Hembra

Jueves, 2 de Enero de 2014 | 10:36 am | No hay comentarios

Título original:

Hembra

Dirigida por:

Isis Kraushaar, Cristóbal Vargas

Duración:

90 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Isis Kraushaar, Luios Allende, Carolina Paulsen, Max Goldberg, Paulina Stay

En el mismo día de estreno de la segunda parte de “El Hobbit”, y con “El Ciudadano Kramer” aún ocupando la mayoría de las salas de cine, el fin de año suele ser una época en la que no se ven muchos estrenos independientes, o más alternativos, ya que es cuando llegan los grandes blockbusters norteamericanos a arrasar con la taquilla, haciendo a un lado a todo el resto. “Hembra”, una película bastante alejada de lo convencional, se atrevió a lanzarse de todos modos.

Una mujer mantiene una encarnizada lucha personal, tanto con el mundo exterior y sus limitaciones y estereotipos, como consigo misma y sus propias capacidades y expectativas. Esto la llevará a cuestionarse todo, en una obra más sensorial que narrativa, donde los colores son más importantes que las apariencias.

Reducir cualquier propuesta que se aleje de lo convencional al epíteto de “conceptual”, que evite guiar la acción y el desarrollo hacia un punto en particular, suele ser una opción fácil para descartar películas más difíciles de comprender, por el simple hecho de que se alejan de los cánones tradicionales del cine. Pero cuando este método de hacer cine es el vehículo para un fin, y no el fin en sí mismo, los resultados suelen ser interesantes.

La película apunta a ciertos conceptos modernos que pueden variar frente a la percepción de los distintos espectadores, pero que en lineamientos generales resultan claros: el consumo, el rol de la mujer, y la relación del individuo con la sociedad, son los temas más claros que desarrolla la cinta, buscando ponerlos en tela de juicio y mostrar cómo sus límites se han vuelto estranguladores.

Para esto, la obra se sirve de imágenes cargadas de simbolismo: monólogos que apelan directamente al espectador, secuencias subjetivas con una voz en off, o la grabación de una performance en pleno Paseo Ahumada, mostrando la reacción de los transeúntes a las declamaciones de la protagonista; en esta secuencia, cuando aparece el artista travesti, Hija De Perra, representando la maldad entendida como el conformismo con el rol forzado a la mujer, y se enfrenta a la protagonista, resulta el momento más potente de toda la película.

A pesar de que la ambición de la cinta le pesa un poco al final, tornando por un momento una seria reflexión existencialista en una aparente campaña contra el aborto, la discusión logra insertarse, especialmente una vez terminada la película, cuando los conceptos tratados sedimenten dentro de la psiquis de la audiencia.

Por Lucas Rodríguez

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