Guagua Cochina

Jueves, 10 de Diciembre de 2015 | 2:15 am | No hay comentarios

Título original:

Nasty Baby

Dirigida por:

Sebastián Silva

Duración:

101 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Sebastián Silva, Kristen Wiig, Tunde Adebimpe, Alia Shawkat, Mark Margolis, Reg E. Cathey, Judy Marte, Anthony Chisholm, Neal Huff, Toni D'Antonio, Agustín Silva, Cruz Rodriguez

Sin duda, las últimas décadas han traído consigo una revolución en lo referente a cuestionar las normas morales socialmente impuestas, en favor de lo que se ha defendido como los derechos de las disidencias, siendo quizá el punto más controvertido el de las sexuales. Este conflicto en particular ha llevado a resignificar los más prístinos fundamentos de lo que entendemos por familia, abriendo la posibilidad de incluir dentro de esta categoría la paternidad por parte de parejas homosexuales y, por qué no, por personas que deciden traer hijos al mundo prescindiendo de una pareja con quien compartir esta labor.

NASTY BABY 01Esta es la premisa que da origen a “Nasty Baby”, donde se relata la historia de Freddy (Sebastián Silva), quien ha accedido a la petición de su mejor amiga, Polly (Kristen Wiig), de convertirse en el padre del hijo que ella tanto desea engendrar. Tras seis meses de infructuosos intentos, un examen revela que Freddy se encuentra biológicamente inhabilitado para ayudar a su amiga, por lo que involucran en este plan a Mo (Tunde Adebimpe), novio del primero. Los constantes miedos e inseguridades que de por sí embargan a cualquier futuro padre, se ven radicalmente acrecentados en este atípico trío, quienes deberán lidiar con una serie de dificultades, entre las cuales el prejuicio y la discriminación no podían estar exentos.

Ambientada en un barrio de Brooklyn, popularmente conocido por albergar en sus calles a los sectores marginales de la población neoyorquina, la cuidada selección de las locaciones resalta el encanto que existe en sus viviendas aglomeradas y las vías públicas saturadas de asfalto, dando como resultado una producción estéticamente agradable. El cuidado puesto en la composición de las escenografías es evidente y se agradece, incluso cuando esto implica agregar elementos no utilitarios NASTY BABY 02al conflicto central, como por ejemplo, la fijación de Mo con las plantas. Toda esta puesta en escena se complementa con una fotografía que evade las tonalidades fuertes, acaso para otorgar a través de la imagen un toque de neutralidad a tan controvertido tema.

Sin embargo, en esta inclinación por lo visualmente atractivo, irrumpe también lo grotesco. Y es que para plantear la extrañeza que le produce al protagonista el acérrimo deseo que existe en engendrar hijos propios, que perpetúen los genes de sus padres y que se les asemejen físicamente, Freddy está elaborando una obra audiovisual cuyo nombre da el título a la cinta, y que consiste en registrar a personas adultas disfrazadas como bebés y comportándose como tal. Sin duda la intención de Silva, escondida tras la obra de Freddy, cumple con instalar en el espectador un dejo de repulsión, y es que ver a estos adultos chillando y balbuceando como los bebés que ya no son, logra bordear lo irritante.

No obstante, la cinta presenta varios reparos que le pesan y terminan por opacar toda buena intención. Y es que el recurso de desarrollar la historia a través de la más íntima cotidianeidad de sus protagonistas, termina por sobrecargar la narración hacia lo insípido; el relato es plano y casi sin sobresaltos, por lo que progresivamente se va disolviendo el interés de hasta los más pacientes. A esto se suma la deficiente distribución de los tiempos, donde en los primeros tres cuartos de metraje NASTY BABY 03la trama es laxa y se remite a lo anecdótico, en desmedro del reducido espacio que se dispone para los eventos finales, los cuales, por su gravedad, merecían un tratamiento en mayor profundidad de manera de sostener un guión responsable y cohesionado. Sin embargo, la forma en que son situados en términos de ejecución como por su lugar dentro del guión, torna sus últimos minutos en una cadena de eventos forzados, restándole credibilidad.

Es así como “Nasty Baby” no trata únicamente sobre la homoparentalidad o el deseo de una mujer soltera de ser madre a como dé lugar, o de las enrevesadas situaciones que se dan lugar cuando juntamos a esto tres personajes, sino que es también una hipérbole de los miedos, inseguridades y ansiedades que implica la decisión de traer bebés a este mundo. Una temática interesante e incluso necesaria de abordar en el formato cinematográfico, cargada de potencial suficiente como para ser atractiva sólo por la controversia que aborda, pero que se pierde irrevocablemente en una narrativa plana y de tiempos mal distribuidos, restándole valioso atractivo imprescindible a la hora de efectivamente instalar este tema en el público. Finalmente, tras el visionado de “Nasty Baby” prima la extrañeza y las dudas acerca de si nos encontramos ante una obra irreverente, o si sólo presenciamos una buena idea ejecutada con insuficiencia.

Por Evelyn Munzenmayer

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