Histeria

Miércoles, 10 de Abril de 2013 | 11:00 am | Comentarios (1)

Título original:

Hysteria

Dirigida por:

Tanya Wexler

Duración:

100 minutos

Año:

2011

Protagonizada por:

Hugh Dancy, Maggie Gyllenhaal, Felicity Jones, Rupert Everett, Anna Chancellor, Gemma Jones, Jonathan Pryce

La comedia puede ser un arma poderosa en el cine. El recurrir a gags, bromas y tratar un tema polémico con ligereza puede ser una buena herramienta para abordar temas tabú, incómodos o difíciles de llevar a una audiencia que de otra forma los descartaría. Esto se aplica mientras el realizador no se tiente con seguir el camino fácil para simplificar su historia y pierda el foco de lo que quiere contar. En el caso de “Hysteria”, para bien y, principalmente, para mal, es este tratamiento cómico el que se elige dar a la historia de la creación del primer vibrador femenino.

HYSTERIA 01En la Gran Bretaña del siglo XIX, la diagnosis de la “histeria” como padecimiento médico era común y la enfermedad era considerada uno de los mayores males que afligían a las mujeres, presentándoles síntomas como náuseas, nerviosismo, insomnio e irritabilidad. Mortimer (Hugh Dancy), un inocente y unidimensional joven médico adelantado a su época y creyente en revolucionarias teorías como la existencia de los gérmenes, llega a la práctica privada del doctor Dalrymple (Jonathan Pryce), un médico empeñado en curar la histeria femenina al, básicamente, conducir sesiones en las que masturba a sus clientas para aliviar sus tensiones, una práctica común en la época. Mortimer rápidamente empieza el trabajo y se muda a la casa de su jefe, entrando en contacto con sus dos hijas, Charlotte (Maggie Gyllenhaal), un irreverente e histriónico símbolo del feminismo de la época, y Emily (Felicity Jones), una insulsa y obediente joven que, obviamente, resulta la mejor candidata para convertirse en la esposa del noble doctor.

HYSTERIA 02Primero que nada, hay que aclarar que si alguien está interesado en la historia de la creación del primer consolador, no la encontrará aquí. Tampoco se profundizará ni caracterizará la enfermedad titular, ni se denotarán las implicaciones morales que conlleva su tratamiento, así como tampoco se verán las consecuencias sociales y el impacto que produce entre la sociedad conservadora de la época su difundida práctica. Esta decisión en sí no es reprochable, pero el problema es que lo que Tanya Wexler, directora de la cinta, sí decide mostrar en su lugar es una serie de tramas melodramáticas y dolorosamente predecibles, que se ven avanzar inevitablemente dentro de una historia que necesita resolverse forzosamente para llegar a un final sentimentaloide en el que ya perdimos el interés.

HYSTERIA 03Los personajes están completamente al servicio de la historia, con personalidades que sólo funcionan como esta les dicta para hacerla avanzar. Es así como el Dr. Dalrymple pasa de aliado a villano según las necesidades de la trama; o cómo vemos a Emily apartarse voluntariamente cuando notamos que empieza a ser un problema; y cómo la relación central entre Mortimer y Charlotte va ajustándose a las convenciones del género. Así vamos siendo testigos de que se pierde el tiempo en montajes innecesarios de personajes planos flirteando, acercándose y paseando por campos de flores, mientras notamos cómo la historia más interesante en “Hysteria” es relegada a segundo plano. Y a pesar de que, en varias ocasiones, la inocencia y liviandad le juega bien a una película sin muchas ambiciones, la mayoría de las veces cae en bromas fáciles, con el entusiasmo de alguien que cree que está siendo irreverente, pero no.

Finalmente, la película deja con la idea de que quizás sí había una historia que contar y que el humor podría haber sido una herramienta eficaz e interesante para hacerlo, pero todo esto termina desaprovechándose cuando la trama deriva en una simple historia de amor con personajes que ni siquiera son interesantes, resultando ser una liviana y predecible narración de resoluciones simplistas, que no ofende ni provoca a nadie, pero que deja a uno preguntándose qué quería contar y por qué quería hacerlo.

Por Ignacio Goldaracena

Enlace corto:
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  1. Llega con mucho retraso. No deja de ser divertida, son los personajes secundarios poco desarrollados (Felicity Jones) quienes terminan por sacar al espectador de la historia.

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