La Bella y la Bestia

Jueves, 26 de Febrero de 2015 | 11:30 am | No hay comentarios

Título original:

La Belle Et La Bête

Dirigida por:

Christophe Gans

Duración:

112 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Léa Seydoux, Vincent Cassel, André Dussollier, Eduardo Noriega, Audrey Lamy, Myriam Charleins, Sara Giraudeau, Jonathan Demurger, Yvonne Catterfeld, Dejan Bucin

Léa Seydoux tiene la suerte de contar con un vasto currículum en cintas francesas y grandes producciones hollywoodenses, aunque estas últimas producto de papeles secundarios. Sin embargo, su tremenda actuación en “La Vie d’Adèle” (2013) la perfiló como una actriz completa, capaz de llevar a cuestas un personaje complejísimo y demostrando sin tapujos una gama de emociones refractarias e inigualables. No obstante, como le suele ocurrir a varios nombres, su éxito fue algo aislado y resbaló lentamente en esta nueva realización que, si bien no es del todo desastrosa, sí deja mucho que desear, especialmente para un rostro tan inolvidable.

LA BELLE ET LA BETE 01Cuando el mercader y padre viudo de seis hijos (André Dussollier) pierde su fortuna a causa de un naufragio, la familia es obligada a vivir en austeridad. Un día, por casualidad, encuentra un majestuoso castillo escondido, donde conoce a la Bestia (Vincent Cassel), quien a cambio de otorgarle bienes, lo obliga a quedarse para siempre. Bella (Léa Seydoux) se entera y decide, por el bien de todos, entregarse a cambio de su padre. Ella conocerá la historia oculta de la soledad del animal que guardan los pasillos mágicos del castillo.

Lejos del clásico infantil de Disney, el director Christophe Gans decidió otorgarle un camino más apegado al cuento de hadas original, aunque con matices. Un trabajo no tan oscuro como hiciera Tim Burton en varias ocasiones con fábulas populares, pero sí más definido para un público intermedio. En general, la historia guarda cierta semblanza a películas más independientes, que intentan por todos los medios no ser demasiado tradicionales, pero que son bastantes recatadas en el resultado final.

LA BELLE ET LA BETE 02Nuevamente, Léa Seydoux transfiere su carisma pasivo-agresivo en la personificación de la dulce Bella, personaje a la vez delicado pero firme. Es una lástima que, con el paso de las secuencias, los errores diluyan sostenidamente sus esfuerzos por mantener una historia que recién comienza en la segunda mitad, pero que a la vez hace perder el interés por el desenlace. Malas maniobras en el guión, en algunas tomas y en la explicación encubierta de una historia de amor sin mucho sentido, conceden el pase para desinteresar a cualquiera. Cuento aparte es el trabajo de Cassel, también cara familiar de la pantalla grande, quien efectivamente ayuda a reconquistar la tenue esperanza de un desenlace notable, que en la práctica no es conseguido. Al menos, la ejecución de su papel como Bestia detrás del CGI brilla y asusta por sí sola.

La cúspide de la cinta no se logra realmente en la historia, sino que en la elección de los escenarios que despliegan la mística justa y necesaria. La gama de tonos forman parte de una opción misteriosa, propósito logrado que funde con su fotografía el contexto fantástico, como una pintura en movimiento o una fantasía de la niñez. Aplausos en este sentido a Christophe Beaucarne y Thierry Flamand, fotografía y diseño de producción, respectivamente.

LA BELLE ET LA BETE 03Imprescindiblemente, lo anterior también es logrado por ir de la mano de oportunos efectos especiales, cuya templanza se distribuye de manera uniforme con el entorno creado y se fusiona románticamente. No obstante, es ineludible no juzgar el abuso del slow motion, que a pesar de ser uno de los sellos de Christophe Gans, acá parece más un vicio copiado de las producciones populares que, gustos de lado, por estos días parecieran ser un recurso forzoso en casi todo tipo de cinta.

Así y todo, “La Bella y la Bestia” cumple con entregarnos una historia ni tan compleja ni tan insostenible, pero posiblemente efímera. Los conceptos motivadores son distantes en cuanto al resultado final y se esgrimen a través de múltiples mini relatos conformados por los demás personajes. El norte de la historia romántica original sufre traspiés casi toda la primera mitad, pero alcanza de alguna u otra forma a unificarse en un final que, digamos, no termina por satisfacer todo lo ya presenciado, pero que goza el estar moldeado desde la génesis de un cuento de hadas imperecedero.

Por Daniela Pérez

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