El Misterio de la Felicidad

Jueves, 5 de Junio de 2014 | 12:01 pm | No hay comentarios

Título original:

El Misterio de la Felicidad

Dirigida por:

Daniel Burman

Duración:

92 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Guillermo Francella, Inés Estévez, Alejandro Awada, Sergio Boris, María Fiorentino, Fabián Arenillas, Silvina Escudero, Claudia Ohana

Un rasgo trascendental de una industria que dice encontrarse asentada y fortalecida, es la diversidad de los trabajos que llevan a cabo sus cineastas. En el último decenio, la producción de Chile ha crecido en tonos, registros y ópticas, pero sigue quedando detrás de países como Argentina, Brasil o España. EL MISTERIO DE LA FELICIDAD 01Qué mejor ejemplo para dejar patente esta realidad que “El Misterio de la Felicidad”, una cinta que parece impensado que se hubiese realizado en este lado de la cordillera.

Entre Santiago (Guillermo Francella) y Eugenio (Fabián Arenillas) existe una amistad incondicional: no hay secretos entre ellos, llevan toda una vida juntos y son socios en un negocio de electrodomésticos. Pero un día, sin informarle a nadie y sin dejar rastro alguno, Eugenio desaparece. De ello Santiago sólo se entera cuando Laura (Inés Estévez), la esposa de su amigo, llega hasta la tienda, descompuesta y con la certeza de que se fue. Así se iniciará un proceso de búsqueda en que deberán lidiar el uno con el otro, y descubrirán asuntos perturbadores para ambos.

Las desapariciones de personas en la ficción suelen servir de obertura para una trama enrevesada que incorpora una ardua investigación, un incesante torrente de preguntas, una creciente desesperación de sus protagonistas, un amplio naipe de sospechosos, pero lo que usualmente hubiera desembocado en una película a lo “Mystic River” (2003) o “Prisoners” (2013), acá toma el calmo camino de la comedia con inyecciones concisas de drama. El interés de Daniel Burman –director con mirada humana y devoción por la fibra sensible- no está en la desaparición misma, sino que en sumergirse en aspectos de la amistad, la memoria y la masculinidad, que tienen su origen a partir de esta. La vuelta de tuerca es respetable e incluso indulta lo complejo que resulta aceptar que Santiago y Laura simplemente no busquen por cielo, mar y tierra a Eugenio.

EL MISTERIO DE LA FELICIDAD 02Esos y otros problemas de estructuración del argumento se ven compensados, porque se adentra con elegancia en valiosos temas a partir de una pareja protagónica cuya formación escapa de toda convención. Bien mirado, es un canto a la complicidad de la amistad masculina por sobre el matrimonio, pero que está aderezado con tonalidades muy interesantes. Ambos protagonistas rememoran momentos especiales que compartieron con el desaparecido, y viven desopilantes situaciones durante la búsqueda. Asimismo, en esa ruta acaecen momentos de sentida carga emotiva, conforme surgen las dudas sobre en qué momento el esposo y amigo decidió largarse, o si lo que ellos creían que representaban para Eugenio tenía verdadera correlación con la realidad. La incertidumbre viene dada por lo tortuoso que puede ser aceptar que sólo conocíamos una fracción de esa persona, lo que la cinta introduce con clase y sin colisionar con el melodrama.

Como parte del riesgo que tiene darle un giro a un dispositivo tan anclado en un género –como es la desaparición-, la evolución de los personajes no es del todo satisfactoria, a raíz de que la película estira continuamente y con bastante peligro el elástico de lo creíble. Pero sus dos actores principales están lo suficientemente precisos para cubrir esas imperfecciones, brillando con luces propias y empujando el relato hacia una zona de salvaguarda. Guillermo Francella por sí solo es capaz de darle peso al material que sea, y acá se encuentra inspiradísimo. No hace falta que llene de facetas su personaje, le basta con su extraordinario carisma y admirable expresión verbal y corporal para EL MISTERIO DE LA FELICIDAD 03dejarnos fascinados. Por su parte, Inés Estévez parte tímida, pero va creciendo en compases que dejan silente, al llevar con delicadeza un personaje ligeramente destemplado hacia el final.

Tal vez no sean tanto sus virtudes como tal lo que más entusiasme, sino que el que encarne un tipo de filme de larga tradición en Argentina, algo que en Chile aún parece complejo poder realizar. En la incipiente industria nacional cuesta encontrar películas de género que no teman coquetear con lo masivo, sin moverse hacia lo superficial; que no tengan pudor en tomar algo de las convenciones del cine gringo, e incorporarle un componente propio de la idiosincrasia nacional. “El Misterio de la Felicidad” quizá no pase de placentera, agradable, bien actuada, pero es un tipo de comedia al que cuesta resistirse por su tan deliciosa esencia, alejada de lo que generalmente nos llega de casi cualquier otro lado.

Por Gonzalo Valdivia

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