Exorcismo en el Vaticano

Jueves, 23 de Julio de 2015 | 1:30 am | No hay comentarios

Título original:

The Vatican Tapes

Dirigida por:

Mark Neveldine

Duración:

91 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Michael Peña, Dougray Scott, Kathleen Robertson, Djimon Hounsou, John Patrick Amedori, Michael Paré, Daniel Bernhardt, Tehmina Sunny, Bruno Gunn, Olivia Taylor Dudley, Peter Andersson, Noemi Gonzalez

Hay un cine de terror contemporáneo que ya no asusta y que ni siquiera se molesta en intentarlo. Que involucre un grito al aire o un arrebato repentino, no significa absolutamente nada si la historia presentada no logra ocasionar latidos más rápidos producto de un martilleo profundo en la mente y en las entrañas. Salvo contadas excepciones, basta con revisar los últimos títulos que se han agregado en cartelera para comprender lo vago que se ha desarrollado este género, ya sea por culpa de las malas ejecuciones de propuestas poco frescas, o por la falta de eficacia de directores, escritores y mentes detrás que no alcanzan con dar en el clavo correcto. En esta ocasión, “Exorcismo THE VATICAN TAPES 01en el Vaticano” es prueba viviente de aquello.

El día de su cumpleaños, Angela Holmes (Olivia Taylor Dudley) corta su dedo con un cuchillo, por lo que debe ser atendida inmediatamente. Después de ese incidente, extraños eventos comienzan a ocurrir a su alrededor, poniendo en riesgo la vida de su padre (Dougray Scott) y su incondicional novio, Pete (John Patrick Amedori). Lo que primero es confundido con una enfermedad mental, pronto llama la atención del Padre Lozano (Michael Peña), quien contacta al Vaticano para considerar usar métodos más radicales a modo de combatir el mal apoderado en el cuerpo de la joven.

Incluso desde un argumento compuesto y una base que promete cierto afán religioso-conspirativo que al menos logra captar la atención, “Exorcismo en el Vaticano” es un deplorable experimento que bien podría ser una sátira de su propio género de terror. Se nos comienza por vender una ficción intrigante y algo seria acerca de esos casos reales sobre posesiones demoníacas, de los cuales la Santa Sede tiene conocimiento y que combate en secreto, sin embargo, pronto somos decepcionados al darnos cuenta que sólo uno de los relatos es en realidad la premisa que ocupará los siguientes minutos a su favor. Y es allí donde la claridad de la tesis pasa a ser tachada vilmente por una historia prefabricada, de esas que cada año resurgen quién sabe cómo en cartelera.

THE VATICAN TAPES 02Hundido en sus propios deseos escabrosos de contar algo novedoso, esta producción dirigida por Mark Neveldine termina por ser el horror mismo de lo insufrible, vacía e inconsecuente que es, en su máxima expresión. Por lo mismo, y tomando un ángulo completamente distinto al propuesto, llega a ser absurdamente graciosa por lo irrisorio de las situaciones con tendencias al gore de clase B y las respuestas cada vez más insensatas del misterio por revelar. Siendo esto un punto a favor –para el espectador obligado- y uno totalmente en contra para la película, si alguien va por ese deseo excitante del sobresalto producto de un impacto inesperado, ciertamente saldrá frustrado de la sala.

Por paradójico que sea, y desechada completamente la idea conspirativa hacia lo sagrado, lo único interesante de esta propuesta radica inútilmente en sus minutos finales, donde el tono fantasioso de la resolución da pie a una secuencia mucho más atrayente que todo lo presentado anteriormente, con algo de ese toque de suspense futurista-demoníaco y angustiante. Lamentablemente, la pobreza en su tratamiento y la ya agotada imagen, sucumben ante una producción deficiente desde un comienzo.

THE VATICAN TAPES 03Y es más: la particular llegada de los personajes principales, pronto se somete al fracaso tratando de otorgar algo de sensatez que combata la carencia de recursos visuales, escritos y de dirección, que poco tino exhiben para construir algo parcialmente presentable. Como víctima y victimario de su tarea, la lucha del bien contra el mal planteada en el inicio cede pretensiones con un desgano increíble, acabando por menguar entre los restos de un hilo argumental moribundo que, poniéndose en el lado más positivo, sólo salva en su resolución.

La sumatoria de las falsas promesas y la falta de tenacidad en una narración que incluso pudo ser mejor aprovechada, señalan a “Exorcismo en el Vaticano” como un gastadero de tiempo infundado, reventado por su propia codicia mediocre y fácilmente desechable. Al menos algo nos queda claro en estos tiempos: el mal está entre nosotros y se manifiesta a través de películas como estas.

Por Daniela Pérez

Enlace corto:

Comentar

Responder