El Cristo Ciego

Jueves, 13 de Abril de 2017 | 2:06 am | No hay comentarios

Título original:

El Cristo Ciego

Dirigida por:

Christopher Murray

Duración:

85 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Michael Silva, Bastián Inostroza, Ana María Henriquez, Mauricio Pinto, Pedro Godoy

Al hablar del cine producido en nuestro país, se puede tomar como punto en común el intento que muchas veces se realiza por retratar nuestra idiosincrasia y conectar a través de la identificación en la pantalla. Pues, no se puede negar que el cine construye realidades y también las representa, intentando exponer temáticas que parecieran escondidas, pero que cada cierto tiempo quedan en evidencia. Esta vez, el director Christopher Murray trae su primer largometraje luego del documental “Propaganda” (2014) para, de alguna forma, hacer visible lo que parece ser ignorado.

Michael (Michael Silva) es un joven mecánico que asegura haber vivido una experiencia divina cuando era pequeño. Estas ideas se vuelven más fuertes cuando se entera que un viejo amigo se encuentra en una complicada situación. Por lo tanto, decide emprender un viaje por el interior de la Pampa del Tamarugal para llegar a él y realizar lo que se espera como un milagro.

“El Cristo Ciego” resulta ser una propuesta interesante en cuanto al cruce de estilos dentro de su desarrollo narrativo, generando un híbrido entre la ficción y la realidad. Cada uno de los habitantes que Michael va encontrando en el camino cuenta su historia de tal manera, que la duda se entromete en la veracidad de sus relatos porque la franqueza y fidelidad con las que son tratadas sus problemáticas los acercan a una realidad que está latente. En cada encuentro vemos personajes abatidos y abandonados en un escenario inhóspito, pero son personas que han aprendido a lidiar con las circunstancias, donde la esperanza se instala a la fuerza.

Para poder lograr este objetivo, el desafío estaba puesto en trabajar con actores no profesionales que pudieran interpretar a los diferentes habitantes de las localidades nortinas, este acercamiento al neorrealismo italiano pretende ser una forma de representación fidedigna de los lugares y su gente. Y el hecho de que en esta oportunidad se le entregue el lugar protagónico a quienes generalmente ocupan la posición de extras, puede resultar algo incómodo si no se ve a esta cinta como un conjunto acabado, pues algunas de las interpretaciones pueden parecer artificiales y rígidas si son analizadas como fragmentos aislados.

Si bien, los relatos de los residentes son esenciales para canalizar y representar el estado particular de una zona, el camino se realiza junto a Michael, pues él es el motor de la búsqueda y quien transita por estos pueblos desérticos que parecieran olvidados. Su motivación es clara y honesta, la determinación es su característica principal y es quien más lleva el concepto de esperanza consigo mismo al pensar que sólo su fe puede realizar los cambios en las personas que se encuentra en su peregrinación. Michael representa claramente la figura de Cristo, pero no en un sentido de delirio divino, sino como el nacimiento de un mito basado en las ideas de fe e ilusión, siendo a través de parábolas la forma que tiene de conectar con los demás personajes. Sin embargo, este mismo recurso resulta a ratos tedioso cuando aparece en reiteradas ocasiones y sin tener mayor efecto o un objetivo tangible en la narración.

“El Cristo Ciego” habla sobre la influencia de la religión en nuestra sociedad, y cómo logra penetrar más profundo en aquellos lugares donde es presentada como una de las pocas formas de sostenerse cuando el suelo es demasiado inestable. En ese sentido, Murray toma esta forma de sujetarse para escarbar y exponer asuntos de relevancia actual en una zona en particular, visibilizando las condiciones laborales en las mineras y sus consecuencias en el sistema de salud y la pobreza, adentrándose en el alcoholismo, las drogas y la delincuencia. Pero lo hace alejándose de la porno-miseria y tratando de no estigmatizar, pues se deja notar que existe un mayor deseo de exposición al poner el foco en lugares que parecen abandonados a su suerte, siendo las locaciones desérticas del norte las que hablan por sí solas, destacando el trabajo fotográfico al estar enfocado en plasmar la belleza de los paisajes, a pesar de sus áridas y solitarias características, pero utilizándolos apropiadamente para contar esta historia.

Caracterizada por un ritmo pausado y contemplativo, centrado en los diálogos y reflexiones de sus personajes, “El Cristo Ciego” puede parecer simple en su propuesta, pero a medida que avanza se va acrecentando una ambición narrativa que logra ser cumplida a medias. Esto genera que progrese a pasos irregulares y que a veces pierda su dirección. Sin embargo, al ser observada en su totalidad y con algo de distancia, logra ser relevante gracias a las temáticas trabajadas y cómo estas son desarrolladas en la particular mezcla de ficción y realidad.

Por Ángelo Illanes

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