El Primero de la Familia

Jueves, 17 de Noviembre de 2016 | 11:03 am | No hay comentarios

Título original:

El Primero de la Familia

Dirigida por:

Carlos Leiva

Duración:

81 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Camilo Carmona, Catalina Dinamarca, Paula Zúñiga, Claudio Riveros, Sylvia Hernández, Daniel Antivilo

Hace un par de semanas, el reconocido director de cine británico Ken Loach acusó a las series y películas de época inglesas de desviar la atención del público hacia temas irrelevantes. Específicamente, el que estas historias llenas de príncipes, reinas y modales tan impecables como las ropas de sus empleadores, no hacían más que esconder la realidad de la desigualdad que existe tanto dentro de su país como en el resto del mundo. Teniendo en cuenta que Loach ha dedicado toda su prestigiosa carrera (ha ganado en dos ocasiones la Palma de Oro en el Festival de Cannes) al cine de corte y temáticas sociales, su llamado de atención resulta difícil de ignorar. Aunque en el fondo su denuncia no plantea nada nuevo, la relación entre el cine de entretención o escapista, y el socialmente consciente o incluso militante, siempre va a ser conflictiva, y en el mejor de los casos “desigual”. Llevado al contexto nacional, la denuncia de Loach hacia la ficción de época puede de lo más bien adaptarse a las comedias simplonas de Stefan Kramer o a la reciente “Como Bombo En Fiesta” (2016). Y, por suerte, también aquí se pueden encontrar buenas defensoras del otro lado, con “El Primero de la Familia” como un buen ejemplo, aunque algo malogrado.

el-primero-de-la-familia-01La trama gira en torno a Tomás (Camilo Carmona), quien se prepara para irse a estudiar medicina a Europa con una beca. Durante sus últimos días en Santiago, un fallo en una cañería causa la inundación de su casa, lo que es sólo el más grotesco de los problemas que aquejan a su familia. Deudas, enfermedades, rencillas e incluso impulsos sexuales reprimidos aflorarán para complicar su despedida, ya de por sí complicada por lo que significa para sus seres queridos.

“El Primero de la Familia” es una película que no viene con lenguaje oculto ni transfiguraciones para dar a entender sus puntos. Es una cinta de denuncia social, tema que se toma con todo el peso que este significa para el Chile del año 2016. Por esto mismo es que a ratos resulta difícil de ver, lo que probablemente sea un efecto buscado por el director Carlos Leiva Barahona. Muchas escenas incomodan o generan impotencia, logrando lo que infinitos “reportajes sociales” emitidos por la televisión abierta nunca han estado ni cerca de conseguir.

el-primero-de-la-familia-02Todos los elementos de la obra apuntan hacia este mismo fin, lo que la alinea más que nada con las formas y estilos narrativos y expositivos del naturalismo. El lenguaje es cien por ciento jergas y modismos nacionales, al igual que los diálogos y la forma de acercarse a los distintos acontecimientos y problemas que van apareciendo. Donde esto no cuaja del todo es en el tratamiento y composición de la imagen: algunas escenas nocturnas están demasiado oscuras, lo que complica un poco la comprensión. Además de esto, la predominancia de planos generales y tomas breves y claras a ratos dejan un poco que desear. La cámara es usada solamente como una herramienta para retratar, cuando un empleo un poco más subjetivo de esta podría haber servido para subrayar algunas temáticas de la película.

Otra característica a destacar es cómo la cinta va tejiendo las varias subtramas con las que hace malabares. El centro es el viaje de Tomás, pero en una muestra de comprensión hacia tanto la buena narrativa audiovisual como la realidad, la vida del resto de los personajes no se detiene por esto. Al igual que la fuga de agua que trata de tapar el padre de la familia, los diferentes conflictos se van alternando para manifestarse a distintos intervalos, y todos tienen su relevancia. Quizás la única excepción acá es el tema de la sexualidad reprimida, que finalmente aparece de manera un tanto brusca y no del todo fundamentada.

el-primero-de-la-familia-03Pese a esto, la forma en que las dificultades van asediando a la familia es totalmente real. Esta manera de mostrar la pobreza como un conflicto de múltiples aristas, que a su vez sólo va logrando acarrear cada vez más problemas, está totalmente enraizada en la realidad. Que la única esperanza de la familia esté puesta en su hijo mayor, por ende en el futuro, es una declaración muy potente. Si a esto se le agrega que este rayo de esperanza haya surgido desde el extranjero, resulta totalmente potente como crítica a la incapacidad de los poderes fácticos nacionales por hacer algún cambio tangible.

A pesar de algunas fallas, “El Primero de la Familia” es una buena película, más que nada porque funciona como una buena herramienta de denuncia. El que haya gente dispuesta a invertir tiempo y recursos en retratar las falencias de Chile, tanto como sociedad como proyecto de nación desarrollada, es muy valorable. Y el que resulte menos agradable de ver que las payasadas de un humorista, quizás hable tanto o más de la realidad nacional actual.

Por Lucas Rodríguez

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