Inside Llewyn Davis: Balada de un Hombre Común

Miércoles, 12 de Marzo de 2014 | 1:06 pm | No hay comentarios

Título original:

Inside Llewyn Davis

Dirigida por:

Ethan Coen y Joel Coen

Duración:

104 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Oscar Isaac, Carey Mulligan, John Goodman, Ethan Phillips, Garrett Hedlund, Justin Timberlake, Max Casella, F. Murray Abraham, Jeanine Serralles, Stark Sands, Jerry Grayson, Robin Bartlett, Adam Driver

Desde esos frescos inicios con “Blood Simple” (1984), atravesando ese clásico imperecedero que es “Fargo” (1996) y la cinta que les daría la estatuilla dorada a Mejor Película, “No Country For Old Men” (2007), hasta llegar a su primer western, “True Grit” (2010), Ethan y Joel Coen se han hecho un nombre con un cine de insondable personalidad e impacto. De que han evolucionado, eso es irrefutable, pero lo fundamental es que, además de no estar amarrados a ningún estudio y darse el lujo de hacer lo que sus inquietudes dictan, se han resistido en no claudicar sus convicciones. Lo que se suele decir de cineastas con mundo; no artesanos, sino que autores íntegros. Directores grabados con letras de oro en la historia del cine.

INSIDE LLEWYN DAVIS 01Los personajes que transitan por sus obras son seres limitados, perturbados, hilarantes, que casi siempre calzan perfecto con la etiqueta de “perdedores”, pero no siempre son queribles ni se puede conectar con ellos desde la vereda de la emoción. Sus películas pueden contar hechos de distintos escalones dramáticos, pero no es usual que den con un tono melancólico o sentido, siendo “Miller’s Crossing” (1990) y “The Man Who Wasn’t There” (2001) sus cintas que han estado más próximas a esa tecla. Su última joya, “Inside Lewyn Davis: Balada de un Hombre Común”, conjuga ambos singulares rasgos para desfilar directamente a lo más distinguido que ha salido de la cinematografía estadounidense reciente.

La época son los albores de la década del ‘60. El lugar, el Greenwich Village. El protagonista, Llewyn Davis (Oscar Isaac), un músico folk que ha tenido la suerte de grabar discos, pero cuyas ventas no le han permitido labrar una carrera de éxito. A causa de ello, se debe conformar con tocar en grises bares a cambio de unos pocos pesos y tener que dormir en sofás de cercanos. Por si fuera poco, ha muerto quien fuera su mejor amigo y compañero artístico, y ha dejado embarazada a la novia (Carey Mulligan) de un músico amigo (Justin Timberlake).

INSIDE LLEWYN DAVIS 02La película, como queda despejado desde un comienzo, es un retrato de una vida colmada en desgracias. El protagonista es un hombre magullado y de trayecto indefinido, pero, por sobre todo, un tipo al que las circunstancias le han impedido tener resuelto cualquier aspecto de su vida, por muy básico que sea. No tiene nada de casualidad que el mayor lazo que sostiene a lo largo del relato sea con un animal. Si bien el personaje tiene de por sí una construcción contundente, el guatemalteco Oscar Isaac contribuye con bastante, concediendo una actuación que bordea la excelencia. La suma de ambas partes da como resultado que sea imposible no empatizar con esa mirada perdida, con esa presencia espectral, con ese talento frustrado. A este Llewyn Davis se le quiere como quizá a ningún otro personaje del universo coeniano, lo que posee directo vínculo con la naturaleza del filme.

Los Coen ponen todos sus recursos conocidos a disposición de una historia que exuda aflicción y sensibilidad, de la mano de una encomiable sencillez. El recorrido es acompañado, por supuesto, por ese humor tan negro que han patentado desde sus comienzos, el que esta vez aparece dosificado y tiene su principal domicilio en el personaje de John Goodman. Los secundarios con inclinación a la peculiaridad pululan en la trama, pero como ninguno sobresale tanto más que el resto y no alcanzan el INSIDE LLEWYN DAVIS 03nivel de delirio de los más desternillantes de estos hermanos cineastas, la inflexión de la cinta no se ve amenazada, sino que matizada y engrandecida.

El tono con el que da la película, y también su tamaño, bebe esencialmente de los pasajes en que son interpretadas canciones folk por los mismos actores. Tanto la producción musical de T Bone Burnett como la dirección provocan que estos momentos sean de una gran riqueza cinematográfica y queden grabados en la retina. A la postre, son estos instantes los que dotan de más dignidad y hasta afecto el retrato de este músico. Pues aunque su vida no abunde en luces, aunque cada día sea una batalla, sobre el escenario es él a plenitud, y nadie lo puede despojar de tal placer.

Días atrás la cinta ocupó una plaza menor en los Premios de la Academia, pero lo cierto es que lo que Ethan y Joel Coen han hecho en esta ocasión, amerita toda la atención del mundo. Luego de treinta años desde su debut y 15 largometrajes como directores, dan vida a una obra tan única como conectada con su filmografía. Lo más admirable es que aquí han desplegado una faceta casi inexplorada por ellos: ponerse a la altura de sus personajes para abordar el relato y así dotarlo de emoción. Aunque el envoltorio parezca simple, sumarse al viaje por la vida de este músico es una experiencia tan impredecible como cálida y confortable. Realmente una gran película.

Por Gonzalo Valdivia

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