El Secreto de Adaline

Jueves, 7 de Mayo de 2015 | 1:55 am | No hay comentarios

Título original:

The Age Of Adaline

Dirigida por:

Lee Toland Krieger

Duración:

112 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Blake Lively, Michiel Huisman, Harrison Ford, Ellen Burstyn, Kathy Baker, Amanda Crew, Richard Harmon, Anjali Jay, Lynda Boyd, Peter J. Gray, Lane Edwards, Alison Wandzura, Aaron Craven, Jane Craven

Es posible que, en el orden de las actividades dentro de una película, la figura del actor tenga menor relevancia cuando sabemos que es en el director y el o los guionistas sobre quienes recaen las tareas que determinan el resultado del filme en cuestión. Sin embargo, cuando el producto es mostrado al público, los papeles se tienden a invertir, y es en el actor –quien en el proceso de creación fílmica sólo fuera un elemento para la forma- en quien muchas veces se depositan los juicios respecto de la calidad que tenga el título. El anterior es un punto de consideración y muy interesante en el análisis, para saber cuál es la responsabilidad final del actor en la instancia que la historia flaquee y todo el peso de la misma se sostenga en el trabajo de él.

THE AGE OF ADALINE 01Adaline Bowman (Blake Lively) es una joven de 29 años que vive su vida de forma completamente normal en las primeras décadas del siglo XX, hasta que, tras sufrir un accidente, su vida dará un giro tan mágico como radical: Adaline dejará de envejecer. De esta manera, su increíble relato comienza a formarse a partir de un viaje que la llevará a ser testigo de muchos hitos en el tiempo, teniendo como único y gran problema la obligación de huir cuando ha pasado por largos períodos en un solo lugar. Sólo su hija, Flemming (Ellen Burstyn), conoce su secreto, sin embargo, esto podría cambiar cuando Adaline conoce a Ellis (Michiel Huisman), en quien es posible que ella vea una oportunidad para poder dejar de escapar y ser feliz al lado de alguien.

Una historia con tintes fantásticos que se deviene en una ilustración sencilla, muy por el contrario de los mejores dramas que nos ha entregado el cine, los que toman aquello cotidiano para convertirlo en algo extraordinario. Sin embargo, en “El Secreto de Adaline”, una película que claramente cursa por un sendero romántico, el drama se hace aparte para que la fantasía se adueñe de la raíz argumental, y determine que todo lo que pasa por el relato, por más simple y cercano que parezca, se encuentra siempre determinado por una estela mágica.

THE AGE OF ADALINE 02Son muchas las personas que quisieran vivir eternamente, deteniéndose el paso del tiempo cuando aún se es joven, pensando en que todo girará en torno a uno, y no al revés, como suele pasar cuando la vejez es una realidad. Pues bien, en este largometraje las cosas se entienden por medio de dos lecturas: en efecto, todo puede ser miel sobre hojuelas cuando sabes que eres técnicamente inmortal, pero después ¿qué? El aburrimiento, la vida en pareja descartada, y el miedo como consecuencia de saberte el único que puede optar a una vida que no se va apagando. Sin tanta exageración, este es un ítem que la cinta va abordando muy bien al exponer constantemente un cara y sello en su desarrollo.

Con “El Secreto de Adaline” es inevitable traer al recuerdo a aquella maravillosa película de ciencia ficción sin efectos especiales que es “The Man From Earth (2007), en la medida que el argumento de las dos es muy similar, no obstante, apuntando cada una hacia distintas direcciones. Al contrario del título dirigido por Richard Schenkman hace ocho años, el que contaba con un guión tremendamente sólido, el filme que aquí comentamos tiene falencias garrafales a este respecto, encontrándose en el camino de diálogos prefabricados y lienzos poéticos del tipo: “Años, amantes, y copas de vinos, son cosas que nunca se deberían contar”, que acaban sintiéndose fuera de lugar. También, la utilización de eufemismos para mostrar situaciones que no requieren tanto trato porque en su exhibición son claras, restan gratuitamente.

THE AGE OF ADALINE 03Por otra parte, cuando la cinta quiere dar con respuestas para poner en contexto a la historia, cae en confusas explicaciones de corte casi metafísico que son absolutamente innecesarios, perjudicando, a su vez, a ciertos giros y conclusiones que hacen del relato algo muy predecible. Es aquí cuando se produce la inflexión respecto a la forma y fondo, cuando la figura de la actriz que da vida a Adaline, Blake Lively, llena con un encanto natural a la pantalla –como las otrora divas de Hollywood hicieran en los años dorados de aquel- aplacando así gran parte de los errores que se encuentran presentes.

El aporte imperecedero de una figura como la de Bob Dylan más la participación de Lana del Rey con su deslumbrante voz en el soundtrack del largometraje, ayudan a llevar por momentos muy íntimos ciertos pasajes del mismo, sosteniendo aún más la intención de mostrarse cercano al espectador. Si se añade la muy bonita fotografía, “La Vida de Adaline” termina siendo una película que se deja ver. En definitiva, una película querible.

Por Pablo Moya

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