El Vengador del Futuro

Martes, 14 de Agosto de 2012 | 9:27 pm | Comentarios (2)

Título original:

Total Recall

Dirigida por:

Len Wiseman

Duración:

118 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Colin Farrell, Kate Beckinsale, Jessica Biel, Bryan Cranston, Bokeem Woodbine, Blill Nighy

Nunca es bueno comenzar un texto con un cliché, pero en esta ocasión se justifica: las comparaciones son odiosas. Tanto en un sentido positivo o negativo, realizar este ejercicio en obras que puedan compartir elementos, provengan de un mismo origen o que hasta tengan el mismo nombre, es una operación a ratos estéril, porque se está obviando algo esencial: cada objeto cultural posee vida propia, según la capacidad de mostrar y desarrollar una idea novedosa de algo ya inventado y contado. No hay nada nuevo bajo el sol, versa otra frase hecha que también viene al caso.

Lamentablemente, aquí las comparaciones son casi obligatorias. Nos encontramos ante la versión 2012 de “Total Recall”, película basada en el relato de Philip K. Dick y ya llevado a la gran pantalla por Paul Verhoeven en 1990. Sin embargo, ya la trama desnuda que el trabajo de reinvención fue exhaustivo. Tenemos al mismo Douglas Quaid (Colin Farrell), ahora empleado de una fábrica de autómatas militares llamados “sintéticos”, con la misma esposa llamada Lori (Kate Beckinsale) y la misma vida monótona que intenta variar con la oferta de recuerdos en liquidación de Rekall. Pero al visitar la clínica de implantación de recuerdos, se da cuenta que su mente ya ha sido manipulada, y que forma parte, como agente secreto, de la maquinación que enfrenta a los dos estados (uno subyugado económicamente al otro) sobrevivientes en una Tierra post guerra química.

La decisión de sacar a Marte –parte capital de la película de Verhoeven- de esta nueva versión, es el reflejo más patente de las intenciones de Len Wiseman (“Underworld” y “Live Free Or Die Hard”) en la dirección, y Kurt Wimmer (“Equilibrium” y “Ultraviolet”) como guionista, tras revisar el cuento “Podemos recordarlo por usted al por mayor”. Encontramos así un remake sin mucho que ver con el original –en papel y celuloide-, donde los nombres de los personajes se conservan más por una identificación con el público que por una intención de rehacer el film noventero, y todas las referencias son a modo del clásico “cameo”. En ese sentido, no hay mucho que comparar, esta nueva entrega se separa de su antecesora, lo que agrada al fanático de los excesos de la película protagonizada por Arnold Schwarzenegger, cinta que los años han hecho madurar como el vino.

Más aún, la referencia a modo de homenaje no se queda sólo en su antecesora, con la que comparte el origen del relato. Es interesante recopilar las múltiples citas que reverencian a otras obras de la ciencia ficción clásica de Hollywood, y que se hacen presentes en “Total Recall”, pasando por “Blade Runner” (1982), “Minority Report” (2002), “I, Robot” (2004) e incluso “Aliens” (1986). Como efecto residual queda la idea de reimplantar los recuerdos de la infancia y la adolescencia, aquellas imágenes que ya fueron desarrolladas antes en este género. Nuevamente, la intención del homenaje se queda en la formalidad, no hay profundidad ni creatividad, ni siquiera el tratamiento de la película es novedoso, a ratos se parece demasiado a todas las demás, en sus secuencias de acción y en sus planteamientos, en sus planos y en sus diálogos.

Algo que surge respecto a esta nueva entrega del clásico relato de Philip K. Dick, y que engloba a casi toda la ciencia ficción como género cinematográfico, es la capacidad de formular preguntas que inmediatamente se diluyen y desaparecen al pasar a la siguiente escena de acción y explosiones. “Total Recall” no se salta ninguno de los tópicos clásicos de los relatos de adelantamiento, que aquí rondan en la cuestión de la realidad, la ficción simulada, la memoria y los nuevos adelantos científicos que permitirían manipular esas experiencias. Pero, como en toda cinta comercial, se debe dar paso a la acción. Partiendo por esa premisa, ¿existe tiempo para la reflexión? Tal como puede haberlo en clásicos como “2001: A Space Odyssey” (1968), “Solyaris” (1972) o la contemporánea “Moon” (2009), todos con un ritmo menos vertiginoso, más lento, más calmado. En “Total Recall”, por el contrario, todo suena a un profesor que intenta ser profundo, enunciando un tema que luego no dejará que sus alumnos respondan, y que no volverá a tocar.

La acción, además de anular la reflexión, implica asumir un estatuto de “verdad” en el relato, lo que hace que cualquier ambigüedad enunciada quede inmediatamente superada. De partida sabemos –o estamos obligados a asumir- que todo es “real”, o el sentido del film pierde su razón de ser (recuerden a Cobb en “Inception”, ¿tiene sentido su odisea onírica si, al regresar al hogar, éste es también una ilusión?). Por eso no hay sorpresas, no es necesario cuestionarse nada, todo viene preparado y listo para servirse, como las mismas palomitas que se compran y se consumen durante la función. Total Recall, como divertimento de acción, podrá sobrevivir unas cuantas semanas en cartelera. Es más, como tal es bastante entretenida, y logra cautivar con algunas secuencias de pelea y persecución. Pero no hay que pedirle más, porque ni siquiera se lo propone. Incluso, haciendo un ejercicio premonitorio, es casi imposible que logre envejecer como lo hizo su antecesora.

Por Juan Pablo Bravo

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(2)
  1. caradebofe says:

    este critico de cine es como la caca

  2. Chocobo says:

    Estas listo para lun Naota.

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