El Pasado

Jueves, 7 de Agosto de 2014 | 11:32 am | No hay comentarios

Título original:

Le Passé

Dirigida por:

Asghar Farhadi

Duración:

130 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Bérénice Bejo, Tahar Rahim, Babak Karimi, Ali Mosaffa, Pauline Burlet, Elyes Aguis, Jeanne Jestin, Sabrina Ouazani, Valeria Cavalli

El director iraní Asghar Farhadi saltó a la fama mundial con su cinta “Jodaeiye Nader Az Simin” (“La Separación”, 2011), ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera en 2012. En ese entonces, nos presentaba una familia de clase media sumergida en un tira y afloja más complicado de lo que parecía. Con personajes marcados por las decisiones de la vida real y con problemas más allá de las trivialidades, los valores humanos se ponían en juego sin pretender ocultar, ni mucho menos engalanar, la realidad representada. Tomando en cuenta estos elementos y jugando con una fórmula LE PASSE 01que sólo él puede llevar a cabo, nuevamente nos sorprende con una historia en la cual una familia disfuncional, y las decisiones que debe tomar, son los pretextos para armar la premisa principal. Y donde puede parecer repetitivo, pero no lo es.

Desde Irán llega Ahmad (Ali Mosaffa), quien vuelve a Francia luego de cuatro años para ayudar con los trámites de separación a su pronta ex esposa Marie (Bérénice Bejo). Ella, quien vive con sus dos hijas de matrimonios anteriores, quiere rehacer su vida nuevamente con su pareja árabe Samir (Tahar Rahim), el cual ya tiene un hijo con su esposa, la que se encuentra en estado vegetal. La concordia en casa de Marie dura poco, y el visitante es quien debe tomar el rol apaciguador. Sin embargo, los problemas y temores de cada integrante de la familia comienzan por salir a la luz, dejando al descubierto la debilidad de sus relaciones.

La simpleza y pulcritud que pretende recrear la realidad tal como la conocemos, es un añadido más al complejo universo de las relaciones humanas en todos sus matices. Se nota cuando una película es escrita y dirigida por Farhadi, quien ya encontró su sello representativo con la ejecución de aquellos elementos, sumando el encanto de sus personajes demasiado terrenales y desconcertantes, en el LE PASSE 02buen sentido de los términos. Todo resulta creíble, y la historia se desenvuelve con suficiente gracia para no perder detalle alguno. Esto es esencial, porque la resolución de conflictos, si es que los hay del todo, sólo dejan rastro de la particular visión de la vida del realizador iraní. Incluso, el encuentro de culturas pasa casi desapercibido entre los desenlaces deliberadamente ordenados, pero completamente inesperados.

Aquí, sin duda, nos encontramos con una dirección impecable, en la que cada personaje está perfectamente ubicado en su rol. Bérénice Bejo, quien ya ha demostrado su talento en reiteradas ocasiones, nos vuelve a conquistar con una actuación intachable, que de buenas a primeras parece dócil, pero que luego se despliega como el bastión irremplazable de la familia que intenta mantener y proteger. Del mismo modo, los personajes adultos masculinos se resaltan como los cables a tierra de sus propias preocupaciones e historias personales, pero que se conectan, con mayor o menor fuerza, hacia el panorama general.

Cuento aparte es la actuación del pequeño Elyes Aguis en su debut, quien interpreta al hijo de Samir. Se presenta como un niño problemático y desorientado, intentando encajar en un mundo que no comprende, donde los adultos tienen todo el control. La autenticidad de su representación no puede LE PASSE 03lograr más que aplausos y elogios, porque entrega todo esos sentimientos de rabia, impotencia y confusión de aquel daño colateral que muchas veces reciben las almas más frágiles de una familia. La angustia por su madre en coma y la adaptación en un nuevo hogar solamente confunden al niño, y Elyes es sólido en otorgar esa cuota de confusión y sobre todo temor, muchas veces olvidado e invisible a nuestros ojos, o a cualquiera que haya estado inserto en esas situaciones.

Al final, se palpa como una historia deliciosamente real, que no se pierde en subterfugios superficiales o nimiedades azarosas, y que no teme mostrarse como un espejo franco y veraz de la vida madura. A pesar de tomar muchas veces temas repetidos, se siente totalmente fresca, con un estilo y sensibilidad únicas en torno al enigma de los valores humanos, la disfuncionalidad de las relaciones, el compromiso más allá de los títulos legales y, sobre todo, la reconciliación con los errores del pasado.

Por Daniela Pérez

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