El Clan

Jueves, 24 de Septiembre de 2015 | 10:59 am | No hay comentarios

Título original:

El Clan

Dirigida por:

Pablo Trapero

Duración:

110 minutos

Año:

2015

Protagonizada por:

Guillermo Francella, Peter Lanzani, Inés Popovich, Gastón Cocchiarale, Giselle Motta, Franco Masini, Antonia Bengoechea, Gabo Correa

En la historia criminal de Argentina, son pocos los casos que despiertan tanto la atención de la opinión pública como lo ocurrido con el clan de los Puccio a comienzos de los 80, tiempo donde esta familia de clase media, que estaba asentada en un tranquilo barrio del Buenos Aires rioplatense, proyectando una imagen completamente normal, se dedicó al secuestro y extorsión de gente con dinero, para después exigir millonarias recompensas a sus cercanos. Las cuatro personas que alcanzaron a ser víctimas de los Puccio antes de su captura en 1985, fueron seleccionadas cuidadosamente por el padre de familia, Arquímedes Puccio, quien contaba con un pasado en la inteligencia militar de la última dictadura que violentara al país trasandino. Junto a cuatro colaboradores conocidos de aquella instancia, el último participó en distintos niveles a la mayor parte de su familia en los delitos, teniendo Alejandro, el hijo mayor del matrimonio completado por Epifanía Ángeles Calvo, la mayor complicidad con Arquímedes.

EL CLAN 01Dispuesta esta información básica, uno de los realizadores más elogiados del cine argentino actual, Pablo Trapero, se arroja con una versión comprometida con los hechos a través de “El Clan”, película que intenta mostrar la cotidianeidad de la familia Puccio mediante el comportamiento de sus integrantes, tanto en el seno fraterno, como en el siniestro de sus acciones criminales. Con Guillermo Francella y Peter Lanzani en los roles centrales –Arquímedes y Alejandro “Alex” Puccio, respectivamente-, el relato acusa recibo de ser una cinta “basada en”, sin embargo, la revisión que se hace sobre el caso busca ser tan auténtica, que los nombres reales de la historia, así también todos los datos cercados y conocidos sobre el conflicto verdadero, se mantienen para despejar cualquier duda en relación a la mínima cuota de ficción presente en el título.

Guardando las proporciones para ambos paralelos, “El Clan” se puede recibir como una mezcla perfecta entre “Capturing The Friedmans” (2003) y “The Sopranos” (1999 – 2007), en cuanto la primera posee enormes parecidos con el caso de los Puccio en la realidad y, la segunda, se aproxima desde un tratamiento similar en la forma que concibe la película para el retrato de toda una familia llevando una carrera delictual para su bien común. A partir de esa lectura, el largometraje se dedica al ejercicio visual de la acción retrotraída, es decir, a la estructura que pone a los racontto como recurso fundamental para ir hilando la historia. De esa manera, el film logra ir contextualizando lo anterior a través de imágenes de archivo, en simultáneo al propio desarrollo de los asuntos en cuestión que, EL CLAN 02primeramente, se encargan de presentar a los Puccio desde el individual de sus personalidades, para llevarlos por medio de los nexos particulares forjados entre cada uno de ellos, hacia la comunión y fractura de su interna como consecuencia de lo que hacen con los secuestros, donde estos se muestran como la oportunidad ideal para incluir los saltos temporales que tan bien quedan reflejados sobre el ritmo que imprime la cinta.

Asimismo, resulta muy interesante ver cómo se van estableciendo las posibilidades en la vida de Alejandro, de las que el espectador es testigo permanente, cuando aquel tiene mucho por ganar cultivando sus propias condiciones –“Alex” fue un avanzado jugador de rugby, incluso formó parte de “Los Pumas” en un momento, la selección nacional de ese deporte en Argentina-, y mucho que perder respecto al miedo que siente de su padre, quien ejerce una extrema influencia sobre él, apelando al lazo fraterno construido en la más pura lógica de la cosa nostra: “Yo nunca voy a poner en riesgo a mi familia” o “Justo cuando estoy iniciando una nueva etapa en mi carrera y cuento con un amplio dominio de la escena, vos me vas a abandonar”, son algunas de las frases que Arquímedes le lanza a su hijo para manipularlo de acuerdo a su conveniencia, provocando el declive psicológico de Alejandro. Sobre este escenario, la película hace un ensayo muy lúcido de cómo el sentido de propiedad torcido puede afectar seriamente la relación entre un padre y sus hijos.

EL CLAN 03Todo lo anterior queda registrado de la mejor manera, gracias a la sapiencia que tiene Trapero para ir atando diferentes situaciones en el curso del relato; desde el uso de premeditados montajes paralelos dispuestos para fijar un contraste entre las motivaciones de los distintos personajes, hasta una serie de planos que permiten ver la actividad natural de la familia Puccio dentro del contexto en el que viven –los secuestrados se mantenían en la misma casa que aquellos habitaban-, utilizados como certeras herramientas para elaborar una estructura narrativa que se depura en limpieza para el público, que podrá seguir sin ningún tipo de inconveniente los giros que aporta el largometraje. Por otro lugar, es importante destacar el trabajo de Guillermo Francella como líder del clan Puccio, que es favorecido por el impresionante cambio físico que el actor atendió para el papel, cuya monstruosidad queda ratificada en el semblante que tienen los peores psicópatas conocidos: una parsimonia abrumadora, que cubre maquinaciones de mentes complejas despojadas de una gran porción de su humanidad. Puesto de otra manera para el caso de los Puccio: visiones realmente incomprensibles, considerando lo muy afectuoso que fue Arquímedes con su familia.

Con una historia tan abundante en términos de información y tan peliaguda entre sus aristas, sería posible pensar que “El Clan” deja varios elementos fuera de su propuesta, no obstante, el vacío no se siente como tal, más bien lo contrario; al recoger el proceso dictatorial producido entre los 70 y los 80 en Argentina como punto de partida para este caso específico, el subtexto que se afirma en la cinta nace a partir de la riqueza memorial del país vecino, y se proyecta hacia la nefasta herencia de la EL CLAN 04tiranía en aquella nación, entendiendo que el problema de los Puccio forma parte de la repercusión inmediata de esta. La orfandad de los militares que antes hicieron terrorismo de Estado, la creación de una cofradía macabra que sirvió para mantenerlos vigentes, junto a la red de protección carcelaria de la que se beneficiaron, son hechos que se presentan excepcionalmente en un film que no habla sólo de las circunstancias en el asunto Puccio, sino que advierte de un tema que revistió bastante más profundidad.

En definitiva, “El Clan” es una obligación para todos quienes tengan en cuenta al cine como clave en la construcción de una historia verdadera, sobre la que importa muchísimo manejar los antecedentes reales para disfrutar plenamente la experiencia sujeta en los detalles. Con la transformación desde un siniestro drama en que la música potencia el efecto Scorsese deseado, hacia el carácter tensionado de un thriller más engullidor, Trapero logra elevar su película a la categoría de imperdible.

Por Pablo Moya

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