El Gran Pequeño

Jueves, 17 de Septiembre de 2015 | 1:25 am | No hay comentarios

Título original:

Little Boy

Dirigida por:

Alejandro Monteverde

Duración:

106 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Jakob Salvati, Emily Watson, Kevin James, Tom Wilkinson, Cary-Hiroyuki Tagawa, Eduardo Verástegui, Ben Chaplin, David Henrie, Michael Rapaport, Ted Levine, Abraham Benrubi, Ali Landry, Candice Azzara, Toby Huss, Kelly Greyson, Matthew Scott Miller, Mary Stein, Matthew J Cates

El cine muchas veces ha puesto el foco de atención en aquellas historias que presentan como protagonistas a niños y sus perspectivas del mundo que los rodea. En este sentido, el atractivo de estas películas es potenciar el carácter fantasioso e inocente de estos pequeños protagonistas, versus diversos escenarios en los cuales son insertos, ya sean puramente ficticios o con un marcado matiz histórico. Dentro de estas últimas, si hay un hecho que ha sido escenario de manera reiterativa, es la guerra, y de manera más especifica la Segunda Guerra Mundial. “El Gran Pequeño” nos entrega una historia que, contextualizada en este conflicto, nos presenta fantasía, drama, e inclusive espiritualidad de una manera correcta, pero que no logra destacarse, debido principalmente a la falta de originalidad en su argumento, y también en su incapacidad de contagiar de empatía y emoción al LITTLE BOY 01espectador más exigente.

Pepper (Jakob Salvati) y su padre James (Michael Rapaport) tienen una relación marcada por las aventuras y las fantasías que comparten. Esto cambiará drásticamente cuando, en medio de la Segunda Guerra Mundial, su padre deba unirse al ejército. Ante esta situación, Pepper buscará la manera de traer de vuelta a su padre, combatiendo así sus propios miedos y las burlas por su baja altura.

La película desde el primer momento inserta al espectador en el contexto histórico elegido, para luego rápidamente dar forma a la relación entre el protagonista y su padre. Una vez acontecido el primer giro dramático, la historia toma un rumbo definido y delimitado, marcado por el drama de la guerra frente a las fantasías e inocencia del protagonista. Lo que sigue es cuento conocido, y el camino que se nos insta recorrer ya está iluminado por diversas cintas que han presentado tópicos similares desde un lente también cercano a la película en cuestión. Y es que el drama de la guerra, por lo general, se nos presenta invariable.

LITTLE BOY 02“El Gran Pequeño” busca dinamizar el drama por medio de dos temáticas abordadas de una manera dispar. Por un lado, el primer conflicto –tomado de forma superficial- es la estatura del protagonista, tópico que, a medida que pasa la película, va perdiendo su intensidad hasta parecer sólo un detalle menor para vincular ciertos sucesos de la trama. De esta manera, y mientras el contenido en cuestión va disminuyendo, poco a poco va surgiendo una nueva temática que se instalará más consistentemente: la fe del protagonista y las maneras en que este deberá enfrentar la cruda realidad en la que está inserto, matiz que es potenciado por aquellos personajes que se vuelven guías espirituales de Pepper. Esta segunda temática es la que permitirá que se desarrolle la historia de una manera coherente, e inclusive entregando a ratos ciertos grados de originalidad a la trama.

Por otro lado, y a pesar de estos intentos de dotar de mayor originalidad con componentes tan profundos como la fe, la espiritualidad y la esperanza, la película no logra conectar al espectador con las emociones que se nos pretenden transmitir, lo que desemboca en no conseguir un clímax dramático de calidad que llegue al núcleo de la temática abordada, quedando así a medio camino. En LITTLE BOY 03este sentido, actuaciones como las de Jakob Salvati contribuyen a dar fuerza al relato, cargándolo de la fantasía y emocionalidad necesaria, pero lamentablemente se encuentra en solitario cargando con este peso, siendo Emily Watson o inclusive Tom Wilkinson actores que en sus personajes no contribuyen de la misma manera al relato, recayendo todo en el pequeño protagonista, ayudado en esa tarea por ciertos planos que buscan embellecer y dotar de mayor emoción, pero de forma tangencial.

En conclusión, si bien “El Gran Pequeño” presenta temáticas tales como la fe, con el objetivo de profundizar en las emociones y también de dotar de originalidad a la cinta, no logra conectar del todo con el núcleo de los temas abordados, cayendo en una suerte de discurso religioso muy demarcado y con tendencia a la conversión del espectador. Esto provoca que la emoción no explote, lográndose así solo de manera parcial los objetivos esperados en una película como esta, en donde el drama y la fantasía buscan converger en un gran clímax, lo que en este caso no sucede de manera completa y, por tanto, no destacando en relación a cintas de similar corte.

Por Matías Ponce

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