Hasta Que la Muerte los Juntó

Miércoles, 17 de Septiembre de 2014 | 11:48 am | No hay comentarios

Título original:

This Is Where I Leave You

Dirigida por:

Shawn Levy

Duración:

103 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Jason Bateman, Tina Fey, Adam Driver, Rose Byrne, Corey Stoll, Kathryn Hahn, Connie Britton, Timothy Olyphant, Dax Shepard, Jane Fonda, Ben Schwartz, Carly Brooke Pearlstein, Debra Monk, Abiagil Spencer

El director Shawn Levy: “Cheaper By The Dozen” (2003), “Night At The Museum” (2006), “The Internship” (2013). En resumen, comedias familiares de humor fácil (con la excepción de “Real Steel” de 2011), con toques pícaros pero inocentes y moralejas al concluir. Una fórmula que ha sabido trabajar y que, en algunos casos más que otros, ha funcionado perfectamente. Sumado a esto, contar con actores conocidos y queridos por el público, complementan y estampan un cariz cercano. Son películas que no caen mal, easy watching. Sin embargo, no siempre se gana, y a veces se peca de THIS IS WHERE I LEAVE YOU 01insaciable ambición por contar con un elenco tremendo, pero que se pierde entre tanto desorden pobremente armado.

A pesar de no ser judío, el último deseo del señor Altman fue que, cuando muriera, toda su familia realizara el shiv’ah, un duelo que dura siete días, donde los integrantes más cercanos se reúnen en ámbito de reflexión. Así, Hillary (Jane Fonda) se reencuentra con sus cuatro hijos: Judd (Jason Bateman), Wendy (Tina Fey), Phillip (Adam Driver) y Paul (Corey Stoll), todos con personalidades muy marcadas, vidas diferentes y problemas sentimentales. Poco a poco la convivencia familiar se tornará difícil entre los hermanos, sus esposas, sus hijos y otros personajes que aparecerán en sus vidas.

Aquí el drama familiar automatiza un tren aparentemente descarrilado, que comienza a notarse desde el primer tercio de la cinta. Porque si bien parte como el hermano simpático de “August: Osage County” (2013), pronto va perdiendo la chispa y la medida justa de lo cómico y de lo dramático, reflejo supuesto de la vida real. Sale a la luz una narración más aletargada, pero que, a nuestra suerte, logra mantener algo de suspenso de principio a fin.

THIS IS WHERE I LEAVE YOU 02El error no está en tener actores conocidos en los primeros, segundos y terceros planos, sino que en no saber manejarlos. Se pierde mucho de sus sustentos individuales, los cuales son intercambiados con tentativas escenas supuestamente risibles. Inconvenientemente, nunca se decide para dónde va la idea principal, que titubea entre quedarse en el extremo dramático o en su contraparte cómica, pero que jamás logra congeniar completamente con ninguno de los dos.

Si bien la idea original está basada en la novela del mismo título del autor Jonathan Tropper, quien también colaboró con la escritura del guión, aun así se siente falta de sustancia y, por lo mismo, incompleta. A ratos es bonita, pero a otros, innecesaria. Y es aquí donde los actores son los que logran levantar y terminar con orgullo una cinta, por muy poco, perdida. La neutralidad de Jason Bateman opera a su propio favor y al nuestro, porque trabaja como un puente entre la pantalla y el espectador, entregando al protagónico toda la tarea de contar la historia para que nos toque. Tina Fey se aprovecha de su simpatía y Corey Stoll de su semblante para rescatar a sus personajes, mientras que Jane Fonda, quien no destaca más allá que por ser ella, logra convencer con su gracia y THIS IS WHERE I LEAVE YOU 03disposición el ser la matriarca de una familia un poco disfuncional.

Con retazos del estilo romántico de las películas, son las acciones pausadas y la supremacía de la música del talentoso compositor Michael Giacchino las que pausan por un rato el problema de la desorganización, y entregan una coexistencia que armoniza los inconvenientes de la película. En esos momentos, y sólo en ellos, la experiencia es bella, vívida y reflexiva.

Una que otra inesperada sorpresa concilian las falencias a lo largo de las escenas y provocan una sensación, en suma y bien al final, satisfactoria. Porque, dejando de lado el desorden de las historias, la recurrencia al tono lastimero de narración y a la dilatación de las acciones con un guión que sólo se mantiene por sus actores, lo de la moraleja conclusiva extrañamente es cercana y sí llega. Funciona, se pega y se mantiene, al menos por un instante, en nosotros.

Por Daniela Pérez

Enlace corto:

Comentar

Responder