Éxodo: Dioses y Reyes

Miércoles, 24 de Diciembre de 2014 | 12:30 pm | No hay comentarios

Título original:

Exodus: Gods And Kings

Dirigida por:

Ridley Scott

Duración:

150 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Christian Bale, Joel Edgerton, Aaron Paul, Sigourney Weaver, Ben Kingsley, Emun Elliott, John Turturro, María Valverde, Anton Alexander, Indira Varma, Ben Mendelsohn, Golshifteh Farahani, Hiam Abbass, Kevork Malikyan, Andrew Tarbet, Aaron Neil, Anna Savva, Barrie Martin, Gerard Monaco, Ghassan Massoud

Un excelente reparto no asegura la perfección; efectos especiales de última generación no aseguran el éxito. Ridley Scott y su currículum fílmico, irregular en cuanto a la calidad total de sus productos finales, deja en claro que el poder para lograr triunfos visuales completos descansa en la unión de un guión preciso, sentimentalmente acorde y con motivos más lejos de las acciones. Cuando se suma la EXODUS GODS AND KINGS 01riqueza de estos elementos, que actúan al unísono y encajan exquisitamente, se logran piezas como “Blade Runner” (1982), “Alien” (1979) o, su entrega más reciente, “Prometheus” (2012), que falló en ciertos aspectos, pero logró imponer su valor como precuela; o quizás la más recordada: “Gladiator” (2000). Pero lo que ocurre con “Éxodo: Dioses y Reyes” nuevamente vuelve la balanza hacia la insuficiencia de un relato planísimo, que se sustenta solamente en los rostros conocidos y en los efectos especiales.

Tomando como base el libro de El Éxodo y otros relatos del Antiguo Testamento, conocemos la historia de Moisés (Christian Bale), desterrado de Egipto luego de la muerte del faraón y de conocer sus verdaderas raíces hebreas. Destierro permitido por su medio hermano Ramsés (Joel Edgerton), que toma el puesto como sucesor de Egipto. Moisés debe cambiar su vida, pasando de ser un general a un pastor, donde conoce a su esposa Zipporah (María Valverde) y Dios se revela ante sus ojos, encomendándole liberar a su pueblo atrapado por las injusticias egipcias. Con la ayuda del sabio Nun (Ben Kingsley) y Joshua (Aaron Paul), Moisés se revelará contra el imperio de Ramsés para cumplir el mandamiento de Dios.

EXODUS GODS AND KINGS 02Como una discontinua historia que debería ser más épica de lo que parece, el relato prontamente se auto contiene y se cohíbe de ir más allá de lo que está escrito en la biblia, narración que prácticamente todos conocemos como parte de la cultura general. Puede que sea un punto a favor el apegarse, ciertamente, a las escrituras sagradas, pero entonces no se comprende el nivel de enaltecimiento de una película con “mucho ruido y pocas nueces”: cuenta con demasiada ambición acumulada, pero opta extrañamente por tomar pocos o ningún riesgo en su camino, y llena más de dos horas con elementos desencajados en temporalidad y mucho menos motivación.

Christian Bale, como siempre, da todo de sí para un personaje poco complejo que busca por todos lados entregarnos más detalles sobre su vida, pero que no ahonda pertinentemente. Lo mismo ocurre para los papeles secundarios de lujo, que pierden su potencial a medida que se avanza. El ejemplo más claro es el personaje que encarna Aaron Paul, pobrísimo en su justificación. Hay algo deficiente, algo que no se logra alcanzar en esta epopeya y que desarma por completo el argumento.

EXODUS GODS AND KINGS 03“Éxodo: Dioses y Reyes” es todo lo que no fue “Noah” (2014) y por eso pierde en darle una vuelta original –lo que no significa necesariamente inventar- para devolver la atención en los ratos flojos que debilitan gradualmente la cinta. Es fría, plana y poco tensa, decepcionando en la suma total. No es que sea una cinta abominable ni mucho menos, por el contrario, es una película que satisface en varios niveles, pero que no sorprende ni se atreve a cambiar estados, elementos que sí están presentes en otras cintas de Scott. Cumple en acercar una historia religiosa en pantalla grande sin enfocarse solamente en un tipo de público, pero deja la duda si solamente se convertirá en una película de relleno para los feriados religiosos o no.

Quizás esta tesis se opaca por el componente que sí conquista con creces: los efectos visuales, que parecen ser el motor de todo. Sin duda logran impactar por su grandeza, prolijidad y ciertamente no desperdician el 3D opcional, pero que pasan a sobrellevar en importancia al argumento, claramente un problema fundamental no resuelto. En ese y otros sentidos, la película de animación “The Prince Of Egypt” (1998) es superior y llena más espacios que los que deja. Pero hay que tener en cuenta, al menos, que “Éxodo: Dioses y Reyes” es mucho más entretenida que una clase de religión.

Por Daniela Pérez

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