La Entrega

Jueves, 13 de Noviembre de 2014 | 12:24 pm | No hay comentarios

Título original:

The Drop

Dirigida por:

Michaël R. Roskam

Duración:

106 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Tom Hardy, Noomi Rapace, James Gandolfini, Michael Esper, Lauren Susan, Erin Darke, Morgan Spector, Chris Sullivan, Michael Aronov, Matthias Schoenaerts, Alex Ziwak, Danny McCarthy, John Ortiz, Elizabeth Rodriguez, James Frecheville

Nunca deja de ser interesante la creación de todo un argumento como dispositivo de estudio de personajes. Básicamente porque a nivel narrativo una película suele funcionar a través de individuos que se desenvuelven nutriendo la trama, entonces, cuando la maquinaria se da al revés y son los acontecimientos los que trabajan y se desarrollan con tal de construir la psicología compleja del protagonista que compone el esqueleto de la historia, probablemente estamos en presencia de material que vale la pena. Si bien el ejercicio se asemeja a armar un rompecabezas, donde conforme avanza el metraje las piezas van configurando la imagen, también funciona en viceversa: es la imagen la que gradualmente se deshace de las piezas para revelar un perfil totalmente dispar al inicial.

THE DROP 01Bob Saginowski (Tom Hardy) es un solitario y sumiso sujeto que trabaja en la barra del bar de su primo, Marv (James Gandolfini). Esto en medio de un hostil Brooklyn que pareciera funcionar bajo sus propias leyes, utilizando los bares como centros de transacción de dinero sucio, no siendo el lugar de trabajo de Bob la excepción. El drama se desencadena cuando el par de primos es asaltado y pierden la ganancia de unos chechenos mafiosos, exponiendo a Bob a un clima de paranoia que lo pondrá en disputa con su lado más oculto.

La semejanza con  la sólida “A History Of Violence” (2005) salta de manera insoslayable como antecedente positivo. A través de una progresión paulatina y una atmósfera siempre incómoda bajo las aguas, al igual que en la cinta de Cronenberg, se nos enseña al personaje de Bob como un individuo del que sabemos jamás terminaremos por conocer del todo. Y el mérito ni siquiera tiene que ver con la impredictibilidad de los hechos, pues en este caso la sospecha de que la quietud de Bob guarda un secreto bajo llaves se nos inyecta desde el comienzo, por lo que no dejamos de esperar el momento en que la bomba estalle. En vez, el crédito reside en que podemos olfatear cómo la personalidad del hombre se va moldeando con el contexto; hasta qué punto, aunque no lo demuestre, los hechos le afectan y lentamente quiebran el caparazón que le separa de sí mismo.

THE DROP 02El no demostrarlo de forma explícita, pero sí lograr que el espectador lo intuya gracias a los más sutiles guiños, es el principal logro en la performance de Hardy dentro de un desempeño global simplemente excepcional. El inglés logra que su apariencia ruda pase a un segundo plano con un acucioso trabajo de personaje, que se nota preparado de forma física y emocional en partes iguales. Su modo de caminar, tono de voz, manerismos, las pausas, incluso la mirada; Hardy lo ejecuta absolutamente todo con planificación y riguroso análisis, dando vida a un Bob silencioso, tímido, e incluso tierno a ratos. Pero debajo de ese rostro amable hay un pasado que, sin necesariamente atormentarle, sí le continúa persiguiendo y pesando en la espalda.

Bob es un personaje inusual por todas las aristas, siendo importante que jamás bordea en la inverosimilitud a pesar de esa extrañeza. Aunque no está contento en su propia piel, tampoco es un sujeto que ande en busca de la redención con ansias. Acude a misa pero no comulga, es paciente pero hasta cierto punto, está consciente de sus hechos pero no se castiga con una actitud autodeplorable. Guarda una sensibilidad inusitada, en el buen sentido, para un hombre reticente a las relaciones interpersonales. Se hace cargo de un cachorro lastimado como si fuera su hijo, sin miedo a que su entorno infectado de prejuiciosa testosterona le apunte con el dedo por blando. Forja amistad con una chica y, aunque es claro que le atrae, no parece urgido por superar su ineptitud social con tal de seducirle. Bob tiene sus prioridades muy claras, aunque a primeras dé la sensación de ser alguien carente de determinación, tan claras que no se deja amedrentar por las potenciales repercusiones de sus acciones si ejecutó estas con convencimiento.

THE DROP 03Considerando que el reparto lo complementa el fallecido James Gandolfini y Noomi Rapace, es preciso valorar la labor de casting y la de dirección actoral. Después de todo son tan buenas las actuaciones que la cinta, si bien cuenta con macizas labores de fotografía y sonido, es preferentemente una producción que se alimenta del buen desempeño de sus actores. Nacido para interpretar a sujetos turbios, Gandolfini conforma la perfecta contraparte de Hardy, poniéndose en los zapatos de un Marv gruñón e inescrupuloso. Por otro lado, Rapace sigue corroborando su calidad, transformándose en una muchacha tan hermética como Bob, parecido que sin querer les permite vincularse a su modo.

Tras el fin de la película, lo que nos queda es entrar en conciencia de que las personas no todo el tiempo somos lo que nos proponemos, sino lo que las circunstancias nos obligan a ser. En medio de un entorno hostil, incluso las esquinas más recónditas relucen recordándonos que la frontera que nos separa de los animales es más fina de lo que queremos aceptar. El tratamiento no se molesta en forzar moralismos, en todo caso, lo que se agradece a cabalidad. Bob es un sujeto tan común como reprochable, descripción de la que nadie está libre. Personajes como él en la pantalla siempre se agradecen.

Por María José Álvarez

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