La Jugada Maestra

Jueves, 17 de Marzo de 2016 | 11:23 am | No hay comentarios

Título original:

Pawn Sacrifice

Dirigida por:

Edward Zwick

Duración:

115 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Tobey Maguire, Michael Stuhlbarg, Peter Sarsgaard, Liev Schreiber, Lily Rabe, Conrad Pla, Seamus Davey-Fitzpatrick, Sophie Nélisse, Robin Weigert, Evelyne Brochu, John Maclaren, Andreas Apergis, Ilia Volok, Alexandre Gorchkov, Aiden Lovekamp

Bobby Fischer se convirtió en una celebridad hace algunas décadas por una razón que ahora suena por lo menos curiosa: jugar al ajedrez. El americano logró posicionarse como el mejor ajedrecista del mundo, pero en una época en la que era notable que alguien de su nacionalidad lo lograra, puesto que era plena Guerra Fría y la Unión Soviética lograba tener los mejores exponentes en este deporte. “La Jugada Maestra”, basada en esta historia, pone su foco en distintas aristas, como la significancia de la partida que consagró al jugador, su inestable vida personal y el difícil momento que se estaba viviendo en el mundo.

PAWN SACRIFICE 01Desde su infancia, como un niño retraído en Brookyln, Bobby Fischer (Tobey Maguire) demostró habilidades excepcionales para el ajedrez. Siguió esa práctica hacia su adultez y ahora se encuentra entre los jugadores más prodigiosos del mundo. Fischer debe enfrentarse al campeón actual, el ruso Boris Spassky (Liev Schreiber), en una época en la que vencerlo no sólo significaría posicionarse como el campeón mundial, sino que también le otorgaría a su país una victoria simbólica sobre los soviéticos.

El primer asunto que salta a la vista, apenas se lee la premisa, es la interrogante de si el ajedrez es un juego lo suficientemente atractivo como para ser visto en pantalla. Es un deporte difícil de representar de manera interesante audiovisualmente, y en ese sentido “La Jugada Maestra” no logra encantar al espectador con esta práctica, dotando a la cinta  de una relevancia mucho menor a la que pudo haber aspirado. Aunque en un inicio se intenta acercar el deporte a través de gráficos que nos señalen las jugadas, este intento es rápidamente dejado de lado en pos de mostrar cada juego con un montaje rápido, musicalizado de forma que incite el suspenso y recayendo en las reacciones de los actores PAWN SACRIFICE 02para indicar qué significa cada movida. Es una forma de admisión por parte de la película de que el juego mismo del que habla no es interesante por sí solo, por lo que busca apoyarse en otros aspectos.

El contexto histórico es quizás el elemento que amplía más la escala de la cinta y el que la dota de más ambición. En ese sentido, se ocupan constantes informes noticiosos de la época, que señalan la relevancia del torneo jugado y de la celebridad que va adquiriendo Fischer a medida que va avanzando en la lista de jugadores. Es, realmente, lo que da a esta historia real la importancia que tiene y la verdadera razón por la que en su momento causó tanto impacto, pero es a su vez un espacio y un tiempo contextuales, y la cinta lo relega más que nada a secuencias musicales que sirven de transición entre una partida de ajedrez y la siguiente.

En esta búsqueda de qué aspecto acentuar en la historia por parte de los realizadores (algo que suele ocurrir al trabajar con pasajes reales cuando no se busca simplemente narrar los hitos más importantes en la vida de un sujeto), se pasa también por lo que termina siendo el aspecto más particular: la inestabilidad mental de Fischer. La cinta logra captar la atención, gracias también a la PAWN SACRIFICE 03actuación de Maguire, cuando se ahonda en los complejos del personaje, su psicosis y delirios de grandeza. Fischer era un hombre atormentado y crecientemente paranoico, asustado de que lo estuviesen espiando continuamente, y este desequilibrio ponía en juego su capacidad para concentrarse, jugar y relacionarse con sus familiares y quienes lo apoyaban. Se dejan las ganas de una película más enfocada en un análisis de la mente del personaje en esta época.

Dando tumbos, ocasionalmente “La Jugada Maestra” llega a ciertos puntos de interés, algo que sin duda fue el desafío a la hora de contar esta historia. No se siente irrelevante, sólo desenfocada e inverosímil en ciertas partes. Cuando se nos dice que una partida de ajedrez es considerada la mejor jugada en la historia, es difícil empatizar si no conocemos el deporte ni la cinta nos acerca a él. Cuando el personaje afirma que “el ajedrez es sobre la verdad y yo la estoy buscando”, tampoco hace sentido, ya que nada que se nos haya contado otorga esta capacidad al juego. La  cinta no confía en que su sujeto y el deporte que practica son lo suficientemente seductores y eso es finalmente lo que termina desmoronándola.

Por Ignacio Goldaracena

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