Iglú

Miércoles, 4 de Septiembre de 2013 | 12:00 pm | No hay comentarios

Título original:

Iglú

Dirigida por:

Diego Ruiz

Duración:

86 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Diego Ruiz, Alejandro Goic, Alessandra Guerzoni, Camila Hirane

Pocos profesionales del cine chileno han tenido la audacia de dirigir, escribir y protagonizar una película. Implica una tarea mayúscula, pues requiere tener plena claridad sobre la historia que se va a IGLU 01narrar y, además, de un equipo sólido que sirva de apoyo. De pasada, asumir este triple trabajo deja en evidencia una pasión inmensa por el proyecto. Tamaño desafío es el que asume el actor Diego Ruiz en “Iglú”, su ópera prima.

Daniel (Diego Ruiz) es un ex fármaco-dependiente que poco a poco intenta rearmar su vida: llega a vivir a una nueva casa y consigue un trabajo como dibujante de storyboards en una agencia de publicidad, donde conoce a Camila (Camila Hirane). Mientras trata de hallar un rumbo, resurge el recuerdo de la especial relación que mantuvo con Paula (Alessandra Guerzoni), terapeuta a la que acudió tras alejarse de Marco (Alejandro Goic), profesor de su universidad.

Inspirada libremente en la obra “Correr con Fuego” de Ulrike Freising, la película se compone de dos historias que corren paralelamente y muestran parte del pasado y presente de un protagonista de múltiples capas. Ambas ocupan similar espacio en el relato y hay veces que no se suceden con plena evidencia. Nos encontramos ante una historia íntima, de pocos personajes y ambientes, que se desenvuelve con pasmosa naturalidad. Los personajes están dibujados con cariñoso trazo y los tiempos están manejados con maestría, dejando respirar la historia. Este es uno de los elementos con los que se desmarca de la tradición nacional de cintas protagonizadas por hombres desadaptados. No IGLU 02encierra a sus protagonistas en una estructura narrativa asfixiante, todo lo contrario: los quiere y les da libertad de desplazamiento. Ellos son los móviles y por ellos el filme se juega todas sus cartas hasta el final. Invita a atender con máxima concentración desde sus acciones claves hasta sus pequeños gestos: miradas, palabras no dichas, silencios. De esta manera, la grandeza de la película radica no tanto en las sorpresas del relato ni en cómo está construida, sino que en la confección de sus personajes.

Si bien no estamos ante una historia de grandes proporciones, si se pone atención, hay una atractiva mirada sobre temas tan relevantes como el desamparo, la sexualidad, y la familia. La cinta tiene el cuidado de hacerse cargo de estos sin estruendo ni salidas fáciles, pues lo suyo es la altura y la madurez. No obstante, a pesar de que el filme consigue con mucho tino tocar una gran variedad de temáticas, lo que subyace el relato es una sensación terrible de vacío. Un vacío existencial que traspasa la pantalla. En ese sentido, contiene una certera y elaborada idea sobre lo doloroso de las relaciones humanas, para ser, en definitiva, una obra sobre sanar las heridas y volver a avanzar.

IGLU 03La película asombra, además, por lo elaborada de su banda sonora y fotografía. Es una narración que exuda urgencia y sentimiento, con una propuesta sonora y visual que va en sintonía con aquello. Así como su historia e ideas gozan de un buen diseño, sus apartados técnico y expresivo están altamente cuidados. Por otro lado, la cinta gana estatura al contar con un reparto en plena forma. Diego Ruiz brinda una excepcional actuación –que lo eleva como uno de los talentos nacionales a seguir con mucha atención-, mientras que Alessandra Guerzoni y Camila Hirane brindan un vigoroso trabajo como los caracteres femeninos de la función.

El director con pocos elementos y unos cuantos personajes erige un filme sobrecogedor, sentido y urgente; toca teclas vitales con delicadeza y mano diestra. Nada de dramatismo sobregirado ni potencial desaprovechado. De emociones intensas y un desenlace francamente espléndido, significa un pequeño gran triunfo en la cinematografía nacional. Una película redondita, de aquellas que no abundan.

Por Gonzalo Valdivia

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