Duro de Matar: Un Buen Día Para Morir

Miércoles, 13 de Febrero de 2013 | 10:30 am | No hay comentarios

Título original:

A Good Day To Die Hard

Dirigida por:

John Moore

Duración:

97 minutos

Año:

2013

Protagonizada por:

Bruce Willis, Jai Courtney, Sebastian Koch, Mary Elizabeth Winstead, Julia Snigir, Amaury Nolasco, Megalyn Echikunwoke, Cole Hauser, Anne Vyalitsyna, Yuliya Snigir, Melissa Tang, Pasha D. Lychnikoff, Radivoje Bukvic, Sergei Kolesnikov

25 años desde que descubrimos al personaje de John McClane, aquel policía de Nueva York que en Los Ángeles tiene que combatir contra moros y cristianos para rescatar a su amada de las fauces del mal. Tal como San Jorge en la mitología, o de forma más compleja, como Ulises que vuelve a su pueblo y se da cuenta que Penélope ya no teje más, y prefirió dedicarse a su profesión y sus hijos, incluso renegando del apellido y el anillo matrimonial. De todo se puede leer de una película tan “simple” como “Die Hard” (1988), la primera de una serie que ya lleva cinco estrenos, con total vigencia dentro de los blockbuster esperados por la taquilla internacional. Porque “Duro de Matar”, como la conocimos en Latinoamérica (en España la rebautizaron como “Jungla de Cristal” y todavía no saben como enmendar el pecado), es un paradigma en las películas de acción a las que nunca hay que desestimar: bien contada, con actuaciones memorables –sobre todo en los secundarios-, con un ritmo que atrapa en cualquier instante, y con tantas interpretaciones como visionados se hagan. A GOOD DAY TO DIE HARD 01Además, y es justamente su riqueza más preciada, es una historia totalmente adictiva, como queda demostrado con “Duro de Matar: Un Buen Día Para Morir”, la última entrega de la saga.

John McClane (Bruce Willis) se entera que su hijo Jack (Jai Courtney) está encarcelado en Rusia, y que arriesga cadena perpetua por ejecutar a un mafioso. Preocupado por la suerte de su retoño, decide ir a visitarlo a Moscú, y al aterrizar se da cuenta que Jack es en realidad un agente de la CIA trabajando en la protección de un testigo importante, que puede comprometer la investigación por tráfico de armas nucleares, y por el cual se ha puesto precio por su silencio.

Este es el primer guión original para una película Die Hard, y se nota. El tema familiar ha sido transversal a la serie, alejándose sólo en la tercera parte. Acá esta temática es central y transversal, el encuentro entre padre e hijo es esencial para comprender la trama, y donde se generan los momentos más entrañables. El mismo Willis, que hace de productor ejecutivo, confesó que su intención era centrar el conflicto en la relación familiar, y se nota en cada escena que ronda la dinámica del padre en busca del tiempo perdido. Porque la familia McClane no es de abrazos, pero las escenas de acción se entienden como un ajuste de cuentas de infancia, un paseo por el parque, un partido de fútbol entre hijo y papá, con balazos y explosiones de por medio.

Dejando de lado esa relación parental construida casi en el juego, la cinta, en sus cortos noventa y tantos minutos, es un ejercicio efectivo y trepidante de clásica acción hollywoodense, con los respectivos giros de tuerca, sorpresas y actos suicidas. “Duro de Matar: Un Buen Día Para Morir” está a la altura de la entretención entregada por las otras cuatro anteriores, aportando una cinta limpia, bien filmada, con una atmósfera de imagen digital y una iluminación que obligan a concentrarse en las escenas de acción, además de aportar una sensación de “realidad” incluso en las piruetas y explosiones más inverosímiles.

A GOOD DAY TO DIE HARD 03Es necesario evitar cualquier interpretación apresurada sobre una película luego de salir del cine, porque las primeras impresiones son engañadoras; a veces la rabia o la euforia es demasiado grande, y nubla tanto la razón como la sensibilidad para apreciar una obra cinematográfica. Porque en el cine la mayor parte de la experiencia dentro de la sala se va en la empatía, aquella que generan los actores con sus personajes, y el director con la forma en que los filma y los hace interactuar. En resumen, y apelando al cúmulo de sensaciones aportadas por esta cinta, “Duro de Matar: Un Buen Día Para Morir” es excelente en su género, con todo lo que necesita un film de acción para entretener y cautivar. Lo que sí es imposible saber luego de unas cuantas horas de haberla visto, es su real valor, su peso específico frente a sus antecesoras y frente al sobrepoblado mercado hollywoodense actual. Lo mejor, en este caso, es entregarle la pelota al público, y en último caso, a quien decide más sabiamente que cualquiera: el tiempo.

Por Juan Pablo Bravo

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