El Principito

Jueves, 5 de Noviembre de 2015 | 11:53 am | No hay comentarios

Título original:

The Little Prince

Dirigida por:

Mark Osborne

Duración:

108 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Animación

El 6 de abril de 1943, Antoine De Saint-Exuperý publicó la que sería su obra más famosa: “Le Petit Prince”. Esta posee el carácter de un cuento infantil, con una narración simple e ilustraciones que se posicionan como portales a un mundo liderado por la inocencia, la niñez y la belleza de la vida. Sin embargo, y a pesar de lo anterior, esta aparente novela de sencilla digestión esconde temas con una profundidad pocas veces vistas en este tipo de relatos infantiles, categoría que rápidamente se va desvaneciendo a medida que vamos internalizando lo presentado en el texto, donde se profundiza  en temas tan peliagudos tales como el amor, el olvido, la imaginación, la muerte, la trascendencia, la memoria, el ego, los otros y, en definitiva, la vida en general. Todo esto ha llevado a que el relato posea una vigencia que sobrepasa barreras generacionales y contextos sociales distintos al de su origen, posicionándolo como una novela inmortal, además de ser de importancia para diferentes expresiones artísticas. Es el caso de “El Principito”, que desde el lente cinematográfico logra captar la esencia de la obra original, para situarla en nuestro presente y dotarla de un sentido actualizado con THE LITTLE PRINCE 01las nuevas características de la vida en las sociedades actuales y sus constantes devenires, expandiendo su representación en la pantalla grande.

Una niña y su madre se mudan a un nuevo vecindario, mediante el cual podrán acceder a una prestigiosa escuela. La madre posee un extenso plan para lograr diversos objetivos asociados a la vida de su hija. Sin embargo, un vecino excéntrico romperá con la rutina de la niña y le mostrara una nueva forma de enfrentarse al mundo.

Un debate que a menudo surge cuando nos enfrentamos a películas basadas en libros, es la supuesta percepción de una incapacidad de las primeras de ser fieles reflejos de estos últimos. Debate que, con un poco de análisis, pareciese ser innecesario, puesto que el cine –al igual que el relato escrito y otras manifestaciones artísticas- posee una lógica interna, diferente a la de otros soportes y expresiones. En este sentido, y en línea con lo anterior,  “El Principito” no busca estar limitada a una imitación o copia de lo entregado por el libro, más bien se posiciona como una obra autentica en sí misma, que si THE LITTLE PRINCE 02bien destaca y conserva los principios esenciales de la novela, no se queda en eso, añadiendo distintas estrategias que la hacen ser por sí sola una gran entrega y adaptación cinematográfica, lo que se agradece y hace disfrutar la experiencia de ver películas como esta, que con certeza mueven fibras de todo tipo de públicos.

Distintos son los recursos que podemos presenciar en esta nueva lectura de “Le Petit Prince”, y que vienen como desde técnicas propias del mundo audiovisual, dando pie a  que el metraje sea sostenido desde la propia estética del cine. Dicho esto, aspectos como el uso mixto de distintos tipos de animación –por  un lado, con una apariencia similar a la entregas pertenecientes al catálogo de estudios Pixar, y por otro, con la técnica del stop motion– dan forma a un relato con una dinámica muy particular, donde las historias se sobreponen y se entrelazan de una manera armónica y fina, sin llegar a ser incómodo el desplazamiento de una a otra. Todo esto contribuye a una riqueza visual de alta factura, sobre todo por el lado del stop motion, que sostiene la esencia y el imaginario propio de la novela, pero elevándolo a una visualidad con una belleza sobrecogedora, cálida e íntima.

THE LITTLE PRINCE 03La música, por su parte, aporta con un componente de vital importancia para inducir y generar la emotividad propia y necesaria en este tipo de cintas. Hans Zimmer, Richard Harvey y la cantante francesa Camille desarrollan una musicalización de una calidad insuperable, que logra imbricarse a la perfección con el relato, pero también entregando un matiz que, al momento de leer la novela, sólo queda en manos de la imaginación. En este caso,  lo hecho por los encargados de este apartado también se apropia de los motivos de la obra original, para transformarlos en música digna de ser valorada y apreciada de manera independiente del film, que fluye desde lo más tradicional –dentro del trabajo de Zimmer- hasta canciones con un marcado componente de música popular, logrando encajar perfectamente con los matices que van surgiendo en el transcurso de la historia.

Por otro lado, la decisión narrativa de presentar el relato original inserto como subtrama dentro de la historia principal, deja entrever una intensión de innovar en torno a la figura de la novela y otorgarle una importancia esencial en nuestros tiempos, caracterizados por la búsqueda de logros económicos, el orden, la extrema racionalización y un olvido de aquellos aspectos sencillos de la vida que nos identifican como seres humanos, y no como verdaderos autómatas, en lo que pareciese nos hemos THE LITTLE PRINCE 04ido convirtiendo con el tiempo. Dicho esto, la historia de la novela se vuelve contingente, pero no de una manera abstracta, sino que de forma práctica en nuestro quehacer diario. He ahí la importancia de hacer convivir un relato actual de nuestra sociedad con un profundo mensaje de la propia naturaleza humana. Esto da un magnífico resultado en una película que, de buenas a primeras, apunta a un target de menor edad, pero que realmente logra cautivar de manera transversal a todo público.

En conclusión, “El Principito” rinde un completo homenaje al concepto de adaptación, en donde logra hacer convivir un mensaje profundo para nuestras vidas con un relato propio y característico de nuestras actuales sociedades. Ejercicio que de una manera distinta ya había desarrollado desde otra vereda la novela original, pero que en este caso adquiere un matiz diferente y propio de la mano del cine, el cual posee las herramientas para entregarnos una adaptación que cala hondo en el espectador, quien durante una hora y cuarenta minutos se enfrentara de una manera inocente y vital a muchos de los aspectos claves de nuestra humanidad, representados en movimiento, imagen y sonido, que se unen para entregarnos una experiencia conmovedora y de calidad.

Por Matías Ponce

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