Gilda: No Me Arrepiento De Este Amor

Jueves, 29 de Diciembre de 2016 | 12:42 am | No hay comentarios

Título original:

Gilda: No Me Arrepiento De Este Amor

Dirigida por:

Lorena Muñoz

Duración:

118 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Natalia Oreiro, Lautaro Delgado, Javier Drolas, Susana Pampín, Roly Serrano, Daniel Melingo, Ángela Torres, Daniel Valenzuela, Vanesa Weinberg

Generalmente cuando se decide desarrollar un biopic, se parte desde la riqueza narrativa que podría tener la historia íntima de alguna figura pública y cómo logra tener una repercusión mediática. En ese sentido, la historia de la cantante argentina Gilda se puede tomar como una oportunidad para indagar en sus inicios y el recorrido hasta alcanzar el puesto de estrella de música tropical a principios de los 90, y la repercusión de su música en Argentina y parte de Latinoamérica.

Cuando Miriam Alejandra Bianchi (Natalia Oreiro) decide asistir a una audición como cantante en una banda. Lo que no sabe es que este hecho le servirá como la oportunidad de su vida para cambiar de rumbo y el alcanzar el éxito. Transformada en Gilda, intentará cumplir su sueño al abrirse paso en la industria de la música tropical y conquistar a un numeroso grupo de seguidores.

Se entiende que al momento de plasmar una biografía en pantalla se parte desde los cimientos de una historia real, por lo tanto, existe una delgada línea entre retratar la realidad y la mitificación, pues esta separación puede parecer frágil. Afortunadamente, el retrato de la artista no cae en un simple y emocional homenaje, resultando finalmente en la construcción de un personaje bastante complejo. La configuración de Gilda como protagonista de esta historia está marcada por un contexto social y familiar, donde la tragedia y la relación con la música sirven como elementos en común. Así, se pueden entender sus motivaciones y se establece una inmediata relación con la audiencia, debido a la honestidad con la que la protagonista empieza a edificar su propio camino, exhibiendo su vulnerabilidad y valentía.

Parte esencial para lograr la profundidad en este personaje es la actuación de Oreiro, quién, además de un muy buen logrado parecido físico, consigue darle vida a la cantante a través de una interpretación honesta y sensible, dejando entrever la admiración que existe de por medio y la dedicación al tratar de acercar lo más posible la realidad a la pantalla, pues el dramatismo, la determinación y la candidez del personaje se deja notar en cada mirada y palabra interpretada por la actriz.

Para desarrollar el relato centrado en la protagonista, se destaca el uso de primeros planos mayoritariamente realzando el rostro de la cantante, haciendo su presencia predominante durante casi todo el metraje y causando un acercamiento íntimo y directo a su interioridad, casi como si fuera contado en primera persona, dejando al resto de los personajes a un lado y tomándolos sólo como elementos que determinan los conflictos en la vida de la protagonista. Siendo ella el foco central, los escenarios juegan a su favor cuando se trata de representar emociones al contrastar el opaco color de los espacios interiores de su casa con el brillo de las luces en el escenario. Por otro lado, la música alcanza un elevado grado de protagonismo, a veces complementando los acontecimientos de su vida y aprovechando de mostrar la relación de sus seguidores con sus canciones.

Si bien, la representación de la persona funciona y logra trascender, no existen grandes conflictos que puedan poner en peligro el objetivo que tiene la protagonista. Sin embargo, se aprovecha la oportunidad para desarrollar dificultades a menor escala, pero que funcionan para impulsar a la protagonista. Son estas pequeñas luchas, representadas en las características machistas de la industria, la relación con su esposo y el dilema entre seguir las convenciones sociales y perseguir un sueño, las que establecen el contexto en que la cantante fue desarrollando su carrera y que posiciona a esta cinta en un melodrama con un adecuado desarrollo.

Quizás para ojos ajenos y extranjeros cueste entender el fenómeno y se da por sentado el éxito que la artista alcanzó, y sin ánimos de enaltecerla se logra trabajar su figura en un cuidadoso elaborado narrativo, apelando principalmente a una conexión emocional con el público. “Gilda: No Me Arrepiento De Este Amor” es la historia de un ascenso, y se destaca el cuidado y respeto por el personaje retratado, pues es sincera y no pretende ser más de lo que es: el homenaje a una artista y el relato de un sueño truncado por una tragedia.

Por Ángelo Illanes

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