Juntos… Pero No Tanto

Jueves, 7 de Agosto de 2014 | 10:30 am | No hay comentarios

Título original:

And So It Goes

Dirigida por:

Rob Reiner

Duración:

94 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Michael Douglas, Diane Keaton, Sterling Jerins, Frances Sternhagen, Paloma Guzmán, Annie Parisse, Austin Lysy, Michael Terra, Sawyer Tanner Simpkins, Maxwell Simkins, Maurice Jones, Yaya DaCosta, Scott Shepherd, Andy Karl, Frankie Valli, Luke Robertson

Michael Douglas se acerca a cumplir 70 años y cinco décadas en la industria del cine, sin apuro alguno por la irrupción de nuevos talentos. Sus apariciones son ocasionales, selecciona sus roles con pinzas y se pasea por el género que sea (próximamente lo veremos en un importante rol en “Ant-Man”, uno de los siguientes estrenos de Marvel). En la vereda contraria –y en una diferencia que sirve para graficar claramente que la industria sigue siendo más amable con los hombres-, Diane Keaton, para AND SO IT GOES 02mantenerse con cierta vigencia, ha tenido que aferrarse a un tipo de películas en particular e interpretar casi siempre al mismo personaje. Así se ha conservado en los últimos 20 años, incluso haciendo de sí misma un género. “Juntos… Pero No Tanto”, con un parentesco mucho más cercano a comedias dramáticas como “As Good As It Gets” (1997), no es precisamente otra de sus típicas cintas livianas sentenciadas a ser pasadas una y otra vez en el cable, aunque no consigue distanciarse demasiado en cuanto a calidad.

El filme gira en torno a Oren Little (Michael Douglas), un desagradable agente inmobiliario cuya única preocupación es vender pronto su antigua casa para poder mudarse a otra ciudad. Se encuentra en esos quehaceres cuando, tras una década sin contacto, reaparece su hijo para pedirle que se ocupe por un tiempo de su nieta, de la que ni siquiera sabía su existencia. Pero Oren, frío y huraño como siempre, no duda en dejarla a cargo de Leah (Diane Keaton), una de sus vecinas. Sólo el tiempo y la cercanía con su nueva compañera irán haciendo que paulatinamente deje la apatía de lado.

AND SO IT GOES 03El vínculo con “As Good As It Gets” no tiene nada de casual, pues el guionista es Mark Andrus, quien escribió junto a James L. Brooks la cinta protagonizada por Jack Nicholson. Desde entonces no ha hecho nada mínimamente decente y ahora viene a reciclar la que es básicamente la misma idea: un hosco hombre de edad se va moldeando contra su misma voluntad inicial. La mala noticia es que aquí se cubre con insipidez una anécdota de relativo interés como esta, ya explotada anteriormente con buenos réditos. Visto desde cierta distancia, el resultado no pasa tanto por el desgano en la dirección de Rob Reiner –un cineasta que, no obstante, lleva casi dos décadas extraviado, dando vida únicamente a productos irrelevantes-, sino que principalmente por el blando libreto cortesía de Andrus.

La mezcla desconcierta por lo disímiles de sus ingredientes y la débil intención de darles conexión. Si bien, en primera instancia se agradece que no tema involucrarse con aspectos regularmente ajenos a la comedia (un tipo con un ácido humor que se mantiene insensible incluso cuando un hijo descarriado aparece de improviso y le pone a su nieta en frente), en seguida desencanta porque el conjunto no está a la altura. Se le nota la poca elaboración, sus costuras, incluso en cuanto a lo técnico. No deja ser una atrayente propuesta, pero encaminada con escasa fortuna a través de  personajes, en su mayoría, absolutamente unidimensionales, actuaciones anodinas y un ritmo que da la sensación de que a cada rato la película está volviendo a comenzar.

AND SO IT GOES 01A decir verdad, tampoco consigue salvarse demasiado en cuanto a su condición de filme supuestamente cómico. El único que contribuye con humor es Michael Douglas, y el guión no aporta muchos más elementos para el disfrute del espectador en esa línea. Si cada cierto rato hay algún destello es sólo gracias a que Douglas se desplaza con su estupenda presencia por la cinta (en contraposición al piloto automático de Diane Keaton). Claro está que posee la ventaja de contar con las mejores líneas de diálogo y tener el único personaje con algo de hondura, pero sin esa dosis de histrionismo que exhibe, el panorama distaría bastante de ser el mismo. En consecuencia, su exhibición da tal impulso a un producto del montón como este, que hace llevadera su hora y media de metraje.

Son tan escasas las películas que se hacen dirigidas a un público que se adentra o está en la tercera edad, que cabe la posibilidad de que salgan encantados luego de contemplar este filme, pero no habría que confundirse. Al menos en el cine, no por la carencia hay que conformarse cuando se nos ofrecen migajas.

Por Gonzalo Valdivia

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