La Chupilca del Diablo

Miércoles, 13 de Noviembre de 2013 | 1:36 pm | No hay comentarios

Título original:

La Chupilca del Diablo

Dirigida por:

Ignacio Rodríguez

Duración:

100 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Jaime Vadell, Camilo Carmona, Eugenio Morales, Carmen Barros, Roberto Farías

El cine chileno, particularmente en la última década, se ha ido alejando del tinte político que lo estigmatizó tanto tiempo y se ha volcado a la creación de retratos más íntimos y el análisis de personajes de forma más meditativa. Se habla de “novísimo cine chileno”, que se ha caracterizado por LA CHUPILCA DEL DIABLO 01una marcada tendencia hacia lo contemplativo y a la presentación de protagonistas que no encajan en un universo en el que no necesariamente quieren encajar.

Siguiendo esa línea se encuentra “La Chupilca del Diablo”, la más reciente cinta originada como proyecto de egreso de la Escuela de Cine de la Universidad del Desarrollo, dirigida por Ignacio Rodríguez y que pronostica que la tendencia se mantendrá por medio de las generaciones más jóvenes de realizadores.

Eladio (Jaime Vadell) está solo, intuimos más que por opción que por las circunstancias. Huraño y cascarrabias, dedica sus días a la labor que conlleva la fábrica de licores artesanales que mantiene en su casa, y su relación con su familia y trabajadores está teñida de indiferencia y pragmatismo. Cuando su empleado debe ausentarse, Eladio le da la oportunidad a su nieto (Camilo Carmona) de trabajar junto a él en la destilería y la relación entre ambos pasa a ser el foco principal de la cinta.

LA CHUPILCA DEL DIABLO 02Es la historia de lo viejo contra lo nuevo, la resistencia al cambio contra la necesidad de adaptarse. Eladio vive en una casa que fácilmente podría estar situada en un siglo pasado, a pesar de que varios calendarios en las murallas nos van alertando del paso del tiempo de este relato contemporáneo. La fábrica está prácticamente abandonada y en su casa vive encerrado con lo mínimo. A estas alturas de su vida, Eladio no necesita nada ni a nadie.

Es el retrato de una persona encerrada en sí misma, a la que le cuesta sociabilizar y tampoco tiene intenciones de hacerlo. La relación con su familia se destaca por una tensión incómoda que no se molesta en reconocer y menos en resolver, pero la poca reticencia a permitir que su nieto trabaje con él y su disposición a instruirlo hablan mucho de la soledad del anciano, por más que esta esté envuelta en malhumor, insultos sutiles y un descontento por las reglas que implica vivir en comunidad.

Donde la película puede quedarse corta en iluminación (una ambientación oscura y claustrofóbica que a veces se siente artificial y forzada) y montaje (una propuesta más rápida de lo que se esperaría, con elipsis que se torna errática), lo compensa con una creación y desarrollo de personajes bien caracterizados y actuaciones fuertes –particularmente de parte de Vadell-, que generan una LA CHUPILCA DEL DIABLO 03interesante dinámica entre los protagonistas, donde cada detalle y gesto se hace válido para completar la triste imagen que nos hace entender por qué ambos hombres abandonados llegaron a encontrarse en este punto.

“La Chupilca del Diablo” partió basándose en la situación del abuelo del director Ignacio Rodríguez, lo que se puede notar en la intimidad y el respeto que el director le otorga a la historia, sin esconder pasajes más desagradables de este personaje. La dirección es clara y la historia es efectiva, y la cinta ha logrado tener presencia en festivales internacionales y una acogida positiva en distintas partes del mundo. A pesar de no reinventar el cine chileno, “La Chupilca del Diablo” es una bienvenida inclusión a las nuevas películas que nuestro país está produciendo.

Por Ignacio Goldaracena

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