Escobar

Jueves, 5 de Marzo de 2015 | 1:53 am | No hay comentarios

Título original:

Escobar: Paradise Lost

Dirigida por:

Andrea Di Stefano

Duración:

120 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Benicio Del Toro, Josh Hutcherson, Brady Corbet, Claudia Traisac, Carlos Bardem, Ana Girardot, Laura Londoño

El debut direccional del italiano Andrea Di Stefano es una aventurada cinta, que se inmiscuye en el contexto coyuntural colombiano que marcó el último tercio del siglo pasado. Narcotraficantes, sicarios y un imperio creado a partir de una idea misericordiosamente errónea, que hasta nuestros días sigue estando fresca en la memoria del pueblo latino. No obstante, la dificultad de su desarrollo radica no sólo en los aspectos históricos que se retratan, sino que en la forma que se alcanza a visualizar la complejidad de un tema que es meticulosamente tomado por su arista más ligera y menos provocativa, aunque, por suerte, no menos seductora para una producción que cuenta con dos nombres de peso.

ESCOBAR PARADISE LOST 01En la Colombia de los 80, Nick (Josh Hutcherson) y su hermano canadiense llegan a una playa paradisíaca a instalar su modesta tienda de surf. Un día, Nick conoce a la joven Maria (Claudia Traisac), de quien se enamora perdidamente y con la que proyecta una vida juntos. Sin embargo, su existencia estará a punto de cambiar tras conocer que ella es sobrina de uno de los capos más letales de Latinoamérica, Pablo Escobar Gaviria (Benicio del Toro).

Sin ser un biopic, la historia ficticia y melodramática creada a partir de los hechos reales de la vida del líder del Cartel de Medellín, se construye tambaleante a través de los ojos de un canadiense ingenuo, quien vive de primera mano la dualidad en la figura de un hombre generoso y, al mismo tiempo, poderosamente mortífero. La figura central, que siempre debió ser Escobar, se lanza exclusivamente al foráneo que se interna en un imperio cocalero sólo mirando la mitad llena de los dividendos que rinde el negocio. Sin juzgar hacia ningún lado, junto a él descubrimos paulatinamente la verdadera –o consensuada– personalidad de El Patrón.

ESCOBAR PARADISE LOST 02Para ser un thriller dramático, nunca llega a un peak tenso o demasiado chocante en sus escenas, pero sí logra avanzar cauteloso en los tres tiempos que se mezclan en la narración. El primero, más prometedor; el segundo, más endulzado; y el tercero es un capricho particular que se desmarca en ciertos aspectos de la idea original presentada. A pesar de todo, es una cinta que cumple, particularmente por la notable interpretación de Benicio Del Toro quien, con un modo ensayado hasta en los más mínimos detalles, ejecuta fantásticamente un papel complejo, que lleva la batuta del filme aunque no lo quiera.

En su contraparte, Hutcherson, el “galán” de las películas adolescentes, no se aleja completamente de su traje de niño bueno que se ha ganado producto de los éxitos de taquilla del último tiempo, pero al menos el esfuerzo por adoptar otra forma se destaca, aunque sin duda aún le queda mucho trabajo por lograr en ese sentido. Para su mala suerte, y buena para nosotros, Del Toro es capaz de mantenernos a pasos firmes y con la piel de gallina hasta las escenas más burdas, que contrarresta a pesar de sus insuficientes apariciones.

ESCOBAR PARADISE LOST 03Por alguna razón, Di Stefano no se decide jamás por un estilo en particular, probando a lo largo de la película muchos encuadres y tomas sin un hilo conector totalmente claro. Otras fallas radican en elementos técnicos, como cortes antes de tiempo y una elección pobre en cuanto a lo musical, no así en las locaciones que asemejan el tiempo cronológico que sostiene el desarrollo.

En retrospectiva, “nadie escapa de Pablo Escobar” es la premisa que sobrevuela toda la cinta, que se demuestra y se rebate con la misma convicción con que se agregan tanto adornados y vagos componentes, con otros fundamentos convincentes y realistas que sazonan la trama criminal y romántica. Si bien no es perfecta en lo anterior, porque deja muchos más cabos sueltos de los que debería, estos se complementan con una ejecución que no defrauda –casi– en su totalidad, pues debió terminar tres minutos antes de lo presentado para concluir honrosamente en lo alto.

Por Daniela Pérez

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