Ellos Vienen Por Ti

Jueves, 15 de Septiembre de 2016 | 1:31 am | No hay comentarios

Título original:

Backtrack

Dirigida por:

Michael Petroni

Duración:

90 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Adrien Brody, Sam Neill, Bruce Spence, Robin McLeavy, Jenni Baird, Anna Lise Phillips, Malcolm Kennard, Olga Miller, Chloe Bayliss

Hoy por hoy, asociamos cualquier película sobre fantasmas camuflados al clásico contemporáneo “The Sixth Sense” (1999). Por más injusto que sea, la maldición se expandió y estableció: tal fue el impacto del debut del hoy puesto en duda M. Night Shyamalan, que hemos sido condicionados a hacer la referencia. Remite por defecto como una reacción refleja, el pie que salta cuando se golpea la rodilla. Se busca, por tanto, el secreto chocante desde un comienzo; se paran las antenas ante los lugares comunes a ver si somos más rápidos que el protagonista, y entonces la tarea de causar impacto se vuelve un desafío.

backtrack-01El psicólogo Peter Bower (Adrien Brody) intenta llevar una vida normal junto a su esposa (Jenni Baird), tras el fallecimiento de su hija. Cualquier asomo de tranquilidad, no obstante, será sacudido cuando descubra que los pacientes que atiende en su consulta guardan un secreto terrorífico.

Mezclar el drama y lo paranormal es una tarea ardua, pues involucra la colisión de cuestiones reales y fantásticas que fácilmente pueden acabar arruinando la empatía que despierta el aspecto realista. Se arriesga a perder un poco la seriedad, por ponerlo de algún modo. Michael Petroni se toma esto en serio, preocupándose de que la imagen sombría luzca impecable y de que la música incidental coopere al suspenso, pero el asunto es que se sobrepasa con una exagerada dramatización que mata la magia.

El argumento es tramposo, manipulando inicialmente a creer que ya hemos sido lo bastante astutos para presagiar la gran vuelta de tuerca final. En ese sentido triunfa, porque mientras uno bosteza regocijándose de su capacidad intuitiva, la historia dice: “detente, que aquel descubrimiento es apenas el incidente que desencadena el conflicto”. Puntos para la película, pero no tantos, ya que de backtrack-02todas formas esa primera gran sorpresa a los pocos indicios se delata sola (las pistas se manifiestan a gritos) y deja un sabor apenas circunstancial en la boca.

El periplo de Peter por desenterrar la verdad detrás de su don, aunque lejos de intrigar hasta los huesos, no termina siendo necesariamente nefasto tampoco. Distrae, al menos, como un pasatiempo que cumple a regañadientes. Dentro de ese panorama genérico, Adrien Brody hace lo que puede personificando un rol cuya mayor exigencia no es su profundidad psicológica, sino la de desplegar verosimilitud en un contexto cojo. Hay angustia en los ojos del actor, que al rato cuesta descifrar si acaso responde a su actuación a secas o también a la conciencia de liderar un proyecto que nunca supera el umbral promedio.

El gran problema de “Ellos Vienen Por Ti” es que intenta demasiado. Además de las transparentes prestaciones que hace del montón de otras producciones de su naturaleza, pareciera darse excesiva backtrack-03importancia, y está bien, confiar en la virtud del material no es un defecto, pero siempre y cuando este material prescinda del factor efectista. En vez, el punto más alto del film –que es el fino trabajo fotográfico– no se siente como un elemento colaborador más al engranaje, sino como un recurso compensatorio. En cuanto a las imágenes terroríficas, un copia-pega que se muestra muy seguro de su éxito cuando en realidad no le eriza un vello a nadie.

Lo lamentable es que “Ellos Vienen Por Ti” es un film con buenas intenciones. Genuinamente quiere incomodar, quiere conmocionar; se esfuerza, se agarra de herramientas probadas como infalibles, despliega una visual notable, castea a un ganador del Oscar. No obstante, Petroni –sujeto con oficio en el guionismo– se cae justo en aquel peldaño clave, desarrollando un relato narrativo deficiente, con giros y tensión tibios, y así la calidad de las aristas plásticas termina desaprovechada como mero adorno. Un intento que se queda en eso.

Por María José Álvarez

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