Frankenstein

Miércoles, 26 de Febrero de 2014 | 11:17 am | Comentarios (1)

Título original:

I, Frankenstein

Dirigida por:

Stuart Beattie

Duración:

93 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Aaron Eckhart, Bill Nighy, Yvonne Strahovski, Jai Courtney, Miranda Otto, Kevin Grevioux, Steve Mouzakis, Aden Young, Deniz Akdeniz, Virginie Le Brun

Exceptuando los tardíos estrenos de aclamadas películas de 2013, los primeros meses del año suelen reservarse para películas descartables, a las que los estudios no les tienen mucha fe y que no sirven para ser estrenadas en fechas más estratégicamente lucrativas. Es así como la oferta del verano se I, FRANKENSTEIN 01termina componiendo de películas prestigiosas buscando hacerse un lugar en la temporada de premios, y de títulos que llegan y se van sin despertar mayor interés.

Así que no sorprende la llegada de algo con el nombre de “Frankenstein”, producto que nadie debe estar esperando con ansias y cuyo mero nombre ya nos recuerda los peores vicios de las distribuidoras americanas: la utilización de marcas ya testeadas (el monstruo de Frankenstein), la adaptación de cómics independiente de la calidad de estos (basada en la novela “I, Frankenstein” de Kevin Grevioux) y la inversión en insípidas películas de acción no distinguibles una de otras, que aseguran una audiencia que, aunque reducida, es lo suficientemente grande e indulgente como para justificar su existencia.

“Frankenstein” parte luego de que el doctor Frankenstein (Aden Young) logra, a partir de un número de cadáveres diferentes, crear a un monstruo (Aaron Eckhart) que cobra vida. El sujeto, que pasa a llamarse Adam, asesina en un ataque de rabia a la esposa del doctor y luego huye, siendo perseguido por su creador, que muere congelado en la búsqueda. Adam ahora es libre, pero se da cuenta de que lo está en un mundo envuelto en la antigua guerra entre dos poderosas fuerzas: las gárgolas y los I, FRANKENSTEIN 04demonios. Adam declina el hacerse parte de la pelea, pero el Príncipe Naberius (Bill Nighy), de los demonios, busca revivir cadáveres para crear un ejército, y es ahí cuando el monstruo debe involucrarse en la batalla.

La trama no es ridícula ni absurda, más bien es estúpida, predecible y, ante cualquier giro u ocurrencia levemente compleja, llega de inmediato un voiceover a sobreexplicar la situación, por lo que la historia es fácil de seguir. Y, con una trama tan obvia y poco interesante, la atención se termina enfocando en las múltiples escenas de acción y el mundo en que está situada la narración, lo que tampoco favorece a la película.

Las secuencias de acción ocurren en escenarios cuasimedievales y contienen una que otra toma atractiva, pero por lo general lucen como sacadas de un videojuego con malas gráficas. Todas siguen instrucciones del mismo manual, con sus reglamentarios momentos en cámara lenta y sin una resolución inmediata, presentándose como una serie de niveles hasta la batalla final, todo acompañado de una banda sonora estridente y molesta, realzado por unos efectos que, más que mejorar la experiencia, delatan la debilidad de la película incluso en aspectos técnicos.

I, FRANKENSTEIN 02El montaje, arma invisible de las películas de acción, es tan precario y amateur que no sólo se vuelve notorio, sino que entorpece el desarrollo. Desde las conversaciones mal montadas hasta las escenas de acción predeciblemente coreografiadas, se nota que la edición le juega en contra a esta película y es uno más en la lista de puntos débiles de “Frankenstein”.

Con todos estos aspectos negativos a tener en cuenta, lo único que salva a la película de tener reservado, a estas alturas del año, un puesto en la lista de lo peor de 2014, es que no se toma tan en serio. Con un material tan pobre entre manos, la decisión del director Stuart Beattie es la de hacer referencia a la precariedad y divertirse un poco con ella. Es así como especial atención se presta a la entrega de líneas sobreactuadas, y efectos de sonido dramáticos aparecen de forma exagerada en los momentos más esperables.

Y la misma decisión toman algunos actores. Eckhart, un buen actor por todo lo demás, entrega un desempeño que consiste principalmente en resoplidos, pero no tiene miedo de conferir con dramatismo los diálogos con los que tiene que trabajar, ninguno de ellos remotamente originales. Bill Nighy y Miranda Otto (como la reina de las Gárgolas) también aceptan con aplomo los unidimensionales personajes que les tocaron, e Yvonne Strahovsky, que interpreta a una bella científica I, FRANKENSTEIN 03que luce más como una modelo que como una de las electrofisiólogas más renombradas del mundo (que es lo que se supone que interpreta aquí), es lo suficientemente plana como para no resaltar, lo que probablemente es una buena idea cuando uno está asociado con una película como esta.

“Frankenstein” es predecible y se sabe predecible, pero el que una cinta sea consciente de su mediocridad no la redime, en cualquier caso termina haciéndola más culpable de no enmendar sus errores más allá de señalarlos. Y es así como no logra ni siquiera ser “tan mala que es buena” o “entretenidamente mala”, terminando como una instalación pobre en una cartelera que en estos momentos del año tiene muchas mejores ofertas con las que ocupar el tiempo.

Por Ignacio Goldaracena

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  1. Ferrer says:

    Lo que probablemente es una buena idea cuando uno está asociado a una película como esta jajaja. Se agradece que la crítica no sea eufemista. No la vería ni aunque me invitaran a la función de prensa, así que considerando eso: admirable de tu parte sacrificarte por el resto de la manada (insertar imagen de JLaw levantando los dedos en The Hunger Games).

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