¡Huye!

Jueves, 4 de Mayo de 2017 | 1:55 am | No hay comentarios

Título original:

Get Out

Dirigida por:

Jordan Peele

Duración:

104 minutos

Año:

2017

Protagonizada por:

Daniel Kaluuya, Bradley Whitford, Allison Williams, Catherine Keener, Betty Gabriel, Caleb Landry Jones, Lyle Brocato, Ashley LeConte Campbell, Marcus Henderson, LilRel Howery, Gary Wayne Loper, Jeronimo Spinx, Rutherford Cravens

A pesar de lo que digan los trailers y afiches, “¡Huye!” no es una película de terror, o al menos no es una película de terror convencional. Es cierto que asusta, pero, más que eso, perturba e incomoda; hace tener sentimientos negativos, pero más por el lado de la reflexión sobre una realidad incómoda y compleja de solucionar, que del temor a un monstruo o un asesino con un machete. Esta realidad es el racismo en Estados Unidos; específicamente, la aparentemente pugna social sin solución entre los afrodescendientes y su contraparte caucásica. A pesar de ser un conflicto sumamente estadounidense, puede ser trasplantado al resto del mundo, especialmente a la situación actual donde los líderes nacionalistas están ganando cada vez más elecciones. Este trasfondo es una de las dos grandes razones a favor de “¡Huye!”. La otra es su calidad.

Chris Washington (Daniel Kaluuya), un joven fotógrafo afroamericano, acepta a regañadientes ir por el fin de semana a la casa de los padres de su novia, Rose Armitage (Allison Williams). Chris teme que la diferencia racial entre él y la familia de su novia vaya a ser un problema, pero al llegar a la lujosa residencia Armitage se dará cuenta que esto irá mucho más allá de los comentarios incomodos.

Por su planteamiento y estilo, “¡Huye!” está emparentada directamente con cintas como “It Follows” (2014), “The Babadook” (2014), “Ich Seh Ich Seh” (2014) y “The VVitch: A New-England Folktale” (2015), todas cintas de terror y suspenso atípicas, construidas desafiando los lineamientos generales del género y su ejecución. También fueron todas sumamente bien recibidas, con el público y la crítica destacando su función como vehículos para desarrollar temas profundos. Desde las enfermedades venéreas, a la capacidad de convivir con un trauma, estas cintas funcionan más como dramas psicológicos con momentos de tensión y susto.

Aunque quizás no sea la más lograda en el apartado técnico -esa distinción se la lleva sin lugar a dudas “The VVitch: A New-England Folktale”-, “¡Huye!” tiene la gracia de ser la más política y contemporánea del lote. Los temas de las anteriores son todos ancestrales: existen desde siempre y siempre lo harán. El racismo, como es entendido y trabajado en “¡Huye!”, es totalmente moderno: no se trata de un blanco maltratando o sodomizando a sus esclavos negros, el racismo de esta cinta es más soterrado. Habla más sobre el temor y la paranoia que experimenta un afroamericano cuando se encuentra en un barrio eminentemente blanco y cómo, aunque las leyes de derechos civiles ya existen hace años y todos son iguales (en el papel), aun así la presión social lo encerrará en un rol definido y, en la mayoría de los casos, degradante. Este concepto va siendo desarrollado con paciencia y maestría en la película. A medida que Chris va conociendo a la familia de Rose, va enfrentándose a parientes jóvenes y progresistas, y luego a viejos con ideas retrógradas, que en muchos casos le resultarán incluso ofensivas. Para estos efectos, la cinta se sirve de un humor negro tan mordaz como hilarante. El director y guionista Jordan Peele, parte del célebre dúo de comedia “Key And Peele”, llenó su trabajo de momentos incómodos y políticamente correctos muy divertidos, pero nunca casuales. Cada chiste o comentario fuera de lugar apunta tanto al tema central como a la resolución de la historia.

Aparte de su impecable ejecución, gran parte del mérito de esta obra lo posee su guion. Este es de esos donde cada punto se conecta con naturalidad con otro y ningún elemento parece desperdiciado. Junto con esto, la calidad de los diálogos es espectacular; tanto los de Chris con Rose, como los de este y la familia de ella, e incluso los de Chris con su amigo Rod, cuentan con los tonos adecuados. Esta distinción es importante, en cuanto la comunidad afroamericana maneja códigos lingüísticos que se pierden, o muchas veces evaden a los extranjeros a ella. Una serie de detalles, como que Chris le ofrezca el puño en vez de la mano a modo de despedida a la única persona de raza negra que conoce entre la familia de Rose, son vitales para anclar la obra en la actualidad.

En cuanto a sus aspectos técnicos, “¡Huye!” está grabada de manera austera. Los planos son siempre claros, optando siempre por la claridad de imagen y narración. El montaje también sigue esta línea, dejando de lado los flashbacks u otras técnicas, y enfocándose en lo concreto. Junto con esto, el tiempo de duración son unos muy agradables y bien aprovechados 104 minutos, de los cuales ninguno es desperdiciado en tomas que puedan responder más a un capricho que a lo que en verdad necesita la historia.

“¡Huye!” es exactamente el tipo de película que necesita esta época: cine emocionante que al mismo tiempo tenga el valor de poner sobre la mesa los temas más complejos de la actualidad. Si a esto se le suma una ejecución casi impecable de todas las partes involucradas, resulta una película que de seguro estará entre lo mejor de este año.

Por Lucas Rodríguez

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