivales, dando a conocer con su presencia los resultados de un cine que, a pesar de las dificultades propias del medio, ha logrado dar a luz largometrajes que gozan de una calidad de alto nivel, con historias bien elaboradas y óptimamente llevadas a la pantalla grande. Algunas de estas incluso obteniendo importantes reconocimientos. Es en este contexto en el que realizadores emergentes ven fuera de Chile la posibilidad de valorar sus trabajos, dada la poca valoración local acorde a la calidad que poseen sus entregas. Lamentable, pero cierto. Dicho esto, la palabra emergente es lo que mejor define a “La Madre del Cordero”, en donde convive por un lado una búsqueda para encontrar un rumbo estético que defina una visión cinematográfica propia, y por otro, una suerte de camino que enmarca su realización y que permite al espectador identificar a esta obra como parte de un cine chileno que apuesta por sobre todo a la LA MADRE DEL CORDERO 01calidad de los resultados y su proyección internacional.

Cristina (María Olga Matte) es soltera, no tiene amigos, ni pasiones, dedicando prácticamente toda su vida al cuidado y compañía de su anciana madre (Shenda Román). Todo esto cambiará con la llegada de Sandra, una antigua amiga de la infancia (Patricia Velasco), con la cual desarrollara una relación que modificará su rutina y entregará una nueva perspectiva a su vida.

La tradición y la rutina es aquello que de una u otra manera nos constituye, pero que en algunos casos se pueden transformar en verdaderos grilletes con los que se debe cargar. Esto es lo que sutilmente nos presenta esta cinta, en donde la tradición se defiende ante el devenir de nuevos tiempos y de una modernidad siempre acechante. Disputa que en otras dimensiones toma el carácter de  “local versus foráneo”. Y es que, en “La Madre del Cordero” existe un fuerte matiz de localidad, que se manifiesta en los interiores de los espacios que cotidianamente habitaran los protagonistas, y en los que predomina una estética de lo anticuado,  la que se mantiene oculta en los hogares de aquellas personas con mayor edad,  y que se encara constantemente al devenir de lo extraño y novedoso, enfrentamiento que queda explícito en distintos diálogos a lo largo del largometraje.

LA MADRE DEL CORDERO 02Por otra parte, detener el tiempo y situarnos en un momento especifico parece ser uno de los objetivos de la cinta, desarrollando personajes que viven alejados de todo, tratando de resistirse a los cambios que dinamizan a la sociedad, pero también a los que la propia vida entrega, rodeándose para esto de una monotonía que se deja entrever en la manera en que se nos expone principalmente a la protagonista, con su forma de vestir, de actuar y de enfrentarse a la vida. Todo esto está enmarcado en una relación enfermiza con su madre, que, con una sutil pero intensa actuación por parte de Shenda Román, nos representa un tiempo que se detuvo y se atrincheró en las cabezas de los personajes que aparecen en pantalla.

Marcada por un ritmo pausado, acorde al conflicto y temática presentada,  la película fluye de manera tal, que a ratos se vuelve un tanto predecible en sus conclusiones y reflexiones, pero que, a pesar de ello, logra sostenerse a partir de un tratamiento visual interesante, con recurrentes primeros planos que evocan a la personalidad y conflictos internos de la protagonista. Mención aparte merecen las actuaciones, que logran establecer potentes vínculos entre los personajes, y ante los cuales, como espectadores, es posible empatizar y empañarse de sus matices y complejidades. Sin embargo, y a pesar de lo anterior, uno de los puntos bajos de la cinta es su incapacidad para desligarse completamente de un cine chileno que redunda en determinados recursos cinematográficos. Ejemplos LA MADRE DEL CORDERO 03de estos, corresponden a clichés temáticas intimistas, a la construcción y representación de los personajes principales, o a los ritmos del montaje a partir de planos de una muy marcada cotidianeidad, que parecen copiarse de cinta en cinta.

En conclusión, si bien todos los aspectos señalados dan forma a una película que tiene como objetivo la calidad del contenido, por otro lado deja la sensación de ser testigos de una película que se enmarca de sobremanera en un estilo de presentar las historias, recurrente y similar a otros productos del emergente y actual cine chileno, con los que se comparte el interés de la proyección internacional y la calidad, lo que sin lugar a dudas no es una búsqueda negativa, pero ante lo que se debe ser consiente para dar forma a nuevas maneras de proyección. Dicho esto, “La Madre del Cordero” es parte de este cine chileno que rechaza lo superficial y el camino sencillo, para encumbrarse por el lado de la calidad y las buenas historias, donde la búsqueda de estéticas propias y originales es el camino a seguir, luchando así contra una cartelera marcada por el abundante cine foráneo.

Por Matías Ponce

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