Hugo: El Fantasma Travieso

Jueves, 21 de Abril de 2016 | 12:27 am | Comentarios (1)

Título original:

Gespensterjäger

Dirigida por:

Tobi Baumann

Duración:

99 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Milo Parker, Anke Engelke, Christian Tramitz, Karoline Herfurth, Christian Ulmen, Julia Koschitz, Ruby O. Fee, Bibiane Zeller, Amy Huberman, Patrick Mölleken, Tamás Ferkay, Nina Fog

¿Para qué están los cuentos infantiles si no es para comunicar algún tipo de lección o reflexión de vida bajo el disfraz de una historia simpática? Y ahí está el cine para complementar con su magia en movimiento; esos elementos puestos en desarrollo en pantalla que captan nuestra atención y estimulan nuestros sentidos. Ante la inocencia de un pequeño el efecto es todavía más fantástico, dando paso a la producción de películas sinvergüenzas que ven el signo peso en esos ojos impresionables. La calidad poco importa, si ya se ha cumplido con lo más esencial de lo básico, para GESPENSTERJAGER 01que la estafa pase colada.

Tom Thompson (Milo Parker) es el típico niño asustadizo de lo desconocido. Esto cambia cuando conoce a Hugo (voz de Bastian Pastewka), un lúdico e inofensivo fantasma del cual se hace amigo. Ante el progresivo enfriamiento del clima asociado al poderío de un siniestro espectro, Tom buscará la ayuda de la caza fantasmas Hetty (Anke Engelke) para vencerlo juntos.

En un universo cuya diégesis le concede existencia habitual a seres paranormales, la premisa sabe absurda, o por lo menos improbable. Estamos hablando de un chico muy temeroso que de un día para otro vence todos sus miedos, se hace amigo de un fantasma y decide emprender una cruzada contra un tremendo enemigo. ¿Por qué tenemos que aceptar una propuesta así, en primer lugar? ¿Por qué es Tom ya tan maduro, resuelto y elocuente si hace nada el simple hecho de bajar al sótano le resultaba traumático, y cómo pueden ser las instituciones tan incompetentes que un niño debe hacerse cargo de un problema que amenaza al país?

GESPENSTERJAGER 02Por otra parte, la película desperdicia al monstruo antagonista, concentrándose en asuntos insustanciales que sólo rellenan con su sabor a comida de enfermo. De esa forma es desleal a la premisa, que promete esta gran cruzada de los héroes en contra del fantasma. En realidad eso arranca bastante tarde y el enfrentamiento termina siendo anticlimático. Textos aburridos, bromas de mala calidad, humor tan básico que solo, única y exclusivamente pueden entretener a chiquitos hasta los cuatro años. Y está bien que se apunte a ese nicho, nada de malo hay en eso, pero hace rato que las cintas familiares subieron el nivel de exigencia: se espera, por tanto, un poquito de subtexto en el guión, un intento de alegoría. Buenas cintas infantiles han demostrado que se pueden realizar comedias livianas dotadas, al mismo tiempo, de capas que aporten cierta densidad al relato, lo que en “Hugo: El Fantasma Travieso” no sucede.

Los personajes son una broma, una caricatura mal hecha. Situaciones forzadas y padres cuya liviandad y modernidad bordea con la tontera: ¿cómo es posible que se queden tranquilos dejando solo a su pequeño hijo asustadizo en una noche de tormenta para ir a bailar salsa? ¿O que GESPENSTERJAGER 03genuinamente crean que la rebelde y odiosa hija mayor les hará caso y cuidará de su hermano que no soporta en vez de salir de parranda? De la mano, además, un casting deficiente. Milo Parker tiene chispa, no obstante, el resto de los actores parece fuera de lugar, incómodos en sus roles, y acaba por dar rabia, especialmente por Anke Engelke, que se pone en los zapatos de un personaje que, casi como todos los componentes de esta producción, desentona.

Qué desagradable presenciar obras que subestiman el espectador; trabajos flojos, impersonales, carentes de alma. Como este, que parece un encargo mal ejecutado, con débiles intenciones de entregar un resultado decente. Netamente un producto con fines monetarios, una repetición mecánica de lo que ya se hizo cientos de veces, de aquellos que exudan la falta de esfuerzo en cada plano, y aun así esperan que alguna criatura caritativa lo disfrute. Pero gozar de una película no debiese transformarse en un acto de compasión, meta a la que parece aspirar “Hugo: El Fantasma Travieso”.

Por María José Álvarez

Enlace corto:
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  1. Roberto says:

    En pocas palabras, un asco de película.

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