El Cazador

Jueves, 27 de Noviembre de 2014 | 12:37 pm | No hay comentarios

Título original:

The Rover

Dirigida por:

David Michôd

Duración:

103 minutos

Año:

2014

Protagonizada por:

Guy Pearce, Robert Pattinson, Scoot McNairy, Nash Edgerton, Anthony Hayes, David Field, Gillian Jones, Jamie Fallon, Samuel F. Lee

El actor, director y guionista australiano, David Michôd, poco a poco ha ido ganando notoriedad en el mundo cinematográfico. Primero fue silenciosamente con el guión de la excelente “Hesher” (2010, co-escrita con Spencer Susser), y luego con su potente debut como director, “Animal Kingdom” (2010), cinta que narraba de manera brillante la turbia historia de una familia de criminales. Y ahora, con su segunda obra, Michôd entrega un filme mucho más íntimo y maduro que su ópera prima, con una firma más autoral y cercano al western, aunque no exento de algunas falencias.

THE ROVER 01En la Australia post colapso económico mundial (cualquiera, no uno en específico), una banda de criminales le roba el auto a Eric (Guy Pearce), un tipo hosco que no haya nada mejor que perseguirlos para recuperar su única posesión material. En el camino se encuentra con Rey (Robert Pattinson), integrante de la banda y hermano de uno de ellos, a quien abandonaron tras ser baleado. Así, Eric secuestra a Rey para dar con el paradero de los tipos que robaron su auto, en un viaje por una Australia desolada y devastada.

La película inicia de manera brillante, sólo valiéndose de escasos diálogos funcionales y dejando el resto a las imágenes y situaciones que son retratadas con maestría por Michôd, quien parece confiar absolutamente en la capacidad del espectador para captar todos los detalles que pone en encuadre, sin la necesidad de caer en la manoseada sobre explicación, defecto que suele darse comúnmente en cintas de esta categoría, donde su contexto debe ser explicado desde cero.

THE ROVER 02El mundo post apocalíptico propuesto por “El Cazador” es realmente desconcertante. Ni tan parafernálico como el que George Miller mostraba con “Mad Max” (1979), ni tan terminal como el de John Hillcoat en “The Road” (2009), sin embargo, coincide en la sensación imperante en estos dos: la desesperanza. Con la anarquía como ley y la violencia como respuesta a todo, Michôd va armando una inquietante road movie, que transita por los lados más oscuros del ser humano cuando este se ve apremiado por circunstancias que amenazan su supervivencia. Todo esto técnicamente acentuado por la música de Antony Partos, la que crea un suspenso permanente y por momentos aterrador, y la fotografía de la argentina Natasha Braier, quien apuesta por desérticos parajes y luz natural, lo que combinado al diseño de producción (mucha basura, mucho desorden, mucho caos visual) resulta en el escenario perfecto para la interacción de sus dos personajes protagónicos.

Y he aquí lo mejor de “El Cazador”, porque el despliegue escénico de Pearce y Pattinson es de tal nivel, que llega a ser abrumador. Guy Pearce deja atrás esos roles de hombre sufrido en las lides del amor y reposado en el drama, para dar rienda suelta a un tipo lleno de odio, tenso y pragmático, que no necesita de palabras para lo que puede transmitir con una sola mirada, mientras que Robert Pattinson sorprende en un papel nervioso, de mucha carne y hueso; un muchacho perdido, muy lejos de la brillantez intelectual y que actúa según sus instintos y corazonadas. Ambas personalidades combinadas en pantalla, da como resultado una química implosiva, bordeando lo enigmático.

THE ROVER 03Lamentablemente, dicha interacción entre personajes se da sólo a ratos, mermando el componente rítmico de “El Cazador”. Si bien sabemos que cada obra tiene su propio pulso y velocidad, acá el guión sacude a la narración en distintas cotas, muchas veces traicionando el tranco con el que se mueve entre secuencia y secuencia, lo que puede llevar a la impaciencia del espectador menos curtido en estructuras de cine no industrializado, por llamarlo de algún modo. Otra de las falencias de la película es la apatía que pueden generar sus personajes; acá el nihilismo se huele hasta en el polvo que envuelve al paisaje. La frialdad del protagónico a veces supera la supuesta amabilidad de su contraparte, lo que puede llevar a la poca empatía con ellos por parte de los que estamos al otro lado de la pantalla. No obstante, el visionado completo delata una humanidad oculta en estos, que si bien no justifica del todo el carácter medular del argumento, sí logra atar cabos que parecían sueltos.

Con “El Cazador” no estamos frente a una obra maestra, dado su grado de originalidad –que descansa en miles de otras obras- y las imperfecciones que alberga, sin embargo, es uno de los títulos valientes que ha pisado la cartelera durante este año, alcanzando con osadía aquellos niveles que muchas otras películas no se atreven siquiera a mirar de reojo. Bien por Pearce, bien por Pattinson y muy bien por David Michôd, que si sigue en esta senda, sin traicionar su visión y preceptos, probablemente no alcance la fama y la fortuna, pero de seguro generará aplausos y, más importante aún, trascendencia cinematográfica.

Por Claudio Tapia

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