El Bebé de Bridget Jones

Jueves, 6 de octubre de 2016 | 10:58 am | No hay comentarios

Título original:

Bridget Jones's Baby

Dirigida por:

Sharon Maguire

Duración:

123 minutos

Año:

2016

Protagonizada por:

Renée Zellweger, Colin Firth, Patrick Dempsey, James Callis, Celia Imrie, Sally Phillips, Nick Mohammed, Joseph Harmon, Emma Thompson, Jill Buchanan, Attila G. Kerekes, Shonn Gregory, Perry Burke, Billy Totham, Mark Bowsher

Puede parecer un hecho fuera de hasta los cálculos más optimistas, pero no queda otra que concederlo: “El Bebé de Bridget Jones” es uno de los muy pocos regresos fílmicos –en modalidad de remake o secuela– que valen la pena este año. Y aunque sea dentro de los márgenes no muy anchos de la comedia romántica, sus méritos existen y demandan reconocimiento. Tal vez todo, o una buena proporción, descanse en el regreso a la silla de directora de Sharon Maguire, la cineasta detrás de la primera entrega, que en 15 años no hizo nada relevante, pero qué importa, hoy comanda la tercera parte, lo que le proporciona no sólo digna continuidad a un personaje insigne de la cultura popular de este siglo, sino que también al género en el que está suscrita (buena noticia) y al impulso perenne de la industria por hacer secuelas (no tan buena noticia).

bridget-joness-baby-01A sus 43 años recién cumplidos, Bridget Jones (Renée Zellweger) goza de una importante estabilidad en lo laboral ejerciendo como productora de noticias, y cuenta con amigas que siguen siendo tan incondicionales como siempre, mientras que, en circunstancias poco cómodas, se ve obligada a tener que volver a compartir con su ex pareja, el abogado Mark Dancy (Colin Firth), que ahora parece estar comprometido. Nada de eso la abate demasiado, y durante un fin de semana cargado de diversión conoce a un estadounidense muy de su interés, Jack (Patrick Dempsey), aunque no por mucho, pues huye antes de pasar a algo más comprometedor. En medio de eso, Bridget queda embarazada y la pregunta que la ronda es quién puede ser el padre de su hijo.

Directa y al grano, sin intenciones de depender exclusivamente de la nostalgia, la película es una astuta secuela que se esmera por encantar mostrando de inmediato qué tiene de nuevo. Ha pasado más de una década desde que por última vez nos asomamos a la vida de Bridget, y si bien nada ha cambiado demasiado, el momento que atraviesa no deja de ser significativo, y lo que se le avecina, bridget-joness-baby-02vaya que lo será. El ajustado triunfo de la cinta se puede explicar por las mismas razones que respaldaban que “The Jungle Book” funcionase: la decisión de apostar por un modelo convencional y sin riesgos, pero que, bien acabado, se configura como un filme que anda sobre ruedas.

En este caso, se cuenta con que existe un personaje central y secundarios ya constituidos, desarrollados a lo largo de dos películas previas, una más valiosa –“Bridget Jones’s Diary” (2001)– y otra más fallida –“Bridget Jones: The Edge Of Reason” (2004), ambas adaptaciones de las novelas de Helen Fielding, a diferencia de esta tercera, basada en algunas columnas de ficción de la escritora. Superado el desafío que eso podía suponer en el papel, la cinta saca provecho de las bondades de no tener que detenerse a explicar ni justificar. Con una narración sin baches, este nuevo episodio rinde en función tanto de un alto grado de identificación como también apelando al encanto –mezcla de alegría e ingenuidad– ya conocido de su personaje, encarnado una vez más con ternura por Zellweger.

bridget-joness-baby-03Sin parecer anticuado, su humor con una vuelta extra de exageración a ratos tiende a la reincidencia, pero el guion no tarda en advertir eso y proporciona frescura, ya sea con saltos temporales o de espacio. De ese modo, si bien se cuelan los momentos únicamente constituidos por bromas fáciles, también  hay clase y desparpajo. Tanto, como para usar un velorio para elaborar una escena hilarante, y en seguida hacer lo mismo con una entrevista en vivo.

Bridget Jones en la era de los emojis, el éxito de músicos como Ed Sheeran y los gustos hipsters, termina funcionando porque sale del paso con inteligencia en su desplazamiento por temas de relevancia actual. El guion la pone en una situación clave, en torno a la que es posible proyectar discursos importantes en materias como la maternidad a una edad considerada mayor y la constitución de diversos tipos de familias. La cinta, que no se pone escollos en su conquista de millones de espectadores, se refugia en una comedia de enredos bien enfocada y no se abre por completo a discutir sobre esos temas tan urgentes, pero sale a flote por algo clave: Bridget y su voluntad guían el filme, y todo el resto solo circula. Las situaciones embarazosas se multiplican, del mismo modo que proliferan las coincidencias (que sólo este género soporta), pero ni ella ni la película tienen nada de tonta.

Por Gonzalo Valdivia

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