En El Corazón Del Mar

Jueves, 3 de Diciembre de 2015 | 12:48 pm | Comentarios (2)

Título original:

In The Heart Of The Sea

Dirigida por:

Ron Howard

Duración:

121 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Chris Hemsworth, Benjamin Walker, Cillian Murphy, Tom Holland, Ben Whishaw, Brendan Gleeson, Michelle Fairley, Charlotte Riley, Joseph Mawle, Jordi Mollà, Andrew Crayford, Jamie Sives, Donald Sumpter, Paul Anderson, Frank Dillane

“Pueden ustedes llamarme Ismael”. De esta manera se abre el relato del clásico “Moby-Dick”, trascendental novela del autor Herman Melville publicada en 1851, que cuenta la historia de un barco ballenero de nombre Pequod, que se da a la caza de un enorme cetáceo que tiene obsesionado a su capitán, Ahab. Ismael es narrador y también personaje de una odisea que refiere en plan alegórico el enfrentamiento entre la bestia de color blanco, caracterizada casi de forma racional, y el ser humano representado en un tirano Capitán Ahab ávido de venganza. Melville fue marinero, de ahí su fascinación por este mundo, sin embargo, más allá de sus experiencias personales, también se basa en dos hechos reales para construir su obra maestra: primero, el escritor recoge un testimonio publicado en 1839 que describe a una ballena albina bautizada como Mocha Dick, que surcaba las aguas cercanas a Isla Mocha, en Tirúa, al sur de nuestro país, perseguida durante más de 40 años por incontables cazadores. Y segundo, Melville se inspira en lo ocurrido con el Essex, un navío que fuera embestido por un cachalote gigante en la parte inicial del siglo XIX.

IN THE HEART OF THE SEA 01Es de este último caso que “En El Corazón Del Mar” se sujeta para formar su trabajo, por lo tanto, se entiende que el largometraje no es una nueva versión cinematográfica del célebre libro escrito por Melville; antes bien, el film revisa un antecedente cardinal para la existencia de aquel. Así, la película se ambienta en el año 1820, cuando el buque ballenero Essex zarpaba desde la costa noroeste de Estados Unidos con la misión de recolectar grandes cantidades de aceite de ballena, un producto muy cotizado para la época, dadas sus aplicaciones como combustible. A cargo de la embarcación está el capitán George Pollard (Benjamin Walker), seguido por el primer oficial Owen Chase (Chris Hemsworth), quienes, lejos de mantener una buena relación, en lo único que coinciden es en obtener el mayor botín posible. De esta manera, el Essex logra dar con un gran número de ballenas en las aguas del Pacífico, sin embargo, cuando el más grande de estos animales, leyenda y terror de la zona, los ataca, el barco queda completamente destruido, obligando a la tripulación a sobrevivir en altamar, donde la fortaleza de algunos va a terminar derrumbándose.

Una ciudad completa dependiente de su actividad portuaria. Son las primeras líneas que establece “En El Corazón Del Mar” para ubicar su relato entre dos saltos temporales que intentan dar relevancia al contexto histórico de los eventos marcados por el Essex. A través de una introducción que se dilata justificadamente cuando la vida del marinero común y corriente se presenta con firme credibilidad, haciendo las pausas necesarias para exponer una realidad donde la aspereza del trabajo se refleja en el comportamiento de quienes se deben manchar las manos, la cinta llega a equilibrar con un buen margen de error la estadía de sus arcos dramáticos con las escenas que desprenden mayor vuelo en su acción. Y es que, el largometraje dirigido por Ron Howard, no se abriga sólo en las posibilidades IN THE HEART OF THE SEA 02que otorga el retrato de una epopeya, con todo lo que implicaría resentir la lógica argumental para robustecer el curso de la aventura; no, aquí la propuesta pasa por ordenar los elementos de manera tal, que todo encuadre en la intermitencia de los distintos estilos que tejen la historia.

Es sobre aquel escenario que “En El Corazón Del Mar” contrapone la figura de una ballena que aquí sólo responde de forma instintiva ante una amenaza, con un relato de supervivencia que acusa cierta falta de profundidad por no desarrollarse en las mismas proporciones que el resto previo de la película. En esa consideración, el desenlace del título se siente como uno que desaprovecha la riqueza de sus circunstancias para aportar desde un espacio moral y dinámicamente significativo; dicho de otra manera, el final de la cinta puede ser subrayado incluso de anticlimático, mientras que la mayoría de los temas expuestos en la desesperación que la tripulación del Essex tiene por sobrevivir, con excepción de la fina lectura que se hace sobre la práctica del canibalismo, no alcanzan su porción más ajustada: aquella que podría ser una experiencia que concluye en el umbral de la locura, no logra hacer un cruce sustancial con las decisiones que los personajes van tomando en la medida que se acerca el cierre de la historia.

Sobre el extremo opuesto, “En El Corazón Del Mar” conduce sus mayores atributos en términos de estética, al punto de que la fotografía sea tan acabada como para llegar a un tono que inspira la antigüedad misma del período en que se adapta el largometraje. Existen planos largos que parecen orientados sobre las bases del expresionismo –es sorprendente ver el nivel de detalle que entrega la elaboración del puerto, o las imágenes que arroja la inmensidad del mar cuando es de día–, ocupados IN THE HEART OF THE SEA 03principalmente para diferenciar lugares y situaciones. Por otra parte, teniendo en cuenta las combinaciones de colores y los patrones de iluminación aplicados, el film quizás termina siendo demasiado excesivo en su contraste. Asimismo, y considerando que el CGI junto a los efectos especiales ya son impresionantes en su sola condición, el 3D acaba resintiéndose cuando la cámara se mueve a mil revoluciones por minuto, lo que también podría causar desorientación visual.

Resumiendo, “En El Corazón Del Mar” es una película que cumple, pero que no encanta; que comienza muy bien, pero que palidece en sus resoluciones. La idea de plantear la historia en dos líneas de tiempo es acertada sólo hasta el punto en que la relación de sus protagonistas crece, sobre el ánimo inquisidor-testimonial del pasado donde Melville se prepara para escribir ficción mezclada con realidad, o termina desapareciendo, en una confrontación que Pollard y Chase no consuman en el presente. Si no hay problema en pasar por alto la anterior, en función del espectáculo visual que nos ofrece la cinta, quizás la mejor alternativa sea verla en IMAX sin 3D, recurso que hoy no existe en nuestro país.

Por Pablo Moya

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  1. Lamentable lo de que aún no exista Imax funcionando.. y menos en 3d en nuestro país.

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