El Código Del Miedo

Miércoles, 12 de Diciembre de 2012 | 10:31 am | No hay comentarios

Título original:

Safe

Dirigida por:

Boaz Yakin

Duración:

94 minutos

Año:

2012

Protagonizada por:

Jason Statham, Catherine Chan, Robert John Burke, James Hong, Anson Mount, Chris Sarandon, Sándor Técsy, Joseph Sikora, Igor Jijikine, Reggie Lee

Para efectos prácticos, las reglas de estilo de la comedia y la acción cinematográfica son muy parecidas, más aún de lo que se sospecha. La afirmación no suena antojadiza si pensamos por un segundo en la cantidad de escenas de peligro que recorren las comedias norteamericanas actuales, o los actores cómicos que saltan de un género al otro, a veces acompañando a los rudos de turno, otras veces tomando ellos el rol. Y viajando más atrás en el tiempo, el mismo Buster Keaton era también un actor de acción, coreografiando y filmando sus escenas de riesgo, secuencias de caos que siguen inspirando a los cineastas del mundo. Aunque el tenor de la película a comentar no es precisamente una comedia ni tiene la intención de serlo, hay un concepto que es interesante poner en funcionamiento y que cruza los dos géneros: la empatía. Querer a los personajes e identificarse con ellos es algo esencial en un relato con intenciones humorísticas, y también es fundamental en las cintas cargadas de persecuciones, balazos y actos heroicos. La pregunta más obvia, luego de la introducción, es ¿se logra la empatía en “El Código Del Miedo”, estreno de esta semana con Jason Statham repartiendo golpes y balazos a destajo? La respuesta, en este sentido, es más compleja de lo que parece.

Mei (Catherine Chan) es una niña china superdotada, que puede memorizar complejos números y resolver operaciones matemáticas con sólo mirarlas. Por este talento la secuestra La Triada –el crimen organizado chino-, que no confía en computadores para almacenar y realizar contabilidades. En paralelo, la vida de Luke Wright (Jason Statham) se ha ido al basurero: mandó al hospital a su rival en la jaula (peleas Todo-Vale), y la mafia rusa se cobra haber perdido las apuestas en su contra, asesinando a su esposa y obligándolo a vivir como mendigo en Nueva York. Para peor, sus ex compañeros policías,  a quienes denunció por corruptos, descubren que ha vuelto a la ciudad. Luego de una serie de humillaciones y a punto del suicidio, Luke conoce a Mei, quien escapa de sus captores con un valioso número, y decide salvarla de la mafia china, rusa y la corrupta fuerza policial neoyorquina.

Uno de los puntos fuertes de “El Código Del Miedo” está en su guión. Porque aunque esté poblado de clichés, la estructura narrativa hace que estos se ignoren, construyendo un relato coherente y que gana con cada minuto que pasa. Tal como si fueran dos trenes a punto de encontrarse y chocar, las dos líneas argumentales se unen sin mayor explicación, y como un simple hecho del destino, se presentan las consecuencias del incidente. Además, la sensación de total corrupción en una ciudad dominada por el crimen organizado, ya sea ruso o asiático, junto a la policía vendiéndose al mejor postor, hace que la incertidumbre aumente. Tal como en las grandes historias del género, llega un momento en que cualquier vía es un callejón sin salida, siendo el héroe de turno quien debe sacar la carta bajo la manga y solucionar el entuerto.

Porque la cinta está sustentada casi al cien por ciento en el carisma de Jason Statham, quien es uno de los nuevos nombres (no tan nuevo) en la acción hollywoodense. El actor londinense cumple con su parte al hacernos creer que es un perdedor, un bueno para nada que finalmente, ante el peligro de una pequeña niña, reacciona y muestra de lo que está hecho. Para los que consideran que su carrera comenzó con “El Transportador”, sirve de recordatorio los papeles sin parafernalia y mucho humor de las dos primeras películas de Guy Ritchie, donde más que ser el implacable experto en artes marciales, veía cómo el mundo se derrumbaba a su alrededor, sacando al final la mejor parte del desastre sin intervenir en el entretanto.

En resumen, “El Código Del Miedo” es una muy bien lograda película de acción, entretenida y con un guión que sabe apretar la tuerca donde debe, para crear la escenografía donde los protagonistas escaparán de los peligros que se les ciernen. Para cerrar, y a modo personal, la empatía es una empresa difícil en el cine, y que sólo puede ser juzgada de forma individual. Como con un típico chiste, donde algunos se ríen y otros no. Aquí, por lo menos, la intención y el buen hacer se encuentra y en cantidades no esperadas. Lo demás, corre por parte del espectador.

Por Juan Pablo Bravo

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