Fragmentado

Jueves, 16 de Marzo de 2017 | 10:32 am | No hay comentarios

Título original:

Split

Dirigida por:

M. Night Shyamalan

Duración:

117 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

James McAvoy, Anya Taylor-Joy, Betty Buckley, Brad William Henke, Haley Lu Richardson, Sterling K. Brown, Kim Director, Sebastian Arcelus, Lyne Renee, Neal Huff, Jessica Sula, Maria Breyman, Steven Dennis, Peter Patrikios, Matthew Nadu

Bastan dos segundos en internet para enterarse cómo el director M. Night Shyamalan, quien alguna vez tuvo a Hollywood en su bolsillo, perdió el rumbo. Una serie de películas mal recibidas por la crítica e ignoradas por el público embarraron el prestigio que había acumulado con sus notables trabajos previos, entre los que destacan “The Sixth Sense” (1999), “Signs” (2002), y especialmente, “Unbreakable” (2000). Esto llegó al punto de que incluso sus detractores crearon un sitio de crowdfunding para enviarlo de vuelta a la universidad a estudiar cine. Pero ahora está de vuelta, y en plena forma. O casi.

En una tarde cualquiera en un centro comercial, tres mujeres jóvenes son secuestradas por un extraño y agresivo personaje (James McAvoy). Despiertan en una bodega, sin ninguna posibilidad de contacto con el exterior. Su única visita consiste en su captor, quien se empieza a mostrar como una persona sumamente psicótica, reflejado más que nada en su trastorno de personalidad. Así es como las tres jóvenes deberán soportar, negociar y convencer a cada una de las personalidades para encontrar una salida.

“Fragmentado” es una película que se disfruta mucho, siempre y cuando se esté dispuesto a pasar por alto algunas cosas; detalles menores algunas, otras no tanto. Su ritmo es rápido, ágil y emocionante. Las interacciones entre las secuestradas -lideradas por Anya Taylor-Joy, quien se hizo famosa con la notable película “The VVitch: A New-England Folktale” (2015)- y el secuestrador -un McAvoy dejado totalmente a sus anchas- logran ser tan escalofriantes como perturbadoras, y a ratos incluso divertidas. Y su resolución es definitivamente emocionante, en cuanto ocupa correctamente todos los elementos desarrollados previamente en la cinta.

Todas estas virtudes chocan de frente con los baches, que no son pocos. El más visible, y quizás incluso ofensivo, es el tratamiento exagerado y deformador de los trastornos psiquiátricos. Este es un problema que plaga al cine comercial norteamericano desde hace mucho tiempo. Condiciones como la depresión o el autismo suelen ser exageradas hasta convertirlas en suertes de maldiciones imposibles de conllevar, o que definen la vida del personaje unilateralmente, ignorando totalmente las posibilidades de vida normal que estas ofrecen en muchos casos, especialmente en la actualidad gracias a los avances en la tecnología y eficacia de los tratamientos. En el caso particular de “Fragmentado”, el trastorno de personalidad múltiple es usado como una excusa para crear a un personaje monstruoso. Se entiende que las características de este eran totalmente necesarias para que la historia funcionara, pero de todas maneras por momentos esto se vuelve poco creíble, lo que causa brechas en la inmersión del espectador en la cinta.

Junto con esto, el guion muchas veces recurre a las casualidades o posibilidades prácticamente imposibles para avanzar. Recursos así de facilistas sólo hablan de una falta de oficio en su edición. Teniendo en cuenta que se trata de un thriller, detalles como este sólo le quitan emoción. Una resolución más natural y menos coincidente de las escenas de tensión aumenta aún más la sorpresa, en gran parte debido a que juegan con las expectativas del público.

Estos problemas pueden sonar a razones para que “Fragmentado” sea otro más de los intentos fallidos de Shyamalan, pero no es así. El trabajo de dirección es de lo mejor que tiene la película. A pesar de que todas las características y/o vicios que lo hicieron famoso están presentes -lo que quizás habla de lo poco que ha aprendido de sus errores-, funcionan en cuanto son mantenidos en una escala menor. Ya no hay grandes metáforas sobre la salvación de la especie humana o la vida después de la muerte, en su lugar hay reflexiones sobre la naturaleza de las relaciones humanas, especialmente en cómo los actos de una persona de vital importancia pueden definir el futuro de sus seres queridos. Y pese a que estos son desarrollados con un entendimiento bastante poco empático, a fin de cuentas son todos funcionales a la historia. Puede que la obsesión por darle trasfondos trágicos que justifiquen y expliquen más allá de lo necesario las acciones de los protagonistas esté por todos lados, pero es parte de la especialidad de la casa.

Shyamalan no es un gran constructor de personajes o historias, lo que sí sabe hacer muy bien es crear estas suertes de relatos laberínticos, que claramente llevan a desenlaces poco alentadores, pero que resultan imposibles de evitar. En este sentido, “Fragmentado” es uno de sus mejores. Teniendo en cuenta que ahora su competencia en la taquilla mundial son los grandes maestros del sin sentido más grandilocuente, esta película pequeña pero graciosa es un paso en la dirección correcta.

Por Lucas Rodríguez

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