El Sueño de Walt

Miércoles, 19 de Febrero de 2014 | 1:40 pm | No hay comentarios

Título original:

Saving Mr. Banks

Dirigida por:

John Lee Hancock

Duración:

125 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Emma Thompson, Tom Hanks, Colin Farrell, Paul Giamatti, Jason Schwartzman, Bradley Whitford, Ruth Wilson, B.J. Novak, Rachel Griffiths, Kathy Baker

Siempre resulta atrayente para quienes nos gusta el cine saber un poco más acerca del proceso creativo detrás de las obras, en especial de algunas que hayan alcanzado el estatus de icónicas y aún más aquellas en cuyo proceso se hayan dejado entrever diferencias irreconciliables o conflictos que pusieron en peligro el proceso de producción. “El Sueño de Walt” llega con la promesa de eso y mucho más, contando la historia detrás de la adaptación de Mary Poppins y la serie de dificultades que SAVING MR BANKS 01vivieron el propio Walt Disney (Tom Hanks), el guionista y los responsables de la música durante las dos semanas en que la propia autora de los libros, Pamela L. Travers (Emma Thompson), se unió a ellos para supervisar el trabajo, imponer sus condiciones y oponerse a la mayoría de las ideas que propusieran.

Cabe hacer la advertencia al espectador de que no se dejé engañar por el título que se le dio por estas latitudes a la película. Aún cuando es la excusa para contar la historia, la cinta no es acerca de los esfuerzos de Walt Disney por llevar a la pantalla grande la historia de Mary Poppins y así cumplir con la promesa hecha a sus hijas 20 años atrás. La película se centra en la figura de Pamela Lyndon Travers, de cómo una pequeña niña australiana de nombre Helen Lyndon Goff se convierte en la connotada autora de los libros sobre la nana mágica, y de la indeleble marca que dejó en su vida la figura de su padre, interpretado de manera solvente por Colin Farrell, en un papel que pareciera hecho a su medida (de ascendencia irlandesa, alcohólico e irresponsable, pero de buen corazón).

En este sentido, el enfoque de la cinta busca mostrar cómo cada una de las experiencias de vida de Travers influyeron en su obra e inspiraron los personajes que la habitan, además de explicar el por qué de su férrea oposición a que fuera Disney el responsable de adaptar su obra al cine, por temor a que está fuera erróneamente interpretada al suavizar su contenido y trivializarlo con canciones, bailes y dibujos animados, llegando al punto de que la propia autora entorpece constantemente las sesiones de preproducción para sabotear de alguna forma la película, todo con tal de defender su obra.

Al igual que en la anterior película de su director John Lee Hancock, “The Blind Side” (2009), el guión se toma bastantes licencias a la hora de contar una historia basada en hechos reales, omitiendo detalles relevantes o suavizando otros que pudieran llevar el relato por otros derroteros. Estas licencias son las que permiten que un historia de conflicto y poder se transforme en una más clásica del Hollywood de redención y triunfo, de cómo se ablanda hasta el corazón más duro, con ese tono de “feel good movie” al que el director nos viene acostumbrando, para que dejemos la sala con un buen sabor en el paladar y salgamos a disfrutar del bello día que hay afuera.

Estas licencias también influyen para que, a pesar de que vemos a un Walt Disney con un perfil más cercano a un empresario que a un artista, levemente arrogante y con unos cuantos vicios, y a una Pamela Travers excesivamente flemática, hosca y terca, estos aparentemente insoportables personajes se conviertan en otros absolutamente queribles. Ello no podría ser posible sin el innegable talento de Tom Hanks y Emma Thompson, quienes destacan por su trabajo. Así también lo hace el resto del reparto, en especial Paul Giamatti y Jason Schwartzman, convirtiendo a las interpretaciones de esta cinta en su punto más fuerte, tanto en las partes dramáticas como en las leves intervenciones cómicas que matizan el relato.

Con una perspectiva algo más desafiante hacia la figura y legado de Disney o un tono más realista, habría resultado ser material perfecto para premiaciones, en especial por sus loables interpretaciones. Aún con su excesivo sentimentalismo, sus omisiones, las distorsiones en cuanto a la verdadera relación existente entre Disney y Travers, y sin resultar en absoluto imprescindible en nuestra cartelera, la película es agradable y bastante entretenida, por lo que se puede disfrutar sin problemas.

Por Rodrigo Garcés

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