El Año del Tigre

Miércoles, 30 de Mayo de 2012 | 12:33 pm | Comentarios (1)

Título original:

El Año del Tigre

Dirigida por:

Sebastián Lelio

Duración:

82 minutos

Año:

2011

Protagonizada por:

Luis Dubó, Sergio Hernández, Viviana Herrera

Existe un punto en el cine chileno, entre tanto revisionismo de las últimas décadas y las aspiraciones por parecerse a una industria “americanizada”, donde es capaz de reflejar a la sociedad y momento en el que estamos viviendo. Sebastián Lelio, logra dar este paso con su tercer largometraje titulado “El Año Del Tigre”, gracias a un realismo que borda el documental y una historia que, aparte de tener connotaciones metafísicas y existencialistas, nos presenta una situación cotidiana en un escenario del que todos los chilenos fuimos parte, el terremoto del 27 de febrero de 2010.

La película nos narra la historia de Manuel (Luis Dubó), un convicto de una cárcel al sur del país, que en medio del pánico desatado por el terremoto, logra escapar de su presidio para encontrarse con un paisaje devastado. El maremoto arrasa con su hogar y familia, obligándolo a emprender un viaje sin rumbo entre las ruinas y la desolación.

Luis Dubó interpreta a un personaje enigmático, del que nunca sabemos mucho y carece de objetivos dramáticos que lo muevan por la historia, más allá de mantenerse alejado de las fuerzas policiales. Lo suyo es vagar por una zona devastada, tratando de encontrar alguna excusa que lo mantenga en movimiento. En ese sentido, la película se apoya en la creación de atmósferas y en las emociones que transmite al espectador, por sobre la construcción de una trama. El uso de la banda sonora y el fuera de campo, logran recrear de manera magistral un escenario que nunca vemos en su totalidad. Escenas como la del maremoto, donde un primer plano del personaje observando al horizonte, mientras el sonido nos describe el horror de la catástrofe, hacen de “El Año Del Tigre”, una lección cinematográfica de cómo mostrar mucho, sin mostrar nada.

En cuanto a la puesta en escena, la cinta aprovecha el uso de las locaciones reales donde ocurrieron los hechos. En su mayoría, casas y edificaciones que quedaron en el suelo después del desastre, y caminos del sur del país. La forma de filmar de Lelio, es muy cercana al concepto del neorrealismo italiano, utilizando de manera muy inteligente lo que tiene a mano, relegando el peso de la narración al personaje principal y a la forma cinematográfica. Un referente muy patente es el filme “El Chacal De Nahueltoro” (1970) de Miguel Littin, tanto en la configuración del personaje y en el tratamiento audiovisual.

Otro acierto de la película, es el tono y sutileza para tratar el contexto y estrato social de los personajes. Es típico del cine chileno, cuando busca retratar a las clases más humildes, caer en la caricatura del “flaite” medio mafioso -o muy noble- que está inmerso en un entorno hostil, donde la droga y el “lumpen” son dueños de la calle. Está bien, esa es una realidad que existe y es cotidiana, pero por alguna razón nuestro cine ha sido incapaz de dar una mirada mínimamente verosímil sobre ese mundo. “El Año Del Tigre” logra dar en el clavo, gracias a un guión que entrega lo justo y necesario para no caer en excesos, y la impecable actuación de Dubó, quien tiene carrete con este tipo de personajes, pero esta vez, logrando una naturalidad pocas veces vista, a pesar de la carencia emocional e introspección de su personaje. Como prueba de ello, se encuentra la secuencia que comparte junto a Sergio Hernández, visceral y misteriosa, demostrando que gran parte de la película es sostenida por la capacidad actoral.

“El Año Del Tigre” es un viaje metafórico, de un hombre en busca de una libertad que no existe.  En ella se suceden secuencias con un gran peso simbólico y poético, que van labrando el camino hacía una conclusión lógica, pero que personalmente no comparto, en cuanto al arco que recorre el personaje. Aun así, el filme se transforma en una experiencia que nos entrega algo más de lo que estamos acostumbrados a ver, sobre todo en nuestra “industria”. Sería fácil catalogarla como una película exclusivamente de festivales, dirigida a una “elite” de espectadores, pero a veces es bueno aventurarse y pagar una entrada para ver una película que da un paso más allá, para entregarnos un retrato crudo y directo de lo que somos.

Por Sebastián Zumelzu

Enlace corto:
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  1. roberto says:

    Bella película , me encantó la conección,alusiones al antiguo testamento y el gran trabajo y narrativa de cámara que no para de buscar y encontrar siempre al personaje de Dubó.
    Felicitaciones a todos los que hicieron la Pelicula !

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