La Gran Apuesta

Jueves, 14 de Enero de 2016 | 12:27 pm | No hay comentarios

Título original:

The Big Short

Dirigida por:

Adam McKay

Duración:

130 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Christian Bale, Ryan Gosling, Steve Carell, Brad Pitt, Karen Gillan, Marisa Tomei, Melissa Leo, Selena Gomez, Max Greenfield, Finn Wittrock, Rafe Spall, Billy Magnussen, Hamish Linklater, Byron Mann, John Magaro

De temáticas alienantes tenemos bastante, pero ninguna llega al nivel de la Economía. Con mayúscula, como rubro, como ciencia. Tratar de entender su engranaje conlleva un dolor de cabeza que la mayoría de los mortales opta por evitar, de ahí que apenas dominemos la superficie, conociendo lo básico en términos de manual para novatos y, claro, cómo el sistema se beneficia de eso. Cómo los economistas deliberadamente inventan conceptos inconcebibles. Mientras no indagamos más allá de la pincelada periodística en la TV y no hablamos chino para traducir la letra chica de los documentos, somos víctimas de un robo sistemático. Con el mismo descaro de su inspiración, “La Gran Apuesta” hace de las suyas abordando el específico universo podrido del sector inmobiliario.

THE BIG SHORT 01En 2008, occidente debió enfrentar una crisis económica que se originó unos años antes a partir de una burbuja inmobiliaria en Estados Unidos, la que aparentemente nadie vio venir. Excepto que sí había sido prevista por sujetos desconocidos, como Michael Burry (Christian Bale), Jared Vennett (Ryan Gosling) y Mark Baum (Steve Carell), quienes no dudarían en sacar provecho monetario de su descubrimiento.

¿Para qué maquillar un drama con más dramatismo cuando la materia prima ya es lo bastante negativa como para redundar con un tratamiento ídem? McKay, entonces, propone tratar la previa a la desgracia de millones de personas con el sarcasmo más fino, tanto así, que puede parecer indolente. Basándose en el libro de Michael Lewis y cambiando los nombres de personas reales, es una desfachatez de principio a fin, sin lubricante. Con arranques de hedonismo. Pretenciosa, caprichosa. Rompiendo la cuarta pared porque se le antoja; ¿por qué no, si puede? Nadie se quejará de Margot Robbie bebiendo champaña en una tina.

El asunto es que funciona. Un desvergonzado salto de fe que se goza a concho. Crucemos los policiales semi-cómicos de Scorsese, Soderbergh y la sitcom “The Office”, y tenemos esta película. Vaya bomba, que por lo mismo de rupturista no tiene nada, pero igualmente sabe fresca. De forma THE BIG SHORT 02orgánica relata cuatro casos distintos de sujetos desesperados por llenarse los bolsillos a costa de lo que será el declive de la década, enganchando a pesar del hostil tópico que los une; hablamos de textos repletos de tecnicismos que al poco andar corren el riesgo de causar rechazo, porque qué aburrido. No obstante, el cuento está hilado de tal manera, que sólo alguien extremadamente exhausto por factores externos desistirá de continuar viendo.

Usando fugaces planos referentes a la cultura pop contemporánea como conectores y manteniendo un ritmo que no se permite dar tregua, el montaje brilla de lucidez. Es, en efecto, un placer contemplar cómo el metraje avanza, cómo se desliza en el tiempo, fluido y sin errores cual máquina suiza. Vale hacer hincapié en esta virtud, puesto que el arte de la edición suele ser subvalorado –o derechamente ignorado– por el espectador casual. Hay que detenerse a pensar por qué no se siente el paso de una escena a otra, por qué nuestra atención no es desviada por algún elemento distractor, y por qué ese tonito cínico no nos deja de hacer eco: es el montaje, pues, el que no sólo establece el tempo, sino el que también acaba por enfatizar el punto de vista autoral.

THE BIG SHORT 03Actuaciones redondas son hijas de una dirección de actores redonda. De entre puros puntos altos, destacan Gosling en la piel de un puntudo vanidoso, y Bale en la de un socialmente inepto. Ambos divertidísimos en sus respectivas características, calibrando para no cargarse demasiado; el primero con un humor tácito, el otro más soslayado. Brad Pitt es el menos bueno, se pierde un poco en el fondo, pero no queda claro si es por falta de motivación o el rol simplemente no era tan atractivo.

Una problemática sinvergüenza merecía una película acorde, es el emblema de “La Gran Apuesta”. Con sólo romper la diégesis ya instaura su postura de aquí estoy, me tomas o me dejas. Se le podría tildar de injusta, puesto que transforma en tragicomedia un evento que para innumerables familias fue, y quizás sigue siendo, una tragedia a secas, pero recordemos que el humor es también la expresión más astuta de denuncia. Dejándose de especular sobre intenciones, el film, como experiencia cinematográfica, es en estricto rigor un triunfo.

Por María José Álvarez

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