El Bar

Jueves, 10 de Agosto de 2017 | 12:07 am | No hay comentarios

Título original:

El Bar

Dirigida por:

Álex De La Iglesia

Duración:

102 minutos

Año:

2017

Protagonizada por:

Blanca Suárez, Mario Casas, Secun de la Rosa, Carmen Machi, Jaime Ordóñez, Terele Pávez, Joaquín Climent, Alejandro Awada, Jordi Aguilar, Diego Braguinsky, Mamen García

Álex De La Iglesia hace tiempo definió su estilo, uno marcado por el diálogo rápido y monólogos exagerados que escribe junto a su guionista estrella y colaborador en varias producciones, Jorge Guerricaechevarría. Las situaciones extremas representadas en forma de comedia negra son su fuerte, junto a ese diálogo que no destaca por ser realista como el de Woody Allen, sino más parecido al de Quentin Tarantino en la exposición que hace con cada personaje. En “El Bar” se encontrarán muchas similitudes con “The Hateful Eight” (2015), aunque mucho menos violenta y explícita, pero manteniendo la esencia de quien han llamado el Tarantino español.

Una mañana común, un dispar grupo de madrileños se encuentran en un céntrico bar, viéndose atrapados en este cuando uno de los clientes decide salir y recibe un disparo en la cabeza. Las calles se vacían por completo y un segundo cliente es asesinado al salir en socorro de la primera víctima. Al verse encerrados y aterrados ante la posibilidad de muerte inminente, los desconocidos sacarán a relucir lo peor o mejor de su humanidad, llevados al extremo con cada nueva situación que se les presenta.

La última película de Álex De La Iglesia, connotado director español, trae una mezcla de los estilos que ha desarrollado a lo largo de su carrera sin casarse definitivamente con ninguno. Esto queda en evidencia al comparar las dos dispares mitades de “El Bar”, perjudicando su totalidad, ya que no sólo necesita buen diálogo para brillar, elemento que es lo más consistente en toda su duración. Las promesas realizadas durante el primer acto se olvidan durante el segundo, para dar rienda suelta al exceso y excentricidad que el director expone con familiaridad durante el tercero. “El Bar” parece dos o tres películas distintas, inconsistentes en su tono, con temáticas diversas en la superficie y una línea de fondo que quiere exponer la maldad humana.

Si ese era su cometido, definitivamente lo logra. De la Iglesia y Guerricaechevarría ponen a sus personajes en situaciones cada vez más extremas, los confronta con sus inseguridades, vergüenzas y miedos, sacando a relucir lo peor que la humanidad tiene para ofrecer. Esta oscuridad se aliviana sacando una risa ocasional que no debiera estar ahí –marca de las comedias negras–, pero cuando es sádico y explotador, la repulsión es instantánea, tanto gracias a su contraste en color y vestuario, como a la actuación.

Al parecer, las inconsistencias de la trama y las promesas que no se cumplen quedan en segundo plano para el director y guionista al plantear sus temáticas, sirviéndose de una situación extrema y cuestionable para exponer a sus personajes en toda su exagerada locura. Lo anterior, genialmente caracterizado por Carmen Machi, Jaime Ordóñez y Mario Casas, que trabajaron con Álex De La Iglesia en la no muy aclamada “Mi Gran Noche” (2015) y con un papel corto pero destacable de Telere Pávez, con quién trabajó en “Las Brujas de Zugarramurdi” (2013), película que tiene una progresión muy parecida a esta entrega.

El director de “El Día De La Bestia” (1995) no se queda corto en metáforas y pistas visuales, algunas más obvias que otras, entregando un subtexto poco sutil. Las temáticas que introduce en el primer acto pueden llegar a ser demasiadas, desde insinuaciones en los créditos iniciales, a las teorías conspirativas y un relevante terrorismo. Más llamativo que la exposición de estos temas es su estilo al usar la cámara, interesante desde la primera secuencia, haciendo notar que en su juventud estuvo rodeado y participó en el mundo del comic, cosa que le da una característica particular a su cine.

La maldad oculta de la naturaleza humana no es una temática nueva, su exposición en un ambiente contenido tampoco lo es, algo que fuera muy bien logrado en “El Ángel Exterminador” (1962) por Luis Buñuel. “El Bar” –que no por mostrar esta maldad es una crítica a la misma– resulta más urbana y común dentro de su excentricidad, exponiendo un lugar céntrico de seguridad aparente y transformándolo en un encierro. Sus personajes, a ratos intencionalmente patéticos y estúpidos, no causan empatía, sino ira y un morbo que el director ya sabe cómo aprovechar, siendo esta la firma de su cine. El delirio de Álex De La Iglesia pudo ser consistente de principio a fin, aun manteniendo su mensaje de fondo, pero resulta tan dispar y poco consistente, que distrae, dejando la interrogante sobre el sentido de lo que se está viendo.

Por Valentina Vinet

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