El Mago

Miércoles, 21 de Mayo de 2014 | 12:23 pm | No hay comentarios

Título original:

El Mago

Dirigida por:

Matías Pinochet

Duración:

83 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Jean Paul Olhaberry, Daniel Antivilo, Ingrid Isensee, Ariel Mateluna, Víctor Montero, Erto Pantoja, Alonso Quintero

Pequeñas distinciones son las que despiertan el interés respecto al estreno nacional de la semana y lo separan de la forma más tradicional en que pudo haber sido contado. Es una película que mezcla aventura, drama, crimen y romance, pero ubicado en un remoto pueblo nortino alterado por la llegada de un espectáculo circense, con un despliegue de trucos de magia y la participación protagónica del conocido mago e ilusionista Jean Paul Olhaberry.

Horacio (Olhaberry) vive con su hermano Ángel (Alonso Quinteros) en el pequeño pueblo costero de Puerto Viejo. Ayudan a su padre en su taller, pero Horacio es un mago amateur que sueña con llegar más lejos. Cuando a la localidad llega un dudoso circo ambulante dirigido por un tal Negro Santa Cruz (Víctor Montero), Horacio intenta unirse al espectáculo y comienza una relación con Carlota (Ingrid Insensee), una bailarina que está emparejada con el dueño del circo. La relación de Horacio con la mujer y los secretos que esconde el circo enfrentan al aspirante a mago con el Negro en un conflicto en el que se pone en juego su vida.

EL MAGO 01La película es narrada por Ángel, quien le cuenta a un investigador los sucesos acontecidos, explicando desde el principio la muerte de su hermano a manos del Negro y relatando cómo todo aconteció. La historia no es estrictamente realista, y se denota una búsqueda por generar imágenes oníricas que obligan al espectador a cuestionarse si lo que está viendo corresponde a una historia lineal o si existen fragmentos propios de la imaginación de los personajes.

Pero donde más se nota esta separación de lo real es en el código de las exageradas actuaciones y en una jugada propuesta fotográfica. Las interpretaciones varían desde las ridículamente intensas, como la de Insensee –probablemente para suplir una falta de precisión para desarrollar un personaje arquetípico- hasta las derechamente hiperbólicas, como la rimbombante caracterización de Víctor Montero como el megalómano antagonista. Olhaberry, que alcanzó notoriedad como una mitad del dúo de magia Magic Twins, está más controlado en el protagónico que funciona como su debut en la pantalla, pero aun así actúa en códigos diferentes a los personajes que lo rodean, lo que genera algunas complicaciones. Por ejemplo, la relación que mantiene su personaje con Carlota se nos presenta como un amor que el mago nunca había experimentado antes, pero la falta de escenas de conexión real entre ambos se ve reemplazada por una serie de secuencias de sexo que dan a entender que su relación es solo física y contradicen esta noción.

EL MAGO 02La fotografía, por su parte, se destaca como el elemento técnico más funcional de la cinta, con planos cenitales y contrapicados que contribuyen a realzar la estética circense (que, aunque precaria, está presente a lo largo del filme) y una búsqueda por mostrar en profundidad la particular locación en que se desarrolla la historia. Este resulta ser el aspecto más atractivo de “El Mago”, que fue filmada en la bahía nortina de Puerto Viejo, en la que vive sólo un puñado de habitantes. Esta remota población aporta un componente nostálgico que de vez en cuando se cuela en la historia, en la que los hermanos discuten sobre su estadía en el lugar y sus ganas de salir de él.

El problema es que este es uno de los múltiples componentes que entran en juego en la película y, si en un momento existe este tono dramático y melancólico, luego da paso a una violenta discusión entre enemigos, y luego se muestra una animada secuencia en la que están presentados los trucos de magia que caracterizan la cinta, (que, además de ser un recurso entretenido, no aportan mucha novedad ni generan mayor interés). Estos cambios de tono no se manejan de forma armónica por parte del director Matías Pinochet, que transita forzosamente de uno a otro y deja que los momentos de alta intensidad dramática estén dictados más por una música insistente y un tiro de cámara arriesgado que por la involucración que uno pueda sentir por la historia y los personajes.

EL MAGO 03La película muchas veces opta por el impacto fácil, al igual que los trucos que presentan los protagonistas. Muchas peleas son impactantes, pero carecen de repercusiones y se terminan sintiendo gratuitas, sin que exista un riesgo real que pueda sorprender al espectador. A esto se le añaden una serie de giros, algunos con más sentido que otros, pero todos buscando darle dinamismo a una historia que podría prescindir de la importancia que se le asigna a tales recursos. Todo rematado por una sobreexplicación casi ofensiva de las situaciones, con diálogos que recalcan todo lo que está pasando, recurriendo a flashbacks para evitar que queden dudas respecto a lo mostrado.

“El Mago” cuenta con un concepto que podría ser interesante y se sitúa en una locación atractiva y evocativa, pero aunque se agradece que las producciones nacionales estén tomando riesgos temáticos y de estilo, la película finalmente se ve perjudicada por la necesidad de los realizadores de acentuar la acción, utilizar recursos facilistas y sobreexplicar lo que se quiere decir, resultando entretenido y efectivo en un primer momento, pero poco trascendente y significativo una vez que se mira de fuera.

Por Ignacio Goldaracena

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